Via Miseria IV no es el debut de un desconocido intentando presentarse desde cero. Es el primer álbum de HOKKA, pero detrás está Joel Hokka, una voz ya asociada al ascenso internacional de Blind Channel, ahora acompañado por Pauli Rantasalmi, pieza histórica de The Rasmus, y el baterista Jimi Aslak. Ese contexto importa porque el disco no suena como una banda joven buscando identidad, sino como un proyecto que nace cargado de historia, heridas y expectativas.
El álbum se mueve entre rock moderno, goth rock, metal alternativo y una sensibilidad melódica muy finlandesa: oscura, dramática, directa, pero no necesariamente extrema. Su mayor virtud está en la atmósfera. HOKKA no intenta competir por brutalidad, sino construir un espacio emocional donde el dolor, la ruptura y la supervivencia se vuelven lenguaje.
El inicio con “Blackbird” es una buena carta de presentación: melódico, sombrío y con una producción grande, casi cinematográfica. No explota de inmediato, pero instala el tono del disco. “In The Darkness” funciona mejor como single porque tiene un gancho más claro y una tensión más accesible; es una de las canciones donde el equilibrio entre oscuridad y melodía se siente más natural.
“Death By Cupid’s Arrow” introduce una lectura más teatral del desamor, con un título que podría caer en lo obvio, pero que funciona por la forma en que el tema mezcla dramatismo, peso y sensibilidad pop-rock. No es la canción más arriesgada, pero sí una de las que mejor representa el carácter del álbum: emocional, oscuro y pensado para conectar.

El tema título, “Via Miseria”, es el centro conceptual del disco. Aquí HOKKA suena más seguro de lo que quiere decir: dolor como tránsito, miseria como camino, pero no como destino final. Es una canción importante porque le da sentido al álbum más allá de la suma de tracks. No necesariamente es la más inmediata, pero sí una de las más representativas.
“Heart Said No” empuja el lado más melódico y accesible del proyecto. Tiene vocación de single y muestra que HOKKA puede moverse en terrenos más radiales sin perder su estética sombría. En contraste, “Bon Apetit” aporta una energía más extraña y menos solemne, aunque también puede sentirse como uno de los momentos menos integrados del disco.
La segunda mitad tiene algunos de los cortes más interesantes. “Murder Ballad (Dying Flame)” destaca por su tono narrativo y fatalista; es de las piezas donde el álbum se permite ser más oscuro sin caer en exceso. “Angels Fall” amplía esa línea con un aire más melancólico, mientras “Serpent’s Song” añade un matiz más seductor y denso antes del cierre.
La decisión de cerrar con “Kiss From A Rose”, el cover de Seal, es arriesgada. Por un lado, puede sentirse inesperada dentro del concepto del álbum; por otro, encaja con esa mezcla de romanticismo oscuro y dramatismo emocional que atraviesa todo el disco. No supera la original ni intenta hacerlo, pero sí la lleva al universo HOKKA con suficiente personalidad.
El consenso más justo sobre Via Miseria IV es que se trata de un debut sólido, bien producido y con una identidad visual/emocional clara, pero todavía irregular en términos de canciones. Tiene momentos fuertes, especialmente “In The Darkness”, “Via Miseria”, “Murder Ballad (Dying Flame)” y “Heart Said No”, pero también pasajes donde la estética pesa más que la composición. HOKKA tiene mundo propio, eso queda claro; ahora falta que ese mundo genere canciones más incontestables.









