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Ignea – ‘Monumental’

Ignea – 'Monumental'
Release Date
octubre 23, 2026
LABEL
NAPALM RECORDS

Hay discos que se entienden mejor sabiendo dónde se grabaron, y ‘Monumental’ es uno de ellos. Ignea registró la mayor parte de estas nueve canciones en Kiev durante el invierno de 2025 a 2026, con temperaturas bajo cero y apagones que duraban horas, en una ciudad que llevaba años sin saber qué noche iba a ser la peor. Con eso en la cabeza esperaba un álbum de rabia, de guerra, de trincheras. Lo que encontré es otra cosa, algo más raro y, para mí, más conmovedor: un disco sobre la nostalgia, sobre los futuros que nos prometieron y nunca llegaron, construido alrededor de los edificios modernistas que todavía se alzan, agrietados, en el paisaje de Europa del Este. Me tomó varias escuchas entrarle, y todavía hay partes que no termino de resolver, pero hace tiempo que un disco de metal no me ponía a pensar tanto.

La idea viene de Helle Bohdanova, que escribe todas las letras y que ha descrito esas construcciones como “gigantes de concreto” levantados para anunciar el progreso y que hoy se caen a pedazos, monumentos a sueños que no se cumplieron. La música es obra casi completa del tecladista Yevhenii Zhytniuk, que también produce, con Dmytro Vinnichenko en la guitarra, Oleksandr Kamyshyn en el bajo y Dmitry Kim en la batería, y la mezcla y el masterizado quedaron en manos de Jacob Hansen. El retrofuturismo, la arquitectura monumental y el diseño industrial de la Guerra Fría son el marco estético de todo el álbum, y lo interesante es que la banda no lo trata como decorado, sino como una forma de hablar del presente sin nombrarlo.

‘Darkness’ abre con loops de sintetizador en lugar del golpe pesado que uno espera, y durante los primeros versos pensé que el disco iba a ser más cercano al synthpop oscuro que al metal. Luego llegan los coros, que levantan la canción hacia algo luminoso, y el cierre se desborda con un coro grabado en vivo y blast beats que no vi venir. Bohdanova dijo que la canción habla de los viajes que hacemos hacia la nostalgia cuando el presente pesa demasiado, y el video se filmó en la Universidad Nacional de Construcción y Arquitectura de Kiev, justo después de uno de los ataques con misiles y drones más grandes que ha sufrido la ciudad. No hace falta saberlo para disfrutarla, pero cambia por completo la forma en que se escucha esa melancolía.

‘Dreams Of Lands Unseen’, que comparte nombre con su disco anterior de 2023, es la canción más cercana a la Ignea que ya conocíamos y probablemente la que más disfrutarán quienes llegan buscando metal. Riffs en afinación baja, guturales profundos, un solo de teclado y armonías vocales muy ricas, todo envuelto en una imaginería de carrera espacial soviética con coros que suenan a marcha de propaganda y un theremin que parece salido de un noticiero de los ochenta. Es pomposa en el mejor sentido, y es de los momentos en que la guitarra de Vinnichenko tiene más espacio para mandar.

‘Presence Of The Past’ empieza casi como un cuento infantil, con una melodía suave de sintetizador y la voz limpia de Bohdanova, y de pronto la batería entra con una agresividad que convierte ese paisaje en otra cosa. A mí me dio la sensación de ir en un monorriel futurista por una ciudad abandonada y terminar en medio de un mosh pit de death metal. Es de esas canciones donde se entiende mejor la gran virtud de la banda, la capacidad de cambiar de piel sin que el hilo melódico se pierda, aunque también aquí empecé a notar algo que se repite en el disco: los teclados y la voz están tan al frente que la guitarra a veces queda como acompañamiento, y eso le resta golpe a los pasajes más pesados.

‘Prefab’ es la gran sorpresa y, para mí, la mejor canción del álbum. El título remite a los edificios prefabricados de concreto que poblaron las ciudades del bloque soviético, y la canción suena exactamente a eso: frío, repetición, maquinaria. Andy LaPlegua, de Combichrist, se suma a una pieza de metal industrial con aires de rave, guitarras crujientes y beats electrónicos, mientras Bohdanova procesa su voz con un efecto robótico que la vuelve casi irreconocible. El intercambio entre ambos es feroz. Entiendo a quien diga que por momentos coquetea con un metal gótico demasiado accesible, pero a mí me parece la demostración más clara de lo lejos que puede llevar la banda su idea sin perder identidad.

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‘What Buildings Dream Of’ es la otra cumbre, una balada metálica que la banda concibió como homenaje a la fragilidad y la vida interior de esos edificios monumentales. Empieza de forma hipnótica y etérea, con un bajo saturado que me recordó la estética de ‘Metropolis’, y va creciendo con muchísima paciencia, mezclando beats electrónicos con las guitarras, hasta desembocar en power chords y orquestación. Es un poco extraña, y justamente por eso funciona: pocas bandas de metal se atreverían a escribir una canción entera sobre lo que sueña un bloque de concreto, y menos todavía lograrían que conmoviera.

Justo después llega ‘I Am In Hell’, menos de tres minutos que la banda describe como un interludio al estilo de un comercial de televisión retrofuturista de los sesenta. Es una pieza de piano brillante, casi de película de Disney, que suena mucho más amable de lo que su título sugiere, y es precisamente ese contraste el que la vuelve inquietante, como una sonrisa congelada en un anuncio viejo. Confieso que la primera vez me sacó del disco y que tardé en aceptarla, pero ahora la entiendo como una parte necesaria del concepto, aunque sigo pensando que su brillo se come un poco la buena composición que tiene debajo.

‘Between No Longer And Not Yet’ es la pieza más larga y ambiciosa, más de siete minutos de doom con elementos de jazz oscuro, pensada alrededor de la experiencia de escuchar un vinilo. Hay melodías de aire oriental, un pasaje en escala menor armónica que me encantó y una atmósfera de banda sonora de aventura en el desierto. Es enorme y está llena de ideas, pero aquí siento que la banda se estira más de la cuenta y que no todas esas ideas llegan a cerrarse, como si la ambición fuera un poco más grande que la canción. Aun así, prefiero mil veces este exceso a la comodidad de repetir la fórmula del disco anterior.

‘Harmony Manufactured’ trae a Britta Görtz, de Hiraes, y es de las canciones más agresivas del álbum, con Bohdanova gritando con toda la intensidad de la que es capaz y un cruce de influencias que va de In Flames a Muse. Las dos voces juntas le dan al tramo final el acero que a veces le falta al disco, y el cierre llega con ‘Nadir’, poco más de dos minutos de outro orquestal y reflexiva que deja el álbum flotando en lugar de terminarlo de golpe, una decisión que me parece muy acertada.

Mi principal reserva es que ‘Monumental’ no es un disco que se entregue fácil. Los coros son menos inmediatos que en ‘Dreams Of Lands Unseen’, algunos estribillos con la batería a medio tiempo se sienten previsibles, y la mezcla privilegia tanto los teclados y la voz que los riffs, cuando no son el centro de la canción, pierden fuerza. Es un álbum que pide paciencia, y entiendo que haya quien se quede en la primera escucha pensando que es demasiado disperso, porque yo mismo estuve a punto de hacerlo.

Lo que me hizo volver es la voz de Bohdanova. Pasa del canto limpio al gutural con una naturalidad que pocas vocalistas tienen, y en este disco suena más versátil que nunca, a veces casi esquizofrénica, cambiando de registro dentro de una misma estrofa. Es ella quien sostiene el concepto, quien hace que una canción sobre arquitectura modernista se sienta como algo íntimo, y es imposible separar esa melancolía de la ciudad en la que fue grabada.

Quien quiera escuchar estas canciones en vivo tendrá que mirar hacia Europa. Ignea acompaña a Evergrey, junto a Stellar Circuits, en la gira ‘Architects Of A New Weave’, que entre noviembre y diciembre de 2026 recorre Alemania, el Reino Unido, Irlanda, Francia y los Países Bajos, entre otros países. Por ahora no hay fechas anunciadas fuera de Europa, así que en México toca esperar. Me da mucha curiosidad saber cómo trasladan a un escenario la delicadeza de ‘What Buildings Dream Of’ o la frialdad mecánica de ‘Prefab’, porque son canciones que dependen muchísimo de la producción, y sospecho que en vivo la guitarra va a recuperar el protagonismo que la mezcla del disco a veces le quita.

‘Monumental’ es el disco más ambicioso de Ignea y, aunque no siempre está a la altura de su propia ambición, me parece el más interesante de su carrera. Es un álbum que mezcla metal sinfónico, death metal, metal industrial, sintetizadores retro y jazz sin que el resultado se vuelva un collage, que habla de la guerra sin mencionarla y que convierte la nostalgia en una forma de resistencia. ‘Prefab’ y ‘What Buildings Dream Of’ ya están entre mis canciones del año, y el resto del disco me sigue revelando cosas en cada escucha, que es lo mejor que puedo decir de cualquier álbum.

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Ignea – ‘Monumental’
'Monumental' es el disco más ambicioso e interesante de Ignea: un álbum sobre la nostalgia y los futuros que nunca llegaron, grabado en Kiev entre apagones, que mezcla metal sinfónico, death, industrial y sintetizadores retro. Pide paciencia y a veces deja la guitarra en segundo plano, pero 'Prefab' y 'What Buildings Dream Of' lo justifican de sobra.
POSITIVO
NEGATIVO
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