“El proyecto alterno de Richard Kruspe, guitarrista de Rammstein”. Esa parece ser la definición con la que Emigrate deberá existir para siempre. Y no es para menos; cuando eres integrante de una banda de ese tamaño, cualquier proyecto que realices -casi- inevitablemente quedará bajo la sombra de tu Alma Máter. Sin embargo, con este segundo disco, Kruspe intenta desprenderse aunque sea un poco de esa sombra para darle a Emigrate un faro de luz propio a base de colaboraciones con otros músicos de renombre como Lemmy Kilmister [Mötorhead], Marilyn Manson o Jonathan Davis [Korn].

‘Eat You Alive’ es la canción encargada de la apertura del disco y cuenta con la afortunada aparición de Frank Dellé, cantante de la banda berlinesa de Reggae, SEEED. Con un rítmo alegre y potente, Kruspe da la primera impresión sobre lo que será el sonido de este disco.

El primer punto alto llega con ‘Get Down’, un tema totalmente electrónico acompañado por la voz de la canadiense Peaches. “Keep Going… Take it all and take it down” dicen los dos al unisono, mientras los suaves rasgueos de guitarra suaves simplemente siguen el ritmo básico del beat de fondo para terminar con explosivos 30 segundos.

Lemmy Kilmister se hace presente en el tercer track del disco, ‘Rock City’ del cual no hay demasiado que decir. Es Lemmy y suena a Lemmy y si no fuera por el reconocible trabajo de guitarras detrás de su voz; es rápida y potente, así que podría pasar por cualquier canción de Mötorhead, mismo caso de ‘Hypothetical’ con su reminiscencia a ‘Kashmir’ de Led Zepellin. Cuando Kruspe dijo que escogió las colaboraciones de acuerdo a la tónica de cada canción, no bromeaba. ‘Hypothetical’ es la típica canción de Marilyn Manson, así que no hay sorpresas por acá. Y acá se terminan las colaboraciones externas -o casi-

‘Rainbow’ es una canción escrita para una niña. En concreto para la pequeña hija de Richard,  Maxime-Alaska Bossieux de apenas 3 años de edad, a quien concibió con Margaux Bossieux quien también es miembro de Emigrate. “I just want to be with you everyday / everyday you see is something new / come along with me and do anything ‘cuz / nothing what it seems to be with you”.  Es una canción pegajosa, con una tonalidad cuasi-pop y seguramente se te quedará pegada en la cabeza por esa misma simpleza.

Tras la felicidad que da ‘Rainbow’, Kruspe nos otorga un tema mucho más serio e introspectivo con ‘Born My Own’, su propia declaración de libertad. “I´m in control, born my own…” exclama previo al excelente coro que acompaña al tema. Pausado y con un ritmo llevado por el muy buen trabajo de bateria que otorga Mikko Siren [Apocalyptica]. Punto fuerte.

‘Giving Up’ es un tema que quedó residual de los trabajos del disco debut, vuelto a trabajar y grabar para ‘Silent so Long’. La voz de Kruspe suena bastante bien y debería tomar este ejemplo para seguir una linea basado en este estilo, pues le queda bien. Los toques industriales / electro se hacen presentes de nuevo, lo cual le sienta bien. En cambio, ‘My Pleasure’ es un tema mucho más lineal, pareja, sólida, con Kruspe demostrando que si es un gran guitarrista a pesar de lo que sus detractores puedan decir.

‘Happy Times’ es otro puente fuerte del disco y tal vez el tema el mejor tema en toda la producción. Electrónica, con sensuales riffs de guitarra que acompañan a las voz de Kruspe -y a la de Margaux Bossieux, quien esta vez funge como voz de apoyo en los coros. A destacar, sin dudas.

‘Faust’ usa la misma estructura de composición que Kruspe se sabe de memoria. Estribillo – puente – coro – estribillo – puente – gran coro – coro – coro – coro. Es la misma estructura que ha usado con Rammstein y no lo culpo, pues es algo que Kruspe se ha aprendido desde el lanzamiento de ‘Herzeleid’ allá por 1995. Aún así es un buen tema.

El álbum cierra con el tema que le da nombre. ‘Silent so Long’ donde Kruspe hace dueto con su amigo Jonathan Davis de Korn. “Cumplidora”, es la palabra que podría definirla. Hace su función de cerrar de buena manera un álbum con grandes contrastes.

‘Silent so Long’ si es un salto adelante en comparación con el álbum debut de 2007, con una enorme trabajo en las guitarras, lo cual es el punto más fuerte de la producción al contrario de la voz de Richard, la cual a pesar de la mejora desde el primer disco, sigue escuchando sobre-producida, incluso a niveles que suena robotizada. Personalmente creo que ese es el principal impedimento para que el músico alemán salga de gira con Emigrate. “¿Para qué quemarse tocando en vivo si puedo quedar bien como una banda de estudio?” dirá él. Y es que Kruspe es todo, menos tonto. El sabe que no tiene un gran voz; a pesar de que si ha tenido una mejor respecto al primer álbum, esta sigue siendo la puntilla baja en ‘Silent so Long’ por lo que se respalda en personas que si la tienen para equilibrar el problema. Eso si, el acento neoyorquino/berlines de Kruspe hace que su pronunciación sea poco menos que incomprensible y debe trabajar en ello. “You know?”

‘Silent so Long’ no pretende inventar ningún hilo negro. Va al grano, con grandes colaboraciones, con buen nivel de composición y una producción impecable. Kruspe ha dado un giro a Emigrate, para darle tintes más electrónicos, un excelente trabajo en el bajo de Arnaud Giroux, un inspirado Mikko Siren en las percusiones y guitarras más pesadas, pero sin llegar al nivel de fuerza de Rammstein -si, las comparaciones como dije, son inevitables- pero con una variedad mucho más amplia, incluyendo un par de esos solos que no podemos tener en el gigante alemán, que no permite tonalidades de ese tipo.

Emigrate no es una banda, aunque Richard diga lo contrario. Así como Nine Inch Nails es Trent Reznor y Combichrist es Andy Laplegua, Emigrate es Richard Kruspe y sus grandiosos amigos -a los cuales puede reemplazar a placer-. Emigrate es Richard Kruspe buscando un lugar a la inspiración que no tiene cabida en Rammstein por una u otra cosa y lo hace de buena muy forma.

Emigrate se ganó el derecho de brillar con luz propia.