Baroness pintó de dorado y gris el Lunario

Baroness pintó de dorado y gris el Lunario

por Jorge Figueroa Tapia

«Gold & Grey» es el título del más reciente trabajo de Baroness que los ha embarcado en una gran gira que incluyó a nuestro país en una fecha única en el Lunario del Auditorio Nacional. Aún con amenaza de lluvia y con el auditorio principal con filas de gente queriendo entrar a ver a Alejandro Fernández, nadie se imaginaría que en el foro del fondo se viviría una noche increíble y con una gran asistencia, en un evento que quedará grabado en nuestras memorias.

En punto de las 9 PM y después de la actuación de la banda mexicana The Wicked Ones, las luces se apagarían para que al ritmo inconfundible del acorde de inicio de «A Horse Called Golgotha», Baroness comenzara su tan esperado show. Las atmósferas pesadas que hacen cimbrar las paredes del lugar se hacen presentes con «Morningstar» y «Borderlines», para luego sentir una verdadera explosión de energía cuando «March To The Sea» pone a todo mundo a saltar en un tsunami de emociones al mil. El calor empieza a hacerse sentir en el recinto por la gran energía que destilan ambas partes arriba y abajo del escenario, obligando incluso a Sebastian Thomson en la batería a despojarse de su playera con lo cual los chiflidos por parte del público no se hacen esperar. El tema instrumental «Green Theme» da paso a «I’m Already Gone» y «Tourniquet», ambas desprendidas de «Gold & Grey». Hay que destacar que pese a que este material es el que actualmente están promocionando, fueron en todo el set solo 4 los temas que Baroness tocó de esta placa, dejando mucho espacio para un recorrido por todo el repertorio de su carrera lo cual seguramente sus seguidores agradecieron mucho.

Un pequeño ruido en la guitarra parece incomodar un poco a John Baizley, pero esto queda arreglado en menos de un minuto y el show continua sin problema. «Shock Me» fue ejecutada a continuación, y nosotros estamos en efecto «shockeados» con la diferencia tan evidente de estilos de cada uno de los miembros de la banda. En el centro tenemos la imponente presencia de Baizley, que con su facha de «rompemadres» llena de tatuajes, su rape que contrasta con su

tupida barba pero sobretodo su mirada de loco e incluso la notable ausencia de piezas dentales; lo hacen parecer la clase de tipo con la que no quieres tener problemas en un bar y que sin embargo es capaz también de cantar temas profundos y bellos como «Eula». Del lado izquierdo encontramos la belleza sencilla pero intensa de Gina Gleason, que ataviada con un look más hippie con sus bermudas deshilachadas de mezclilla no deja de agitar la cabeza y dar todo en las vocales de apoyo, haciendo gala también de su virtuosismo en las cuerdas en todos los temas tal y como quedó demostrado en la instrumental «Chlorine & Wine». Finalmente del lado derecho, el look más sobrio y tirado al indie lo encontramos en el estilo conservador de Nick Jost, quien prácticamente inmutable en toda la presentación, hace magia con el bajo mientras escuchamos «Can Oscura». Estilos tan diferentes y opuestos los 3, pero que curiosamente funcionan tan bien cuando los pones juntos.

«Ustedes son de verdad malditamente increíbles» halaga a la gente John Baizley antes de interpretar «Seasons», un tema brutal que explota todo el poderío de cada uno de los instrumentos al ser detonado al unísono para luego, invitarnos a escuchar una canción de hace más de 10 años de antigüedad con «The Gnashing». De hecho, esta melodía es la encargada de cerrar por un instante la presentación de Baroness.

Tras un breve lapso y después de que el público no dejara de corear el nombre de la banda, los norteamericanos regresan para irse despidiendo no sin antes interpretar «Isak». «Se que creen decimos esto cada noche pero de verdad, ustedes son la mejor audiencia del mundo. Prometemos regresar pronto y con más fechas porque de verdad ustedes son maravillosos» comenta un visiblemente agradecido John Baizley, antes de regalar un cierre final con la clásica «Take My Bones Away». Debo decir que es en este tema que la vibra del show llega a su clímax pues la entrega con la que la banda arriba del escenario tocando se entregó sumada a la vibra con la que abajo los fans brincaron, gritaron y hasta se empujaron al ritmo de la melodía, hicieron de este momento una experiencia energética sublime y de verdad inolvidable ¡Vaya forma de cerrar el show! Instrumentos en el aire Baroness dice adiós ahora sí, en una noche donde al final fuimos sacudidos por toda la gama colorimétrica de la banda -recordemos todos sus discos llevan nombres de colores- y nos llevamos pintados el alma y el corazón con un show para la historia.

Fotos cortesía de Eyescream Productions

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