Así se vivió el circo punk de The Adicts

por Jorge Figueroa Tapia

El pasado viernes 22 de marzo en la ciudad de Guadalajara fue el día marcado para el regreso de la leyenda inglesa del punk, The Adicts, una vez más en el C3 Stage, venue en el cuál lucía una larga fila de asistentes por la avenida, motivados para presenciar en vivo la fiesta y espectáculo que la banda siempre arma.

La noche comenzó con el acto de los californianos Slipping Into Darkness, quienes con su rock&roll lograron la atención de los que en ese momento estábamos presentes en el foro.

Su presentación fue concisa, directa y amena con un estilo muy definido y relajado que se puede disfrutar de principio a fin.

Con el ambiente más encendido y con un mayor número de público en ese momento, a las diez de la noche los más esperados -y con sus ya clásicas vestimentas blancas-, The Adicts apareció en el escenario para dar comienzo a lo que sería una gran celebración y una total entrega al público tapatío, afirmando incluso por el mismo «Monkey», líder de la banda, que el público de esa noche estaba más entregado y alocado que el de Monterrey (refiriéndose a su show de la noche anterior).

Estas leyendas vivas del punk, de más de 40 años de camino en la escena, simplemente demostraron que, en algunas ocasiones, los años no pasan, que la música es la encargada de moverlos a seguir haciendo lo que les apasiona.

The Adicts hizo sonar éxitos de su larga trayectoria, logrando una conexión total entre la banda y el público, mientras sonaban temas como «Joker», «Fuck it up», «Just like me», manteniendo a los presentes complacidos y eufóricos.

Cuando llegó el turno uno de sus más grandes clásicos «Viva la revolution», se anunciaba que el fin del acto estaba cerca (tristemente) pero dicho tema provocó que el sitio estallara por completo y fue cuando los coros del público sonaban estruendosamente, entre confetis brillantes, pelotas, slam, vasos de cerveza volando y todo lo usual en una festividad del estilo.

Canción tras canción, sin pausas, sin encore e incluso haciendo caso omiso del clásico “¡Otra! ¡Otra!” por parte del público, The Adicts después de alrededor de una hora de show, se despidió del público tapatío y cumplió con su cometido, dar un show memorable en este su regreso a tierras mexicanas, en entregarse y disfrutar su ejecución y demostrar que aún tienen la energía necesaria para seguir siendo los anfitriones de grandes y alocadas fiestas por muchos, muchos años más.

Fotografías por: Rodrigo Cerda.

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