Black Flag en México: la bandera del punk a media asta

Black Flag en México: la bandera del punk a media asta

por Jorge Figueroa Tapia

El evento de Black Flag en la ciudad de México fue sin duda uno de los más esperados y de alta expectativa entre la cultura punk nacional desde que se anunció. Y es que es toda una generación de amantes del género la que llevaba esperando por años el poder corear en vivo los grandes temas de esta agrupación que dicho sea de paso, tuvieron auge cuando ni siquiera habían nacido muchos de quienes ayer se dieron cita en el  foro 360e.

La promotora del evento Alter Ego tiene a bien avisar a través de las redes sociales y con anticipación que problemas con el clima han hecho que la banda haya tenido que desplazarse en carretera desde Monterrey, llegando más tarde de lo planeado al venue. Es por ello que a la hora del acceso el grupo sigue haciendo soundcheck, lo cual por supuesto y pese al aviso no le cae en gracia a la gente que está formada y menos, cuando Tlaloc decide darles un baño. Finalmente el ingreso es dado y un DJ solitario es el encargado de amenizar el evento aunque solo por un breve instante: una falla que nunca alcanzamos a entender hace que el sonido ambiental tenga que correr a cargo de la consola central, y el DJ tiene que recoger resignado sus cosas sin poder ejecutar su mezcla.

Black Flag entonces toma posesión del escenario pues a petición suya no hubo acto abridor, y «Depression» seguida de «No Values» son los himnos con los que la noche empieza. Tristemente el sonido es bastante deficiente y viciado probablemente por la premura de la prueba de audio, y este es un detalle que no deja disfrutar las canciones del todo de principio a fín en el evento. Pero los que estamos ahí nos sabemos casi de memoria cada tema y aunque el audio no sea el óptimo, bastan los primeros acordes de «Fix Me» para desatar el primer gran mosh de la gente en la pista. «Black Coffee» y «Room 13» mantienen la vena punk a tope con gente volando hacia el foso delante del escenario al ser alzada por las catapultas humanas, y luego otro gran intercambio de empujones se da al ritmo de «Gimme,Gimme,Gimme».

La figura más respetada sin duda es la de Greg Ginn, guitarrista y único miembro original de Black Flag que sin duda genera esa emoción de tener a toda una leyenda viva de frente. Sus cuerdas son las causantes del pogo y locura en la pista cuando ejecutan «Loose Nut» y «Six Pack»; y posteriormente mantienen el ambiente sin descanso con «White Minority» y «I`ve Had It». Llega entonces el momento de escuchar «Slip It In» el cual con sus seis minutos de duración es sin duda el tema más largo de la noche y si el dato no me falla, el de mayor duración en la historia de la banda. Es justo después de este tema que Mike Vallelly usa el micrófono para presentar a cada uno de los miembros del grupo, antes de ejecutar «I Can See You»: tema flojo y monótono que rompe de tajo la inercia del setlist, pero que por fortuna queda atrás cuando «Revenge» y «Clocked In» vuelven a subir los ánimos y la velocidad. Hay que decir que el cantante y también skater profesional se mostró entusiasta y con ganas de complacer al público, pero si está lejos de poderse sacudir el pesado fantasma de Henry Rollins el cual sectores del público le recuerdan constantemente. «Jealous Again», «Can’t Decide» y «Nervous System» son los temas encargados de cerrar por un momento la actuación de Black Flag.

La banda regresa y entonces un inconfundible ritmo nos avisa que el tema más icónico y esperado de la noche está por venir: nos referimos a «Rise Above», esa canción que bandas de la talla de Misfits han tocado en vivo como homenaje, y que todos queríamos oír y vivir en directo una vez en la vida ejecutado por su alma mater: ¡Todo fue slam y adrenalina sin control en ese tema! Black Flag cierra su presentación finalmente con «Louie Louie» y es aquí donde se hace manifiesta la mayor molestia de los fans, pues el evento se había promocionado como una noche con dos horas y media de setlist y al final a duras penas llegamos a la hora y media. Esto trajo como consecuencia que el grito de «culeeeeros» invadiera el foro, y que los vasos vacíos llovieran al escenario en señal de descontento. Mike Valelly sale a la pista a tomarse fotos con la gente y el ambiente se polariza: mientras algunos se acercan felices deseosos de una foto con el vocalista, otros comienzan a gritarle que deje de estar de rockstar y se suba a cantar más, o se vaya a patinar mejor. Es así como termina una noche agridulce en la que si bien los detalles y percances afectaron el buen desarrollo del evento, al final pudimos también disfrutar de una noche de punk legendario que se llevaba esperando por mucho tiempo.

Fotos por Alfredo ALV.

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