¿Por qué el festival Domination no tuvo el impacto esperado?

por Jorge Figueroa Tapia

Domination Fest nació como una alternativa más en el extenso abanico de festivales de metal a nivel nacional especializados en la escena. Sin embargo, a tan solo unas semanas de la realización del mismo, las ventas parecen indicar no tuvo el impacto esperado, ¿por qué? ¿que falló? A continuación presentamos un análisis del porqué consideramos el evento no ha terminado de pesar como se tenía pronosticado.

 

Un solo beso no basta: Los fans de KISS quieren una despedida a solas.

Si bien es cierto que Kiss es una de las bandas con un enorme arraigo en México y el mundo, ni siquiera el hecho de que estén en un tour de despedida puede ocultar lo inocultable: por más pirotecnia y producción que manejen, el show no ofrece desde hace mucho nada nuevo. Todos conocemos de memoria los gestos, bailes, vuelos y luces de la banda en sus presentaciones.

Además,  no es como si la banda fuera una novedad en nuestro país, pues en los últimos años ha encabezado varios eventos en el país como Hell and Heaven 2014, la primera edición del festival regio Northside y un evento que no tuvo mucho éxito en Tijuana.  Además, es un casi un hecho que KISS volverá a nuestro país para dar más fechas de su – ¿cuarta? ¿quinta?- gira del adiós, así que ¿por qué verlos en un escenario reducido cuando puedes ver su producción completa aunque sea el plagio de su mismos que han presentado por los últimos treinta años?

 

Alice en el país de las maravillas… pero no en México.

Alice Cooper es una estrella dentro de la escena de la música y una leyenda viviente. Es el padre del shock rock y quien le abrió los ojos al mundo para demostrarles que el rock y la teatralidad pueden ir de la mano; le dio pauta a la escena para entender que un performance macabro que acompañe a la música es una pócima perfecta. El problema es que el reconocimiento a Alice es una cosa, pero otra muy distinta es su mercado real en distintas partes del globo.

México y Alice Cooper no tienen un vínculo estrecho y de hecho, su ausencia por tantos años se debe a que los estudios de mercado indican que en nuestro país no era redituable, ¡vamos! que su sueldo y producción no valen lo que cuestan, al menos en nuestro país. Tan solo en el festival regio “Mother Of All” fue puesto como tercer acto por debajo de Def Leppard y Aerosmith, por lo que pensar que en nuestras tierras tenía el peso específico para comandar un día fue una apuesta muy arriesgada y ahí están las consecuencias.

 

Grandes nombres, pocas novedades reales y de peso.

Despues de los headliners, la selección de las bandas importantes tampoco fue la acertada. Por un lado tenemos a bandas con mucho nombre pero que han venido al país bastante seguido. Apocalyptica, Meshuggah, Lamb Of God (con todo y su sonada ausencia en Force Fest), Dream Theater o Hammerfall son ejemplos claros que en la última década cuentan con varias participaciones en festivales o incluso en forma solitaria y con varias fechas en distintas ciudades.

Por otro lado si bien tenemos bandas como Limp Bizkit que no viene tantas veces, su etapa de auge ya ha pasado y ya no puede llenar más que un recinto mediano como el Plaza Condesa o incluso se vio obligado a cancelar una gira completa por México por falta de venta de boletos. ¡Ya no es 1998, amigos! Otro caso es la banda en “solitario” de Slash, ¿realmente alguien se muere de emoción por verlo si no es junto a Guns N´Roses? Ambas bandas fueron colocadas en la parte alta del cartel.

La mayor novedad la encontramos entonces en bandas como ThriceParkway Drive, Trivium, Animals as Leaders o Avatar, las cuales son excelentes exponentes dentro de sus respectivos género, pero que cuentan con pocas cartas de presentación en cuanto a recompensa económica se refiere. Grandes, buenísimas bandas, que no jalan gente, básicamente. Y recordemos que a final de cuentas, esto es un negocio y si el negocio no genera dinero, pues es un fracaso. El caso de los Dead Kennedys es aún más dramático: una banda que tiene el nombre pero ya no a su vocalista estrella y alma de la agrupación. La gente lo sabe y eso le resta muchísimo atractivo.

Finalmente tenemos a Vince Neil, quien aunque basa su “carrera en solitario” en su etapa con Motley Crue, tampoco es un artista que por si solo tenga un acarreo de gente y ni siquiera mencionar que su otrora atractivo físico ha desaparecido grotescamente y da la impresión de querer arrastrar un legado que busca explotar de forma decadente.

 

¿Y el metal extremo? Buenas ofertas, pero insuficientes.

Algo anda mal cuando tratas de recordar cuantas bandas internacionales de renombre de death, thrash, black metal y metalcore estarán presentes, y solo puedes recordar una por género.

Nadie duda de la capacidad de Bloodbath, Municipal Waste, Satyricon y Black Dahlia Murder pero no imaginamos a un amante del black metal por ejemplo pagar un boleto solo con una banda del género. Claro, letras más abajo hay oferta con bandas como Vreid, Unearth Avatar o Alien Weaponry, pero eso no es suficiente para atraer a los amantes del metal extremo quienes podrían encontrar en festivales como el México Metal Fest de Monterrey o incluso en el nuevo Devastation de Querétaro una oferta más atractiva para gastar su dinero.

 

¿Cuanto y porqué tanto? Los precios se sienten altos para la oferta.

El formato de venta por fases es una arma de doble filo -y no solo para el caso específico de Domination. Si tienes un cartel de lujo asegurarás un aforo decente en poco tiempo y la gente agotará las fases en un suspiro en ese afán de ahorrar dinero. Sin embargo, cuando el cartel no cuaja y las ventas van lentas porque el cartel no convence a tu audiencia, se vuelve problemático. Las ventas del festival van tan -aparentemente- mal, que la organización se ha visto obligada a cambiar de fase de manera “artificial” para al menos hacer notar que las cosas se mueven, pero esto es contraproducente: Si el cartel no te convenció costando 200 pesos, ¿por qué lo comprarías a 400?

Domination está en un estanque de brea generado por ellos mismos, en el que no pueden regresar a la fase anterior y bajar los precios para estimular la asistencia, pero que ahora ya ofrece un precio que sus clientes potenciales consideran elevado. ¿Qué hacer en este caso?

 

 

¿Y ahora que banda veo? Gran fallo con los horarios.

Un punto crucial para los festivales al momento de vender boletos es que mucha gente se espera a ver los horarios para ver si las bandas que quiere ver no se empalman y que valga la pena la inversión. Si bien es cierto es imposible darle gusto a todos por mera cuestión de lógica, es deseable que la organización de un festival evite hacer ciertos empalmes que por mera afinidad de géneros o gustos, harían enojar a los asistentes.

Tal vez el caso más claro es el del headliner, Alice Cooper quien según pensamos, debería poder tocar sin un solo minuto -que además, tiene un set corto- de empalme, ¡y lo empalman con Lamb Of God! la segunda banda en importancia del día ¡gran error!

Otro ejemplo es el de Trivium y Black Dahlia Murder bandas que tienen una base de fans en común amante del “core” y también los empalmaron poniendo a este sector a elegir. Parkway Drive y Bloodbath son bandas que no tienen nada que ver entre sí musicalmente, pero que también es cierto que son de las agrupaciones que más ganas tienen de ver las personas al ser de lo más atractivo y novedoso dentro del cartel, ¿adivinan? Sí, están empalmadas. Estos son solo algunos ejemplos que pudieron mermar las ganas de quienes esperaban a ver los horarios para decidirse si ir o no.

 

 

En resumen, Domination se anunció como un evento grande y digno de competir con la gran oferta de festivales ya posicionados de la escena rock y metal. Sin embargo, a pesar de contar con nombres interesantes no parece haber tenido un estudio del impacto real que las bandas que componen su cartel podrían tener dentro del mercado mexicano, con headliners gastados o sin una importancia vital dentro de nuestra escena.

Domination tiene buenas bandas, nadie puede negar eso, pero que dentro del mercado mexicano no tienen la relevancia suficiente como para sostener un evento masivo y hacerlo económicamente redituable, esto aunado a -sorprendentes- errores de novato como los empalmes incomprensibles en los horarios o la casi nula promoción que se le hizo al evento en términos reales, hicieron que las personas pasaran por alto la opción y prefirieran gastar su dinero en otra cosa.

Al final, el público decide. Los fans que acudan tendrán un buen show de sus bandas favoritas y quedará en el recuerdo, esperando quizá una segunda edición que pueda arreglar los fallos que esta pudo tener.

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