La vida y el legado de Neil Peart llegarán al cine con Neil Peart: No One’s Disciple, un documental que celebrará su estreno mundial el 16 de septiembre de 2026 en el Toronto International Film Festival. La película reunirá nuevamente a Geddy Lee y Alex Lifeson, esta vez acompañados por cuatro de los bateristas más respetados del rock para interpretar clásicos de RUSH.
Dirigida por Scot McFadyen y Sam Dunn, responsables de RUSH: Beyond the Lighted Stage, la producción tendrá una duración de 96 minutos. Después de su estreno en TIFF, contará con una segunda proyección abierta al público el 19 de septiembre y llegará a la televisión canadiense el 23 de septiembre como parte de The Passionate Eye, la serie documental de CBC.
El documental no se limitará a repasar el virtuosismo que convirtió a Peart en una referencia casi inalcanzable para varias generaciones de músicos. Su historia partirá de los años difíciles en los que intentaba abrirse camino como artista y seguirá la transformación del joven baterista canadiense en el motor rítmico, letrista y conciencia intelectual de una de las bandas más importantes del rock progresivo.
Geddy Lee y Alex Lifeson vuelven a tocar los clásicos de RUSH
Uno de los mayores atractivos de No One’s Disciple será escuchar nuevamente a Geddy Lee y Alex Lifeson interpretando canciones de RUSH. Para estas nuevas actuaciones, el lugar que perteneció a Peart será ocupado por Stewart Copeland de The Police, Danny Carey de Tool, Chad Smith de Red Hot Chili Peppers y Gavin Harrison de Porcupine Tree y The Pineapple Thief.
El resultado plantea un homenaje construido desde la música y no únicamente desde el recuerdo. Lee y Lifeson regresan al repertorio de RUSH mientras cuatro músicos extraordinarios se enfrentan a la difícil tarea de habitar, aunque sea temporalmente, un espacio que nunca podrá ocuparse de la misma manera.
La película también incluirá entrevistas con ambos integrantes de RUSH, testimonios de otros bateristas y material de archivo que permitirá escuchar al propio Peart reflexionando sobre su disciplina. Para él, tocar mejor no era solamente una ambición personal: representaba una responsabilidad permanente con la música y con el público.
Más que el baterista virtuoso de RUSH
La reputación técnica de Neil Peart puede convertirse fácilmente en una barrera para comprender al músico completo. Sus enormes kits, los compases irregulares, la precisión de sus interpretaciones y sus extensos solos alimentaron una imagen casi mitológica, pero No One’s Disciple buscará observar al hombre que vivía detrás de esa maquinaria.
Peart se incorporó a RUSH en 1974, poco antes de la grabación de Fly by Night. Su llegada modificó profundamente la dirección del grupo. Además de ocupar la batería, asumió gran parte de la escritura de las letras y abrió las canciones hacia la literatura, la filosofía, la ciencia ficción, el individualismo y, con el paso de los años, reflexiones mucho más personales.
Álbumes como 2112, A Farewell to Kings, Hemispheres, Permanent Waves y Moving Pictures consolidaron esa identidad. Peart podía construir una pieza alrededor de ideas enormes y, al mismo tiempo, sostener desde la batería cambios de ritmo que jamás parecían añadidos únicamente para exhibir su habilidad.
Su evolución tampoco se detuvo cuando RUSH alcanzó el éxito masivo. Durante décadas revisó su técnica, estudió con otros maestros y modificó su manera de tocar. Esa inconformidad constante explica parte del título No One’s Disciple: Peart aprendía de distintas tradiciones, pero nunca permanecía subordinado a una sola.
La vida privada que Neil Peart protegió hasta el final
El documental también llega seis años después de la muerte del músico. Neil Peart falleció el 7 de enero de 2020 en Santa Mónica, California, a los 67 años, después de vivir durante más de tres años con un glioblastoma, una forma agresiva de cáncer cerebral.
La noticia fue anunciada por RUSH tres días después y tomó por sorpresa incluso a buena parte de las personas cercanas al entorno profesional del grupo. Peart había pedido que el diagnóstico permaneciera dentro de su círculo íntimo.
Geddy Lee explicó posteriormente que respetar esa decisión obligó a los integrantes de la banda a evadir preguntas y rumores mientras acompañaban a su amigo. Para ellos, cualquier incomodidad causada por guardar silencio resultaba secundaria frente a la necesidad de proteger la privacidad de Peart y de su familia.
Esa reserva no era algo nuevo. A pesar de escribir algunas de las letras más reconocibles del rock y tocar frente a estadios completos, Peart nunca mostró demasiado interés en aceptar el papel de celebridad. Prefería viajar, leer, escribir y mantener una distancia clara entre su trabajo y su vida personal.








