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"Tuvimos que elegir entre "Garra Chapina" o la vida de nuestra banda": Omar Méndez, Viernes Verde

Viernes Verde es toda una institución dentro de la escena rock de Guatemala y una de las bandas más exitosas de ese país a nivel mundial. Su influencia no solo en la música sino en la escena rock chapina es innegable. En pleno lanzamiento de su nuevo video “Ya te imaginaba” tuvimos la oportunidad de platicar con Omar Méndez, voz del grupo.

¿Cuál es el origen
del nombre de la banda?

El nombre lo tomamos de un virus de computadora que daño mi
sistema y me hizo perder un montón de archivos. El virus así se llamaba y se
nos ocurrió ponerle así.

¿Cómo se sienten de
ser considerados una de las bandas de rock más importantes de su país, a nivel
mundial?

Ha sido un trabajo arduo de 26 años de carrera. Nos gusta
saber formamos parte de ese movimiento de los noventa en el que bandas de
Guatemala y de toda Latinoamérica se dieron a notar. Nos sentimos orgullosos y
felices por ello, porque pudimos crear algo en un lugar como Guatemala que en
esos tiempos era un país en el que a nadie de verdad le interesaba una escena rock. Logramos traspasar fronteras y
posicionarnos en mercados como México, que es sin duda una de las vitrinas más
grandes para el rock a nivel mundial.

Sabemos que están en México promocionando su más reciente video “Ya te imaginaba”. Un video con mucha simbología entre la mujer con los cartones, el cuerpo en la plancha, etc. ¿Cuál es en si la historia detrás del video?

Hace tres años empezamos a lanzar EPs que por sí solos iban contando la historia de un personaje, aunque a la vez cada personaje se compenetra a su modo. En este video tenemos a una chica, Erandi, que es a la que puedes ver con esta especie de naipes creando al individuo que está tumbado en la plancha, hasta llegar al corazón que es donde ella le da vida con el tacto directo. El simbolismo es como a partir de una representación mental puedes llegar a concebir algo real y tangible.

https://www.youtube.com/watch?v=qoTCCBS2tNE

¿Cuál es el motivo de
elegir México como el lugar para grabar sus últimos 2 trabajos?

En estas 3 últimas grabaciones queríamos sonidos distintos
para cada personaje ya que como te conté, cada EP cuenta la historia de un
personaje distinto. El primero lo elegimos Colombia porque ahí estaba Pablo
Toro de quien nos enganchó ese sonido vintage
que era lo que buscábamos. Para el siguiente trabajo queríamos un sonido como desértico
y encontramos en Roy Cañedo allá en México quien más nos convenció para
conseguirlo. Para este último trabajo el elegido fue Gerry Rosado, quien pudo
aterrizar a la perfección lo que estábamos buscando. Más que una situación geográfica
ha sido por lo que cada productor ha tenido para aportarnos. Lo cierto es que
en Guatemala no es bueno el trabajo de producción al menos para nuestros fines
y es por ello hemos tenido que salir a buscar personas que entiendan nuestro
concepto específico fuera de nuestras fronteras. Y hemos tenido suerte pues
todos ellos han sido fenomenales.

Hablando de su
relación con México, recordamos que ustedes cerraron la carpa intolerante del prestigiado
festival Vive Latino el año pasado. Platíquenos un poco de esta experiencia.

Como experiencia debo decir fue genial, no cabía en nuestra
cabeza ver las magnitudes de un festival tan grande. Recuerdo tenían una zona
parecida a un edificio tan solo para la prensa del evento; es surreal e impresionante.
En cuanto al show bueno, nos tocó tocar a la misma hora que Gorillaz y eso pues hizo poca gente
fuera a vernos, pero tuvo un lado muy bueno: nuestra presentación fue
transmitida en vivo y eso disparó enormemente nuestros seguidores, descargas de
spotify etc. Nos ayudó a consolidar una renovada base de fans mexicanos y ahora
cada que vamos en solitario tenemos muy buena respuesta e incluso seguidores
que ya van a cada presentación cuando hacemos gira allá.  

¿Se quedan solo para promocionar
su video o tienen ya shows agendados en estos días para poder verlos en vivo?

Venimos solo a promocionar el video, pero también a precisamente agendar algunas fechas a futuro. Manténganse pendientes a nuestras redes sociales que esperamos en breve darles noticias.

Ustedes fueron por muchos años motor del rock de su país con el festival “Garra Chapina”, el cual tuvo su última versión en el año 2012. ¿Cuál fue el motivo de ya no poder hacerlo? ¿Han pensado en hacerlo regresar?  

“Garra Chapina” nos consumía la vida entera. Desde muchos
meses atrás había que planear y vimos que descuidábamos a la banda a tal grado
que tuvimos que elegir entre “Garra Chapina” o la vida de nuestra banda. Así
que o delegábamos al festival y parábamos, o íbamos a terminar con la banda
cualquier día. En 2012 dimos entonces la última edición. Sin embargo justo
ahora, hay un grupo de empresas que quieren retomarlo ya que en efecto existe
un dejo de melancolía muy grande en la población rockera del país porque “Garra
Chapina” regrese. Así que ojalá y si todo se concreta tal vez el próximo año
podamos dar buenas noticias al respecto.

Finalmente, su trayectoria les ha permitido compartir escenario con monstruos del tamaño de Enrique Bunbury, Infected Mushroom, La Ley y Caifanes entre muchos otros. ¿Con que artista les ha impactado más compartir escenario y por qué? ¿Con que grupo en la actualidad les gustaría poder alternar en el futuro?

Con muchos de ellos no pudimos convivir ya que pues son bandas grandes y con managers muy estrictos que hacen que hasta para nosotros en el backstage esas bandas sean intocables. Sin embargo, con las que pudimos compartir aunque sea un poco me quedo con Enrique Bunbury y Caifanes. De hecho con estos últimos fue un sueño hecho realidad ya que los considero una gran influencia y cuando se separaron pensé jamás pasaría y al final sucedió. Sobre con quien me gustaría alternar bueno, en estos días que estamos aquí nos enteramos va a tocar Muse, así que pues si les interesa y nos echan una llamadita nosotros con gusto vamos y tocamos con ellos –risas–.


La psicodelia de Graveyard alucinó al Indie Rocks!

"Graveyard" en ingles significa cementerio, pero la banda sueca con este nombre es todo lo contrario a una losa muerta y fría. Su música es un viaje demencial de estilos sonoros y mezclas alucinógenas que elevan tus sentidos a la locura y el frenesí, lo cual quedó más que visto ante los ojos de la gente que prácticamente abarrotó el foro Indie Rocks!.

La velada comenzó con la actuación de las bandas nacionales Cánibales y El Brujo. Minutos más tarde haría su aparición el proyecto Los Blueyards que hicieron gala de un rock stoner potente y poderoso que se ganó al público de inmediato, y que con cover a Black Sabbath incluido se fue aplaudido en cada canción; sin duda una propuesta a seguir y llena de energía.

 

En esta ocasión el foro decidió dejar una especie de espacio libre entre uno de sus muros y la gente por el que solo podían circular los fotógrafos para entrar al pit de prensa al inicio de cada banda y eso si, en cualquier momento los vendedores de cerveza; lo cual ocasionaba incomodidad para quienes estábamos acostumbrados a podernos mover a nuestras anchas en la pista en el pasado. Pero olvidamos todo cuando Graveyard hace su triunfal aparición al ritmo bailable de "Hisingen Blues", seguido del enorme poder de "Goliath". La flamante guitarra roja estilo setentero de Joakim Nilsson se balancea de un lado a otro en "Walk One", para que luego las luces rojas sean el marco perfecto del sonido rocoso de "Cold Blood".

Abajo en la pista la gente baila, brinca y se agita cerveza en mano como si hubiera consumido una pastilla de éxtasis, cuando en realidad todo es efecto de la sobredosis sonora con canciones como "Buying Truth (Tack & Förlåt)" y esa montaña rusa que es su inicio lento y cadencioso que termina en velocidad desenfrenada. Truls Mörck bajo en mano toma en este momento las vocales para interpretar "Uncomfortably Numb", y luego la presentación continua con "Bird of Paradise", "The Fox· y "Please Don't". Y es que aunque tenemos que admitir que la banda es parca y seca en su interacción con el público y solo se dedican a lo suyo que es tocar, cuando uno es atrapado por esa combinación de rock stoner, grunge, blues y jazz no importa nada más que dejarse llevar por magistrales píldoras auditivas como "Hard Times Lovin´". Un sonido que me recuerda a algún tipo de sirena anunciando un bombardeo se hace presente como introducción a "An Industry Of Murder", y la cosa sube de intensidad con los saltos, bailes locos y hasta slam que se desatan en "It Ain't Over Yet" y "Magnetic Shunk", canción con la que Graveyard se despide momentáneamente.

Tras un breve descanso luces verdes llenan el recinto y una entrada que te hace sentir en el espacio prepara los oídos para el regreso de la banda. La droga auditiva vuelve a ser inyectada con la alucinante combinación de ritmos de "Low (I Wouldn't Mind)", seguida de un breve solo de batería en manos de Oskar Bergenheim. La fiesta entonces tiene que encontrar su clímax y lo hace con ese guitarreo lleno de psicodelia que es el sello característico de "Ain't Fit to Live Here". Graveyard decide ahora si despedirse, pero lo hace invocando desde la profundidad del océano a su criatura mística en "The Siren", tema que con ese inicio a capela de Nilsson generó una sintonía para no olvidar entre su voz y la gente. La banda ahora si se despide y aunque sin hablar mucho, se nota se van satisfechos por su actuación.


Anathema trajo su lado más acústico a México

Anathema es una banda que se ha transformado a lo largo de su carrera y ha experimentado de diversas maneras, logrando  su música haya recorrido un camino de muchas variaciones y cambios.

Los originarios de Liverpool, volvieron a Guadalajara el pasado 23 de enero, en esta ocasión, ofreciendo un show en formato acústico, para celebrar los 20 años del "Alternative 4", uno de sus albums más emblemáticos. La fila lucía larga a las afueras del C3 Stage y el entusiasmo de la gente se notaba al ingresar al foro, donde ahora se creaba una nueva fila, para surtirse de cerveza previo a tomar sus lugares para presenciar un show que pintaba para ser especial, emotivo y lleno recuerdos.

Sin banda o proyecto telonero, Daniel Cavanagh (quien en repetidas ocasiones le pidió silencio al público) fue el primero en pisar el escenario y hacer sonar los acordes iniciales alrededor de las 21:00hrs, uniéndose Vincent minutos después, listos y decididos a juntos dar comienzo a su acto "para verdaderos fans" (como se estuvo anunciando) y así satisfacer al numeroso público asistente en el lugar, quienes entusiasmados coreaban canción tras canción.

Ya entrados más en el show, cerca de 40 minutos después de comenzado, Duncan Patterson con su bajo, hizo su aparición en escena y se unió a los Cavanagh para dar continuidad al set especial para la ocasión. El conjunto de voces de los hermanos Cavanagh, guitarras acústicas, loops, bajo, teclados, etc, hicieron sonar canciones como “Untouchable Pt.I & Pt. II”, “Thin Air”, “Temporary Peace”, “Fragile Dreams”, “Angelica”, por mencionar algunas, se disfrutaron de principio a fin, y fue al finalizar el tema “Hope” (cover de Roy Harper), cuando el trío dio las buenas noches y se retiró del escenario, al parecer demostrando que no son fans del “Encore”, ya que algunas luces del sitio se encendieron y la música de fondo comenzó a sonar, ante la expectativa y extrañeza de los asistentes, y así fue durante varios minutos, hasta que Daniel regresó al escenario a interpretar “High Hopes” de Pink Floyd, para después tocar un par de temas más al lado de Vincent, y así poner punto final al concierto y a una noche especial en la que se tuvo un evento que dejó satisfechos a todos y que a más de alguno le hizo brotar diversas emociones y sentimientos.


 


El regreso de The Rasmus a Guadalajara

Una vez más, el punto de reunión fue el ya tradicional C3 Stage, y en esta ocasión, la cita fue para presenciar el regreso a nuestra ciudad de los finlandeses The Rasmus, quienes siguen sorprendiendo a su fiel séquito de fans y a uno que otro incauto que no sabía que seguían haciendo de las suyas en los escenarios mundiales.

Como parte de su tour “Dark Matters”, la banda liderada por Lauri Ylönen, hizo escala en México, presentándose en 4 ciudades, siendo Guadalajara la ciudad donde brindaron el tercero de dichos shows.

Ante un foro casi lleno en su totalidad, la música comenzó a sonar con el apoyo local de la banda “Boats”, quienes ya habían tenido algunas apariciones en el mismo foro, y fueron los encargados de comenzar a “calentar” el ambiente entre los asistentes, aunque éstos ya estaban padeciendo de las altas temperaturas que se sentían al interior del foro, donde los ventiladores no lograban cumplir adecuadamente con su cometido.

Fue hasta las 10:30pm cuando las luces bajaron y los gritos ensordecedores de los fans (en su mayoría féminas) comenzaron a sonar por el recinto, mientras que en el escenario aparecían Lauri, Pauli, Eero y Aki, para tomar sus respectivos lugares y comenzar el acto con “First Day” , seguido de “Guilty” y “No Fear”, ante la euforia del público asistente, quienes de principio a fin corearon cada uno de los temas ejecutados por la banda (incluso hasta en el extraño momento después del encore cuando el bajista Eero tomó una guitarra electroacústica y pidió la ayuda de los asistentes para intentar interpretar algo en español, que resultó ser una canción de Shakira). The Rasmus se mostró contento y agradecían en diversas ocasiones al público por su energía y cariño demostrado esa noche, a tal grado que en palabras de Lauri, volverían el próximo año.

Cerca de hora y media duró el show, en el que hicieron recorrido por toda su discografía, y donde los 17 temas elegidos para el set, sonaron fuerte y claros, siendo así una noche poderosa y enérgica, que seguramente quedará marcada por mucho tiempo en el público asistente.

 


 


Lenny Kravitz no necesitó grandes escenografías para encender la Arena Ciudad de México

Sin duda, después de la noche del viernes 13 de abril de 2018, se rompieron las supersticiones y todas las creencias sobre la mala suerte, pues después de justamente 13 años; Lenny Kravitz regresó a la ciudad de México, abriendo la gira Rise Vibration Tour, la cual pasará por Europa y Estados Unidos.

Como bien él lo había mencionado en conferencia de prensa, su equipo y músicos prepararían la apertura de la gira como nunca antes y realmente el cantante hablaba en serio.

 

 

A pesar de la larga espera a que el espectáculo comenzara con un poco de retraso y la enorme pantalla de la Arena ciudad de México anunciando que no se podrían ver las pantallas laterales por respeto a la estructura del show, Kravitz y compañía sorprendieron con un concierto de ensueño.

Incluso pudo verse a varios personajes de la música disfrutando de la presentación, entre ellos a los integrantes de División Minúscula, Yahir, Paola Rojas y por supuesto a Kalimba, quien no dejó de bailar y corear cada una de las canciones.

Desde Fly Away, The Chamber, I Belong To You, Again y en gran variedad los hits de toda la vida de Kravitz, fueron incluidos en el setlist, logrando la euforia del público en todo momento. También la audiencia fue partícipe de lo sucedido, pues aunque muchos pensaron que el inmueble no se llenaría, fue todo lo contrario, pese a los altos costos del boletaje, la Arena ciudad de México lució abarrotada por los fieles seguidores del neoyorquino.

Lenny agradeció en varias ocasiones el apoyo a sus fans, además tomó algunos momentos para bajar del escenario y saludar a algunos de los presentes. El momento clave, fue cuando uno de sus seguidores logró hacerle llegar una pequeña bandera que llevaba la frase: “Let Love Rule”, la cual cargó y mostró a todos, mientras caminaba por el escenario.

 

 

Rise Vibration Tour no necesitó de grandes escenografías o una producción exagerada, pues con los éxitos del cantante, sus músicos acompañantes y un poco de luz, lograron crear un ambiente que en pocos conciertos se disfruta.

Lenny se despidió del público mexicano entre lluvia de vasos, cerveza, gritos y saltos, pues Are You Gonna Go My Way retumbó en cada uno de los espacios del foro, dando como resultado el final perfecto para el primer concierto del tour.


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Una noche frenopática con los Paralitikos en Foro Bizarro

Noviembre es en México un mes de muertos, calaveras y el más allá; y que mejor que esas fechas para recibir la visita de Los Paralitikos desde España, quienes regresaron a nuestro país promocionando su más reciente disco "Predestinados" y trajeron de regreso su after punk lleno de historias macabras y dementes.

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La noche se abría con el punk de Los Gatos Samurai quienes congregaron a los asistentes que ya estaban en el lugar y fueron muy aplaudidos por su entrega. Posteriormente una banda consagrada en el punk/surf/rockabilly como lo es Los Desenchufados hizo notar que su música tiene una vibra mágica que genera slam y euforia no importa se presenten ante miles de personas en el extranjero o ante unos cuantos en Foro Bizarro. Finalmente Endemoniada puso los ánimos densos con su rock alternativo y su sonido más experimental; dejando todo listo para que la banda estelar hiciera su arribo.

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Los Paralitikos suben al escenario y el dueto decide arrancar la noche haciendo sonar el motor de "La Motosierra" pero resulta que está descompuesta. En realidad lo descompuesto fue el audio que hizo que la banda tuviera que cortar el tema para permitir se arreglara el desperfecto lo cual hay que decirlo nunca ocurrió del todo dejando prácticamente todo el show con un sonido muy deficiente. Con el audio a medias Ricarditiko Manostijeras y Elizia Morticia deciden continuar el programa con la canción homónima a la banda para después continuar el hechizo nocturno con el relato de "La Bella Durmiente" y después invitar a la gente a demostrar que son mejor que todos y mejor que nadie al ritmo de "La Resistencia".

Temas nuevos y viejos se intercalan en el setlist como "Cenizas" y disparos certeros de after punk con "Dos Balas" y "La Ruleta Rusa", que dejan oliendo a pólvora de buena música el foro. Ricarditiko parece algo incomodo con el sonido y su rostro lo denota, teniendo poca interacción con la gente y dedicándose más a cantar y hacer sonar los acordes de su guitarra para ahora sí, hacer vibrar las oxidadas hojas de "La Motosierra" para beneplácito del público, y luego invocar a los cadáveres llenos de parásitos al ritmo de "Los Gusanos".

"Este tema es un resumen de los años 80s" explica Ricarditiko antes de tocar "Nada que perder". Del otro lado del escenario la bella Elizia con su muy blanca piel sonríe detrás de los teclados, y su muy esbelta figura se mueve cadenciosamente al ritmo de las tonadas oscuras de "La Sangre", "Christine" y "Lejos del Redil". El escenario y su fondo con ondas negras y blancas son el cuadro perfecto para que la madrugada avance cada vez más con temas como "Se murió por el camino", "El Reloj de la Muerte", y los muertos vivientes se levantan listos para comer cerebros a la hora de los "Zombis".

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Uno de los mejores momentos de la noche se da entonces al sonar "Roma no paga traidores" y por fin el show detona con un gran ánimo que agita el slam entre los asistentes, ya con un audio mucho mejor que al principio. "No puedo evitarlo" continua la dosis de after punk en el bizarro y entonces el que para mí es el punto pico de la noche se da cuando somos transportados a un manicomio a vivir en carne propia un "Amor Frenopátiko", canción que pone a todo el foro a cantar con locura demencial. "Mil cadáveres" es la elegida para cerrar la noche con su tono veloz y lleno de terror.

Los Paralitikos parecen retirarse, pero deciden de última hora cerrar la noche con un tema más. La gente pide con todo "Diva Perdida" pero los españoles tienen otros planes y dan el cerrojazo a la noche con la blasfema "Mierda de Creación". Las criaturas de la noche se retiran ya casi avanzadas las 2 am, la hora de los malditos y las letras muertas y el show concluye con el relevo de los DJs para quienes buscan quedarse a exprimir aún más la luna.


M.R. BIG: A lo grande en su debut en su debut en México

Existen bandas legendarias que marcan a generaciones completas que compran discos y playeras de dicho grupo y viven con la ilusión de poder verlo en vivo algún día. Los años pasan y esa esperanza va mutando a resignación de pensar que ese sueño jamás será posible hasta que cuando menos lo esperan se anuncia la visita de sus ídolos y todo es emoción y euforia. Ese es sin duda el marco que antecedió la visita de MR. BIG lo cual se tradujo en un concierto inolvidable en un SALA Corona repleto de fans.

Sin teloneros, ni retrasos ni nada por el estilo: La primera cita no se olvida y todo tenía que ser perfecto así que en punto de las 21:30 horas las luces se apagan y la expectativa se siente en el ambiente. Los originarios de Los Angeles hacen acto de presencia y de inmediato arrancan con potencia con “Daddy, Brother, Lover, Little Boy” y claro de inmediato hace su aparición el efecto del taladro de Paul Gilbert para hacer vibrar las cuerdas. “American Beauty” y “Undertow” son las siguientes canciones en ser tocadas y es para este punto en el que Pat Torpey se roba el corazón de la gente al hacer su arribo: Como todos sabemos el nacido en Cleveland fue diagnosticado con la enfermedad de Parkinson hace 3 años lo que le impidió continuar comandando la batería mas no así el seguir siendo parte de la banda sonriendo mientras toca el pandero o percusiones sencillas. Aun así en una canción intercambia lugar con Matt Starr encargado actual de la batería en vivo y la gente se le desvive en gritos y aplausos.

“Alive and Kickin” y “Temperamental” continúan la velada y es de verdad impresionante como después de cada canción la gente grita y se deshace en pasión soltando tantos años de espera. “Nosotros hemos compuesto muchas baladas pero esta es sin duda muy especial para nosotros ” comenta Eric Martin con todo y su mascada de calaveras al cuello y arranca suspiros de las féminas con la melosa “Just Take My Heart”. “Esto es increíble México, de verdad este show ha superado todas nuestras expectativas; ¡son grandiosos!” comenta visiblemente emocionado el cantante y la noche continua con “Take Over” el inicio casi espacial de “Green-Tinted Sixties Mind” y de ahí al ritmo funky y pegajoso de “Everybody Needs a Little Trouble”. Para “Price You Gotta Pay” el vocalista se calza una gorra del superhéroe flash que alguien ha lanzado desde la pista y hace un relevo en el bajo para que el legendario Billy Sheehan toque la armónica de manera entregada.

Uno no puede hablar de MR. BIG sin hablar de lo majestuoso y virtuoso de cada uno de sus integrantes. Y es que “No es un pájaro, no es un avión, es Paul Gilbert” –frase con la que en algún momento del concierto Eric Martin presentaría al guitarrista- resume a la perfección lo impresionante y sobrehumano que es verlo sobre el escenario: Todo el tiempo gesticula exageradamente y su boca se abre tan grande como alto sea el riff, y es un tipo que de su piel destila carisma en concentraciones impensables, además de poseer una técnica digna de un Dios que hace que su solo parezca una orquesta de otro mundo encerrada entre sus cuerdas. Paul puede tocar con la lengua, con la guitarra sobre los hombros e infinidad de suertes mas que le valen carretadas de aplausos de la gente. Posterior a esta exhibición individual de talento “Take a Walk” y su sonido hard rock 100% y el cover a “Wild World” original de Cat Stevens mantienen la efervescencia a todo lo que da.

“Rock and Roll Over” es tocada a continuación y luego la velocidad sube vertiginosamente con “Arround the World” donde Matt Starr con todo y playera del luchador Mil Mascaras aporrea los tambores y no le da descanso a los platillos de manera avasalladora. Y después vendría el momento de que el otro gran titán de las cuerdas se luzca y el solo de bajo de Billy Sheehan es una ametralladora de sonidos pesados y combinaciones inverosímiles para ser creadas por un simple mortal; ¡tiene que tener pacto con alguna otra deidad para poder tocar así! El solo sirve de enganche para que la adrenalina no decaiga al ritmo de “Addicted to that Rush”; y entonces un momento de balada sublime y aplausos melódicos al ritmo del compas inunda el SALA Corona con “To Be With You”.

Billy Sheehan empieza a morder su instrumento y emitir sonidos de ladridos, lo cual es aviso de que el perro ha soltado su cadena y está dispuesto a dar una buena mordida con “Colorado Bulldog”, tema en extremo poderoso y que incluso tiene un ritmo que a veces raya en géneros mas agresivos como el thrash en su formato mas crossover. “Sabemos que tardamos mucho en venir, y que aunque nos hubiera gustado tocar este tema en aquella década no fue posible; pero hoy están y estamos aquí y podemos volver a esa época” nos invita Eric para tomar la máquina del tiempo y regresar a “1992” Tras la presentar uno por uno a los miembros de la banda el vocalista bromea diciendo que “No habíamos podido venir pero ya estamos aquí y les hemos dado su primera vez así que amigos: Hoy han dejado de ser vírgenes” robándose una carretada de aplausos y risas. El cantante aun conserva esa galantería que en el pasado –y quizá aun todavía- le valió poder robarse muchas virginidades más, en un sentido aun más literal como lo demuestra la manera en que las mujeres presentes se dejan llevar con su voz inmaculada a través del tiempo.

“Ha llegado el momento de irnos, de verdad ustedes son lo máximo. Pero les prometo que vamos a regresar” anuncia MR. BIG y su partida es a lo grande con el cover de “Baba O´Riley” de otro gigante del rock como lo es The Who. Billy Sheehan extiende una bandera de México con el logo del grupo pintado y la banda se junta para agradecer a la gente antes de retirase. Un show irrepetible, con una pléyade de virtuosos músicos que te tienen moviendo el rostro de un lado a otro porque no sabes en quien concentrarte sin querer dejar de ver la magia del de junto. Al final hay fans llorando, personas de todas las edades abrazandose y la mayoría boquiabiertos por el dejo de talento presenciado. Un concierto absolutamente GRANDE. Así, con mayúsculas como se escribe el nombre de la banda.

Fotos por Alfredo Alvarado


RATA BLANCA electrizó el Pabellón Cuervo

Relámpagos y hechizos al ritmo de heavy metal fue lo que se vivió en el pabellón cuervo con el regreso de los argentinos de Rata Blanca a nuestro país, quienes visitaron de nuevo tierras aztecas en un tour por varias ciudades con su gira “Tormenta eléctrica”.

Al fondo del escenario una enorme manta azul con un castillo enmarcado por una gigante luna llena es el marco perfecto para las historias mágicas de amor y hechicería con la que la banda hará retumbar el recinto. Rata Blanca sabe lo que su público quiere y el primer rayo de su tormenta eléctrica retumba con “Los chicos solo quieren rock”, para después continuar con “Quizá empieces otra vez” y “La misma mujer”  para llegar al momento mágico de apostar a ganar o perder con “el jugador”, que tiene a toda la gente cantando y coreando cada estrofa.

“Estamos muy contentos de estar aquí de regreso, muchas gracias por venir” saluda Adrián Barilari, un cantante que parece que como los vinos entre mas pasa el tiempo mejor desempeño tiene, pero su discurso se ve interrumpido por un emocionado Walter Giardino que sin soltar la guitarra arrebata el micrófono para gritar su amor por México. Y es momento de que la tormenta arrecie con “El círculo de fuego” un tema épico y veloz para agitar las cabezas y arder con el virtuosismo de los argentinos. Para los que no pueden olvidar a quien han perdido llega “Tan lejos de aquel sueño” y la velada sigue su curso con “Solo para amarte”. En “El beso de la bruja”, quizá el tema más agresivo del setlist la velocidad llega a mil por hora aunque no pudimos presenciar el slam característico de esta canción en venues mas populares; hay que decir que entre el sitio y el precio del boleto el público que se dio cita en el pabellón fue algo selecto.

Y es entonces que el que debe ser el momento más mágico y sublime en los conciertos de Rata Blanca se hace presente con los primeros acordes de “Mujer Amante”. Hay que estar ahí para vivir y entender la pasión con la que centenas de almas se unen en una sola voz para cantar este tema que a casi 3 décadas de vida se nota es inmortal y permanece vigente y poderoso como al principio ¡Qué momento tan inolvidable!. Con todo y bromas y saludos a Alex Lora por parte de Barilari, la primera parte del concierto concluye con una tercia de melodías compuesta por “Rock and Roll Hotel”, “Aún estas en mis sueños” y el llamado a los hijos del sol con “La llave de la puerta secreta”, todo con un sonido exquisito que deja apreciar cada nota y cada tono.

 

 

Tras una muy breve pausa Rata Blanca regresa al escenario y la oscuridad de “El reino olvidado” devora el pabellón y vuelve a hacer sonar las gargantas de un público ansioso de más. Con “Guerrero del arcoíris” el llamado a cuidar nuestro planeta es un aviso de que o hacemos algo o nuestros hijos no tendrán un lugar donde estar en un futuro.

El hechizo de heavy metal argentino está por concluir pero no puede haber un show de Rata Blanca sin que cual si fueran un grupo de juglares los músicos nos cuenten la leyenda del amor mágico y de tragedia ente el hechicero y su musa del bosque con “La leyenda del hada y el mago”, un tema que sin duda es parte del legado que la banda ha dejado al mundo de la música en español para toda la eternidad, y en el que se da el pico más alto de saltos y canto en la pista. La tormenta cesa, el conjuro se desvanecen y los pamperos parten para seguramente regresar en la primera oportunidad que tenga.

 

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THE RASMUS todavía tiene el toque

Ni la torrencial lluvia que tuvo a bien engalanar la noche, pudo detener a los miles de fans de The Rasmus, que se dieron cita el pasado jueves 2 de junio para presenciar el show de los finlandeses. Según los organizadores, fueron cerca de dos mil almas las que abarrotaron el Plaza Condesa y muchas fans incluso montaron guardia haciendo fila dos días antes de la fecha, para poder estar más cerca del escenario y de la banda.

the rasmus_mxMinutos después de las 8 de la noche, Lauri Ylönen y compañía tomaron el escenario y fueron recibidos por la ensordecedora gritería de sus fieles fanáticas mexicanas. Los 12 años transcurridos desde la primera visita de la banda a tierras aztecas parecieron no importarle a la audiencia, que cantó y bailó todos y cada uno de los temas como si fuera la primera vez.

El primero de la noche fue “First Day of my life”, que marcó el inicio de un recorrido por la discografía de la banda de 2001 a la fecha. Aún cuando cuentan con más de dos décadas de carrera y su última placa discográfica data de 2012, The Rasmus aún posee el poder de despertar las pasiones de sus fans, particularmente las mexicanas; tanto así, que Ylönen tuvo que pedirles que dejaran de empujarse contra la valla para que nadie resultara lastimado.

Tras un set acústico, el show finalizó con “In the Shadows”, la canción que sus seguidores consideran el himno de la banda. A pesar del mal sabor de boca de un show muy corto –aproximadamente una hora y cuarto- y de los 2,500 pesos que la reventa pedía por un boleto, los fans de la banda salieron satisfechos y además, esperanzados, ante la promesa de Lauri Ylönen de entrar al estudio nuevamente al terminar la gira actual.