Sintonizando a Radiocrimen en el Gato Calavera

Sintonizando a Radiocrimen en el Gato Calavera

por Jorge Figueroa Tapia

Por primera vez en México recibimos la presencia de los españoles de Radiocrimen, uno de los proyectos  alternos del líder de Los Carniceros del Norte, el majestuoso Txraly Usher. Radiocrimen es sin duda dentro de todos los experimentos musicales del cantante español el que más vena punk tiene, lo que quedó de manifiesto con la locura desatada en el Gato Calavera.

Antes de los estelares pudimos presenciar la puesta en escena de tres bandas nacionales empezando por Dark Shadows, para luego continuar con el sonido desenfadado y veloz de Gatos Samurai. Finalmente la casa se hizo presente con Bloody Benders, las chicas que a estas alturas ya son un ícono constante en la escena con su característico horror punk lleno de sangre, monstruos y terror.

Pero si de terror hablamos, este se hizo presente con brutalidad cuando Radiocrimen saltó al escenario, ya que fue el tema de ese mismo nombre el que abrió las hostilidades y que de inmediato puso a tope el ambiente arriba y abajo del escenario. «Control» como un reclamo a los afectados por las guerras y el gran tema «Mis Demonios» hacen las delicias del ambiente punk total, con Txarly subiéndose a la barrera de seguridad para cantar en alto con sus horroríficas y clásicas gesticulaciones, a unos centímetros de golpearse la cabeza con el techo. «Buko» y «Cadenas Rotas» son las canciones siguientes, que Txarly decide tocar con un paliacate negro cubriendo sus ojos, pero un verdadero torbellino de locura, golpes y adrenalina sería el que se vendría con «Amar Mata», en lo que sin duda fue uno de los momentos de mayor pasión punk del evento.

«Diviértanse, brinquen y empújense; pero siempre con amor y fraternidad» pide Txarkly a la gente antes de llevarnos a vacacionar al «Delfín Negro», para luego continuar con «Lagirmas de Carretera». Su estrafalario peinado mohawk con motas estilo leopardo en la zona rapada se agita de un lado al otro y tras recordarnos que el enemigo siempre viene de arriba haciendo alusión a las clases altas desata los «Tiempos Salvajes», para después en «Bala Perdida» volverse una fiera metiéndose el micrófono entero a la boca y caminando como un verdadero animal rabioso: todo un frontman de verdad.

«Alcohol barato» y «Contenedores» son las siguientes piezas en ejecución, y Txarly nos pide ponernos locos como caballos haciendo tributo al gran éxito de la banda Garrobos, y «Mundo Basura» pone a la gente a correr en efecto como equinos desbocados. «Los que les gusta esto quédense aquí adelante conmigo, los que no pueden irse allá atrás a cortarse las venas» invita el cantante antes de tocar «Ahogate en el WC», y por supuesto todos se quedan en una fiesta donde hombres y mujeres por igual quieren hacer slam y divertirse. A pesar de la intensidad del mosh todo se da en un ambiente de cordialidad incluso quitando con los pies los vidrios del suelo el cadáver de una caguama caída para que nadie se corte. Alcanzamos entonces a oír que Txarly menciona que «No somos románticos» y nos ilusionamos pensando tocaría el gran éxito «Necromantikos» de sus Carniceros del Norte, pero todo fue una falsa alarma y con «Los Chicos Ya No Quieren Llorar» se despide momentáneamente no sin antes agradecer y decir que el si quiere llorar, pero de la emoción por la respuesta de la gente.

Radiocrimen regresa al escenario y bromea con el hecho de que pidieron cerveza y les llevaron agua, pero que con todo y su «coronita» están listos para continuar. Los españoles cierran la noche con un par de temas más, destacando «En las Cloacas» con todo y palomazo con un cantante punk invitado incluído. Este tema es el que cierra ahora sí el show y la banda se va agradecida entre aplausos de todos quienes gozamos como locos este magnífico e inolvidable concierto.

 

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