Guadalajara es sede importante de renombrados festivales, pero ninguno de ellos tiene en la mira a los amantes de sonidos oscuros, de beats pegajosamente sombrios y atmósferas tenues, nostalgicas; por ellos y para ellos nació el Festival Adverso que este fin de semana se desarrollo en la Perla Tapatía cumpliendo con las expectativas de más de 4 mil, asistentes.

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La primeras edición del Festival Adverso recibió a más de 4 mil asistentes / Foto: @FestivalAdverso

Postpunk, folk, indie, experimental, dark-wave, y rap fueron los protagonistas del día que tuvieron en la Terraza Valllarta su sede por primera vez.

Poco después de las 16:00 horas, Birdhaus, Mortemart y The Polar Dream, abrieron el festín. El trío de agrupaciones demostraron que en Guadalahara se hacen sonidos poco convencionales pero con texturas harto sensibles, su común denominador: un abrazo al alma.

Pocos festivales le dan reflectores a las mujeres y el Adverso también tuvo un acierto en eso, primero con la teatralidad de Descartes a Kant y posteriormente con Blackwater Holylight.

Las primeras, hijas pródigas de Guadalajara que aunque ya no radican en la ciudad han sabido ganarse de una base solida de seguidores, las segundas una grata sorpresa para muchos, incluido este humilde servidor. Desde el instante que pisaron el escenario lo llenaron con su stoner y hacían rugir sus instrumentos, eran una bestia de cinco cabezas que te sacudía por completo con su sonido.

Tras la aturdidera llegó el momento de bajar las revoluciones de la ya noche. Helado Negro fue el acto más suave de la noche. ‘El Caloncho maduro’, gritaban por ahí debido a su look. 40 minutos después terminó su presentación dejándonos con un aroma meloso y para otros tantos aburrido.

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Llegó el turno de recuperar a tope la energía gracias a Light Asylum y su dark wave rabioso. Shannon Funchess, su vocalista es vitalidad y protesta pura. Al terminó era el turno de uno los esperados de la noche; Motorama que sí, vienen seguido a GDL, pero acá tienen harta gente que los quiere.

El festival se hacia maduro llegaban los actos estelares, el multiinstrumentalista Ian Williams y el baterista John Stainer que en conjunto conforman Battles, y la aparición de Metronomy, estos últimos enfundados todos de blanco quienes tocaron sus grandes éxitos.