Ian Hill anunció su retiro de Judas Priest después de explicar que los problemas físicos que arrastra desde hace varios años ya afectan su capacidad para tocar en directo. La agrupación confirmó que Davey Rimmer, integrante de Uriah Heep y Elegant Weapons, ocupará su lugar y acompañó el mensaje del bajista con una despedida en la que reconoció su importancia dentro de la banda.
En su comunicado, Hill recordó la respuesta que acostumbraba dar cuando le preguntaban cuánto tiempo más podría continuar: seguiría hasta que sus actuaciones comenzaran a deteriorarse. Ahora considera que ha llegado ese momento, después de combatir una artritis que describe como avanzada en el hombro izquierdo y la mano derecha, establecida en el hombro derecho y presente también en ambas rodillas.
El músico explicó que ha recurrido a analgésicos, geles y, recientemente, inyecciones de cortisona en el hombro y la mano para sobrellevar las molestias. A esas dificultades se sumó la rotura de un tendón del hombro izquierdo durante el concierto de Bruselas, justo antes de los bises. La lesión le impidió levantar el brazo lo suficiente para alcanzar el mástil de su bajo y obligó a activar un reemplazo que la banda ya había preparado.
Antes de ese episodio, existían dudas sobre si Hill podría completar la reciente gira europea. Por esa razón, Judas Priest había pedido a Rimmer que aprendiera el repertorio y estuviera disponible en caso de que fuera necesario sustituirlo. La previsión terminó siendo decisiva para la presentación de Londres, celebrada dos días después del concierto en Bruselas.
El 21 de septiembre, la banda comunicó oficialmente que Hill no participaría en el espectáculo del Eventim Apollo de Hammersmith debido a un tendón gravemente dañado en el brazo izquierdo. Rimmer asumió el bajo esa noche y, en su mensaje de retiro, Hill elogió la actuación que ofreció con tan poco tiempo de preparación para la sustitución definitiva.
Las consultas con especialistas tampoco le dieron la certeza que necesitaba para regresar a los escenarios. Según explicó, existe la posibilidad de evitar una cirugía, pero ninguna de las alternativas garantiza que recupere suficiente fuerza en el hombro y el brazo para completar una actuación entera. Su decisión responde tanto a esa incertidumbre como al deseo de dedicar más tiempo a su familia después de décadas de compromisos musicales.
Hill habló de 57 años en los que su vida familiar quedó relegada y expresó que quiere aprovechar los próximos años para compartir actividades con sus seres queridos.









