El primer mes del año ha traído el fin de uno de los venues más representativos de la ciudad de México en cuanto a conciertos y a otros tipos de eventos se refiere, el José Cuervo Salón [antes Vive Cuervo Salón o Salón 21] no operará más y en su lugar podría llegar un nuevo edificio o centro comercial.

OCESA, la operadora del inmueble, no ha emitido algún comunicado para explicar la razón del cierre y en las redes sociales del José Cuervo sólo hay publicaciones anunciando los cambios de sede de los conciertos que estaban planeados para realizarse ahí, tal es el caso de ESPECIMEN, Arch Enemy / Dark Tranquillity, La Roux y No Te Va Gustar.

De acuerdo a una entrada en el blog “Sangre de Metal” de Luis Jasso, o “Chico Migraña”, quien fuera encargado de prensa de OCESA y por consecuencia alguien apto para referirse al tema, hay un par de teorías que podrían exponer el motivo (según versiones llegadas a él y sin revelar nombres).

La primera atañe al factor vecinal: “Una es que los vecinos de la zona (sobre todo en tiempos recientes ya que se han construido muchos edificios de departamentos) se quejan del ruido y el desmadre en general que provocan los chavos cuando hay conciertos.”

Aquéllo responde a esa costumbre que la gente resiste a abandonar, la de formarse horas antes de la apertura de puertas (a veces desde la noche anterior al evento) y que hace relativamente poco fue ingrediente para un parón de actividades del Auditorio BlackBerry en la Hipódromo Condesa, cuando los vecinos y los negocios circundantes comenzaron a quejarse del caos provocado por los asistentes y su mal comportamiento, sumado a lo conflictivo de hacer una fila en esa zona rodeada de puestos ambulantes, restaurantes, food trucks y demás comercios. Sin duda hay personas que no pretenden ocasionar desmadre y sólo quieren estar lo más cerca posible de sus bandas favoritas, pero desgraciadamente la conducta troglodita de otros tipos afecta a todos. Y quizá el asunto de las filas súper tempraneras debería comenzar a extinguirse.

Aunque la razón verdadera no parece ir por ahí, a fin de cuentas el ex Salón 21 llevaba sus buenos años recibiendo espectáculos (a diferencia del citado BlackBerry). Si tomamos en cuenta que esa parte de las colonias Ampliación Granada (donde se ubica –o ubicaba- el Salón), Granada y Polanco ha ido transformándose en un zona llamada el “Nuevo Polanco” con el arribo en los recientes años de inmuebles como el Teatro Telcel, el Museo Soumaya, el Museo Jumex, Antara, entre otros, el argumento podría inclinarse más por el móvil comercial.

Citando una vez más a Luis Jasso: “(…) algún grupo inmobiliario de esos muy picudos que son los que andan construyendo edificios en esa zona (…) quieren hacer ahí mismo un edificio/Plaza Comercial enorme y de acuerdo a la versión que conozco habrían pagado una muy fuerte cantidad de dinero para que se tire el Cuervo y así poder levantar la construcción nueva.”

El tema de la inmobiliaria y una nueva área mercantil pesaría más que el de los vecinos, y suena más sensato considerando las construcciones que actualmente continúan. Esa zona de Polanco está planeada para convertirse en una “privilegiada” por decirlo de alguna manera, así que no sería disparatado pensar en aquéllo como la justificación real.

Si bien el José Cuervo Salón no era precisamente el más querido por la gente debido a los tan mencionados factores del audio, las molestas columnas, la lejanía (para los que vivimos en partes alejadas de la civilización) o su ubicación en zona industrial, es una pena que deba sacrificarse un lugar tradicional en el cual aparte de albergar conciertos se organizaban lanzamientos de marcas, fiestas privadas, hasta funciones de lucha libre y distintos espectáculos más. Sólo quedará el recuerdo de shows memorables como el de The Prodigy y Faith No More, ambos en 2009, o Yeah Yeah Yeahs hace poco más de 10 años, sólo por mencionar algunos de la inmensidad de conciertos que se dieron ahí.

Y mientras tanto, esperar un nuevo centro comercial de esos que ya casi no se construyen… claro, en caso de concretarse la teoría.

¡Adiós, Jose Cuervo Salón! Te vamos a extrañar…