Korn – The Nothing

por Summa Inferno: Redacción

El pasado viernes 13 de septiembre Korn lanzó su disco número 13, el cual lleva por título “The Nothing” y el cual cuenta con 13 canciones. Algunos lo verán como una cuestión de superstición, sin embargo, eso fue algo que no nos extrañó a quienes hemos seguido a la banda californiana durante mucho tiempo: esa fascinación que Jonathan Davis (líder y vocalista), tiene por lo oscuro y lo oculto.

Este trabajo es uno de los más crudos y emocionales que han entregado estos pioneros del llamado “nu-metal”, ya que Davis escribió las letras como manera de tratarse a sí mismo ante el fallecimiento de su esposa (acontecido en agosto de 2018), y el cual es una forma en la que procesó su duelo: tristeza, enojo, frustración, resignación, etc.

Sin más, aquí describimos tema por tema este álbum.

El intro titulado “The End Begings” recuerda al Korn de la vieja escuela: ni bien comenzó y ya nos transportó a 1999 justo al intro de “Dead” (“Issues”) con esa gaita, el beat de la batería y el bajo, y Jonathan repitiendo lentamente una frase que eventualmente se vuelve un grito y un llanto desesperado. Sin duda hace que la piel se enchine desde el inicio.

Enseguida arranca “Cold” con toda la potencia característica – por cierto, éste fue el segundo single que la banda lanzó antes de la salida del disco. Menearás la cabeza sí porque sí: los growls y el scat únicos de los vocales de Jon, la pesadez de esas guitarras de siete cuerdas de Head y Munky, el sonido “crujiente” del bajo de Fieldy en sincronía con la batería de Ray Luzier… únicos e inimitables.

“You’ll Never Find Me” – el cual fue el primer sencillo – da la impresión de que estamos de vuelta a finales de los noventas… el ritmo contagioso tiene un aire al estilo de “Follow The Leader”, y la furia al final del tema vaya que recuerda a “Life Is Peachy”, pero todo con una producción impecable.

Al dirigirnos al tema “The Darkness Is Revealing” las guitarras del inicio dan la impresión de que estuviéramos escuchando una continuación de “Rotting In Vain” (incluido en el disco “The Serenity Of Suffering”, 2016), y después alrededor del primer minuto nos transportan a “Falling Away From Me” (de “Issues”, 1999). La voz de Jonathan con esos matices entre la dulzura melodiosa y la furia… Y justo cuando se alcanza el éxtasis… termina. Típico de Korn.

Pero no nos quedamos con ganas de nada, ya que hace su aparición uno de los temas más pesados no solo en este álbum, sino en toda su discografía, “Idiosyncrasy”. La armonía entre esas guitarras/batería es hipnotizante… la voz de Davis, los gritos al puro estilo death metal… Al momento de alcanzar la marca de los 3 minutos cuando viene esa pequeña parte en bajo sabemos que viene lo bueno: la parte coreada que posteriormente culmina en un lamento – en la parte donde grita “God is making fun of me, he’s laughing up there, I can see” (“Dios se está burlando de mí, se ríe allá arriba, puedo verlo”)… ¡uff!

“The Seduction Of Indulgence”, cuya duración es menos de dos minutos, podría verse como una especie de interludio donde solamente se oye un retumbe de tambores, batería, panderos, aplausos… las voces y guitarras comienzan con una hipnotizante melodía en crescendo… algo que posiblemente se escucharía en una película de suspenso.

Con unos extraños tonos de guitarra es como inicia “Finally Free”, séptimo track de esta entrega. Líneas vocales que rayan en lo melancólico y coros enormes, característicos del quinteto. Aunque el nombre de la canción pudiera comunicar un sentido de libertad encontrada, realmente se trata de lo opuesto: ese sentimiento de culpa de fallarle a un ser querido.

“Can You Hear Me” contiene elementos electrónicos a lo largo del tema, que hacen juego con las guitarras… tal vez algo no típico de Korn, pero que no están fuera de lugar. Esta canción es la que sin duda nos hace ver que “The Nothing” es EL ÁLBUM de Jonathan Davis.

“The Ringmaster” nos transporta a la época de “Untouchables” (2002) con ese golpeteo de guitarras/bajo/batería, y vocalmente Jonathan maneja una variedad de rangos, pasando por ese único scat en la parte final.

Con “Gravity Of Discomfort” seguimos con la sensación de sentirse atrapados en la era de “Untouchables”. Mucho groove y la pesadez que tantas bandas han querido imitar sin poder replicar.

Si la manera de escribir “H@Rd3r” te recuerda a “Life Is Peachy” vaya que eres un fan de hueso colorado de Korn. No obstante, este es uno de los temas más rápidos y técnicos – por decirlo así – instrumentalmente hablando, e inclusive el baterista Ray Luzier logró incluir un pequeño blast beat al final. Ya nos estamos imaginando lo maravilloso que sonaría en vivo. De lo mejor del disco.

Vamos con la recta final del álbum. “This Loss” es demasiado emocional en todos los sentidos. La potencia con la que arranca y una triste melodía tanto al comienzo como a lo largo del tema, juega con tus sentimientos y te deja con una sensación de que falta algo… que perdiste.

“Surrender To Failure” es la forma en la que Korn cierra este disco. Posiblemente el tema más lento del disco, pero no en el mal sentido de la palabra; no hay guitarras ni bajo retumbando, solamente un suave beat de batería y un ambiente sombrío a lo largo del breve tema… y un suspiro final donde hay resignación ante algo que no se puede cambiar. Se falló y no hay vuelta atrás.

A pesar de tener más de 20 años de trayectoria, Korn ha demostrado que pueden ser una banda que sigue transmitiendo todo tipo de emociones a través de su música, conservando su sonido único, pero al mismo tiempo añadiendo texturas y experimentando. Han demostrado que a veces entre lo más oscuro uno puede crear algo hermoso. Un disco que llenará de nostalgia a los antiguos fans de la banda, y al mismo tiempo podría cautivar a una nueva audiencia.

Reseña por: Viry Abernethy


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