Una de los regresos más esperados por los fanáticos mexicanos del metal progresivo era sin duda el de la banda norteamericana Between The Buried And Me (BTBAM). Finalmente y después de un lustro de su última visita, el grupo originario de Carolina del Norte se presentó en el Lunario del Auditorio Nacional presentando sus discos Autómata 1 y 2, lanzados en el año 2018. El evento iniciaría puntual con la actuación de la banda mexicana Acrania, una agrupación que mezcla infinidad de ritmos y subgéneros con el metal de una forma bizarra y muy original. Terminada la actuación de los nacionales, el recinto lucía una buena entrada y la gente bebida en mano estaba lista para recibir a su banda favorita.

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Las luces se apagan y BTBM hace su arribo con todo el poder de “Astral Body”, aunque el micrófono de Tommy Rogers le juega una mala pasada pues no se escucha nada durante un par de minutos, hasta que el desperfecto es arreglado.  El cantante va de un lado al otro guturando micrófono en mano temas como “Lay Your Ghosts to Rest” y la poderosa “Alaska” que con su sonido tan cercano al deathcore incluso pone a un pequeño círculo de fans a hacer slam en el extremo izquierdo del foro; pero también postrándose frente al teclado ejecutando los alucinantes sonidos de canciones como “The Coma Machine” y “Mirrors”. Paul Waggoner, el otro miembro fundador de BTBAM presente, por su parte; hace sonar la guitarra con poderoso estruendo y virtuosismo extremo en “Obfuscation” y “Condemned to the Gallows”.

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Sin duda la gran magia de BTBAM es esa manera tan demencial y potente de hacer metal progresivo mezclándolo en un torcido coctel con sonidos muy cercanos al hardcore, pero también con ritmos como el jazz y el swing entre otros; con esas guturales que en temas como “Glide” hicieron la delicia de los asistentes. “Espero que estén pasando un buen rato, es hora de divertirnos amigos” anuncia Rogers al micrófono con su camisola a cuadros abierta ondeando mientras el delgado vocalista se mueve y “Voices Of Trespass” desata con su ritmo burlesque y agresivo una verdadera fiesta en el Lunario. Es en ese momento que la banda se despide momentáneamente entre los aplausos de la gente que por supuesto, pide más. Uno siente que han sido pocos temas hasta que se da cuenta de la hora y descubre que no es así, y que la potencia y forma de tocar tema tras tema de BTBAM sin descanso son las culpables de esa sensación.

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La banda regresa rápidamente al escenario y tras recordar que su última visita data de hace 5 años y que están muy contentos de estar de regreso retoman el show con “Selkies: The Endless Obsession”. Aunque BTBAM es una banda de poca interacción con la gente y que se dedica a lo suyo que es tocar, se dan el tiempo para pedir un aplauso para la banda de apertura, Acrania. El show está por llegar a su fin y con “Viridian” y “White Walls” donde todos aplauden con los brazos arriba en euforia total, el grupo se despide prometiéndole a sus fieles autómatas no tardar mucho en regresar.

Fotos cortesía de Eyescream Productions [penci_review]