Simplemente, EXODUS. Un álbum brutal.

Sin aviso previo, el brutal y corpulento Rob Dukes, ese desmadroso que organizó uno de los Wall of Death más insanos en la historia del metal [para más información, vea este video] fue despedido ¿con diplomacia? de Exodus. Él declaró que aquéllo fue mediante una llamada de 20 segundos hecha por Tom Hunting (baterista de la banda) en la cual le informó que seguirían con otro vocalista; a Rob no le causó gracia. Hay quienes gustaron de su trabajo, y los que no, se encantaron con la confirmación del regreso de Steve “Zetro” Souza, quien dejó la banda después del Tempo of the Damned [2004].

 
Con el drama superado, Exodus lanza su Blood In, Blood Out – ¿tal vez inspirado en lo de Dukes? – con una portada que promete carcomernos e infectarnos de música maldita, llevarnos a la demencia y devorar todo a nuestro paso.

 
En primera, los más TrachMetal from Jel y entusiastas de los chalecos atiborrados de parches cosidos por sus mamás, van a tener que aguantar vara porque ‘Black 13’ tiene un comienzo industrial CERO TRVE a cargo de Dan The Automator, productor de HipHop que ha trabajado con… mejor no les digo; sus malvadas almas pueden verse afectadas. Pero no teman, pronto llegan los riffs machacantes, la velocidad grotesca y ¡los gritos desquiciados del Zetro! Sí, él está en un gran estado vocal y quizá ni extrañemos tanto a Rob. Exodus abre sin decepcionar.

 
Rápido aparece la canción que da nombre al álbum, Blood In Blood Out, llena de solos de las guitarras de Gary Holt y Lee Altus que se destrozan y que parecen decir que habrá azote por doquier, aun así hay lugar para una parte intermedia muy melódica. ‘Collateral Damage’ es lo que nos deja el fiero Tom Hunting, quien da cátedra de salvajismo técnico; para los gustosos del Air Drumming aquí tienen un buen reto.

 
Casi siempre que el nombre Metallica surge en algo es motivo de interminables discusiones, y Kirk Hammett viene a saludar a sus posibles detractores dentro de la fanaticada del Exodus con su Wah! Effect en ‘Salt the Wound’. El lyric video de esta canción [que puedes ver aqui] indica puntualmente el momento de lucidez del guitarrista, y es muy bueno, él y Gary se sienten como en sus viejos tiempos cuando componían juntos, el gran juego de punteo es logrado por la hermandad entre los músicos.

 
‘Body Harvest’ se coloca como un corte muy apreciable por su pegadizo riff y por sus subidas y bajadas de rapidez cual montaña rusa thrashera. Otro monstruo del metal es invitado para gritonear con Zetro en ‘BTK’, el buen Chuck Billy de Testament que por ahí le da unos pasajes Death Metal a la rola. Con sendos vocalistas es natural que tuviera un coro infernal, marcan pauta de cómo se debe cantar con agresividad.

 
Estamos a la mitad del álbum y la ira no puede contenerse, pero nos recetan un ‘Wrapped in the Arms of Rage’ con progresiones enfermizas y que exponen a una banda exaltada de rabia y que logra compendiar toda su energía en esta canción, quizá la mejor del álbum. El thrash recibe una nueva gloria, una tremenda. Lo mismo pasa en ‘My Last Nerve’, la pesadez es inconcebible.

 
‘Numb’ y ‘Honor Killings’ están para perder toda cordura en los conciertos mientras Souza se encarga de encarnar al diablo. Exodus termina su sangrienta marcha con la solución al hambre de los gusanos, tan sólo basta ‘Food for the Worms’ para clavar el alimento a base de hostilidad estridente.

 
¿Qué más se puede decir? Los de la Bay Area vienen a romper madres y no dejar un solo sobreviviente en su masacre con un gran álbum, devastador y que acribillará los sentidos de sus osados escuchas. ¡Habrá que verlos en vivo!