Tool – ‘Fear Inoculum’

por Jorge Figueroa Tapia

Trece años tuvieron que pasar para que por fin pudieramos tener un álbum de Tool. ‘Fear Inoculum’ es apenas el quinto álbum de una banda que a pesar de tener más de 3 décadas de carrera musical es bien conocida por tomarse su tiempo en la creación y experimentación de su música y que sin embargo, se sigue manteniendo fiel -tal vez demasiado fiel- a su sonido logrando un balance perfecto entre evolución y respeto a su identidad.

Por obvias razones, las expectativas que el mundo generó alrededor de ‘Fear Inoculum’ fueron gigantescas y podemos decir que la banda supo sortearlo con grandeza y entregar un trabajo sobresaliente donde todas las canciones se van cociendo a fuego lento para ir incorporando poco a poco los elementos que hacen que Tool, sea Tool. Hay que recordar que ninguna de las siete canciones que conforman este trabajo tiene menos de 10 minutos de duración, por lo que la paciencia es una virtud que tienes que usar para comprender a la banda y su arte.

El álbum abre con la canción que le da título, envuelto en un aire tribal que le dan los ritmos de la batería de Danny Carey siguiendo la voz de Maynard J. Keenan quien ha dejado para otra ocasión la rabia que pudimos escuchar en trabajos como ‘Ænima’ o ‘Lateralus’, para reemplazarla por una voz suave y sigilosa que nos va llevando a lo largo del viaje.

Esto puede ser para algunas personas el punto más débil del disco, pues si bien es cierto que nos podríamos deshacer en elogios a la parte instrumental de ‘Fear Inoculum’, Maynard ha decidido permanecer detrás del telón dandole total protagonismo a sus compañeros. Ahora, con 55 años de edad, el cantante se pone a si mismo en un papel secundario, lejos de los reflectores y de los desgarradores gritos de antaño que hacían se nos enchinara la piel.

‘Descending’ es uno de los puntos más sobresalientes del disco, desafiando al escucha en una creciente progresiva que termina desatándose a la mitad de la canción y demostrando que además de música, Tool es discurso. Keenan te grita a la cara que el rumbo que ha tomado la humanidad nos está llevando a la destrucción. «Come, our end, suddenly / All hail our lethargy / Concede suddenly». Una joya.

Si alguien merece un reconocimiento especial en ‘Fear Inoculum’ es sin duda Danny Carey. Ya todos sabíamos que estamos frente a uno de los mejores bateristas del mundo; sin embargo en esta ocasión ha puesto el pedestal aún más arriba dándose el lujo de crear y armar a su antojo con mención honorífica en ‘Chocolate Chip Trip’, una cosa tan extraña como magnífica y que debe ser admirada como una oda de Danny Carey a si mismo y su habilidad.

Para darle un cierre digno al disco, Tool nos golpea en la cara con ‘7empest’, una de las mejores canciones que la banda haya creado en toda su carrera. A lo largo de casi 20 minutos de duración, el cuarteto nos conduce a una tormenta de riffs tan diversos como creativos, con un Adam Jones totalmente inspirado y que junto a las agresivas líneas de bajo de un Justin Chancellor en su mejor momentos hacen que el tiempo no parezca pasar. Después de semejante revolcada, no te queda de otra más sonreír totalmente extasiado.

Tool con ‘Fear Inoculum’ ha logrado mantener el cetro que les ha pertenecido desde hace muchos años, con un álbum redondo, lleno de misterio, misticismo, mensajes ocultos que tal vez nadie fuera de la banda pueda descifrar jamás.

Bien dice el dicho, «si algo no está roto, no lo arregles» y es bajo esta premisa que Tool continúa evolucionando su sonido, pero sin renunciar a lo que les ha dado un lugar de privilegio en la escena musical a nivel mundial. Pasaron 13 años para tener un nuevo álbum de Tool y no sabemos cuanto tiempo pasará para tener otro si es que sucede. ¿Valió la pena? Sí, totalmente.

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