Carnifex y su entierro blasfemo en CDMX

Carnifex y su entierro blasfemo en CDMX

por Jorge Figueroa Tapia

Fotos por Mayra Ortiz

«Bury in Blasphemy» es el nombre de la gira que trajo de regreso a Carnifex a nuestro país, en una gira de 5 fechas que tendría su culminación en el HDX Circus Bar en la CDMX.

Sin importar que fuera domingo, decenas de amantes del deathcore se dieron cita en el bar de Cuitlahuac que desde que abrió sus puertas recibió a los fans con música en vivo cortesía de Dead Legacy y The Horror Between Us. Sin embargo, los que de verdad pondrían los ánimos ya más prendidos serían Death Mask, que con su propuesta más agresiva lograron contagiar a la gente en la pista con su entrega e indujeron los primeros golpes de slam de la noche. Con la melodía que ambientaba las escenas de las películas de Resident Evil la banda de Guadalajara se despedió entre aplausos para dar paso al acto estelar.

Después de un breve receso, las luces se apagaron y el sonido de un piano tenebroso dio entrada a Carnifex y el inicio de su blasfemo ritual con «Dark Heart Ceremony». Hay que admitirlo: esta canción es un poco oscura y no tan aguerrida, por lo que la gente no explota en euforia hasta que primero «Drown Me In Blood» y luego la visceral «Hatred And Slaughter»; desataran ahora si los empujones y puñetazos al aire entre los asistentes. «Slow Death» y «Bury Me In Blasphemy» son tocadas en seguida, y Scott Lewis no deja de pedir que la gente abra el moshpit; orden que los fans siguen al pie de la letra, para después bajar las revoluciones un poco con «Pale Ghost»: una canción mucho más densa y lenta que sus antecesoras en el set.

«Vamos a hacer un viaje hasta el año 2008» anuncia Lewis en el micrófono antes de soltar «In Coalesce With Filth and Faith«, y luego invita «a todos los que son metalheads de verdad» a seguirle el paso en «Black Candles Burning». «Mira mi corazón hecho piedra, mirame morir sin esperanza», declama el vocalista con esa pinta 100% diseñada para la imagen deathcore con su rostro malévolo y una gran cantidad de tatuajes, y «Die Without Hope» suena bestial con el aporreo de la batería cortesía de Shawn Cameron quien junto con Lewis es el único miembro formador de la banda presente esa noche. Una entrada de nuevo con un piano pre-grabado, pero más acelerado que el de la canción que inició el show , anuncia que los días de sombras se acercan al ritmo de «Dark Days». Pero si de aceleración hablamos la cosa llega a su punto máximo cuando Carnifex nos lleva de regreso a su álbum debut del 2006 del cual se desprende «Lie To My Face», tema que la gente lleva esperando con ansias y en el que el slam se nutre con el mayor numero de asistentes visto en la noche en el moshpit: ¡Un momento absolutamente deathcore!

Carnifex está listo para retirarse pero todavía hay tiempo de que el sonido de susurros demoníacos y misteriosos nos lleven al infierno. «Ustedes conocen este tema, solo tienen que repetir 3 palabras: Hell Chose Me», anuncia Lewis; y con este tema salido de las entrañas del fuego eterno los originarios de San Diego se despiden entre aplausos de la gente que aun siendo domingo, día acostumbrado a las misas según la religión; prefirió formar parte de una blasfemia llena de deathcore.

 

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