Leprous – Pitfalls

por Summa Inferno: Redacción

Si hay algo por lo que los noruegos de Leprous se caracterizan es por el hecho de que no encasillan el sonido de su música en ningún género, pese a que usualmente se les categoriza dentro del llamado “rock/metal progresivo”. Prueba fehaciente de esto es su sexto álbum, “Pitfalls”, el cual fue lanzado este 25 de octubre.

Leprous Band photography

Desde su material anterior, “Malina” (2017), se notó que Leprous iban encaminados a tomar un nuevo rumbo musical, una evolución natural para una banda que no quiere copiarse a sí misma ni a nadie. Antes de la salida de “Pitfalls” la agrupación nos dijo que “esperáramos lo inesperado.” Cosa que lograron, sin duda alguna. Y a eso es lo que personalmente llamo ser “progresivo”.

Además, algo que también diferencia a “Pitfalls” de lo previo de Leprous es que éste es más personal y directo, sin filtros y sin metáforas, ya que trata abiertamente de la lucha con la depresión y ansiedad de Einar Solberg (voces/teclados).

El disco comienza con el que fue el primer single, “Below”, con un sonido melancólico de teclado y la suave voz de Solberg; pasado el primer minuto hay una explosión de guitarras, bajo y batería, así como la inclusión del violonchelo del canadiense Raphael Weinroth-Browne (quien también fue pieza clave en el álbum “Malina”). Este tema fácilmente podría formar parte de la banda sonora de James Bond.

“I Lose Hope” inicia con un beat de bajo y batería que suena muy setentero… y al añadir esas guitarras, batería, cuerdas y sintetizadores, le da cierto toque pop/dance… imagínense bailando, pero en una triste pista de baile. Sin duda de los temas más extraños de estos noruegos, con un ritmo bastante pegadizo.

En “Observe The Train” podemos escuchar una de las mejores interpretaciones vocales de Einar Solberg. Pese a que el tema va lento, es notable la presencia de la batería del prodigioso Baard Kolstad, ya que supo añadir el elemento que te hace pensar en el momento en el que va pasando el tren de tus pensamientos… pero déjalo pasar… no te subas… “keep on breathing, observe the train, see it leaving… breathe in, breathe out, release, let it all out” (sigue respirando, observa el tren, ve que se vaya… inhala, exhala, libera, deja salir todo). Te quedará una sensación de tranquilidad cuando termine el tema.

Y vamos de regreso a la pista de baile con “By My Throne”; aquí sin duda son notables las guitarras de Tor Oddmund Suhrke y Robin Ognedal, así como el potente bajo de Simen Børven al inicio del tema. La orquestación y batería dan el complemento perfecto a esta hipnotizante canción.

A continuación, nos presentan otro track familiar, “Alleviate”, el cual fue su segundo sencillo. Su estreno fue algo controversial y dividió las opiniones de los seguidores de la banda, ya que una mitad opinó que sonaban muy pop y que con eso ponían el último clavo a la tumba de lo que fue el sonido metal de Leprous, y la otra mitad de los fans recibió con los brazos abiertos el cambio de sonido de la banda. La voz de Solberg en su punto, alcanzando notas impresionantes. Líricamente, es uno de los temas más positivos.

“At The Bottom” tiene obviamente una influencia ochentera con el intro en sintetizador y la batería electrónica. Sin duda, en los 7:21 minutos que dura esta canción, Leprous muestra claramente lo que representa el cambio en su sonido; las capas que van añadiendo, la interpretación vocal, el énfasis que dan a cada instrumento – porque aquí todos brillan de manera exuberante, pero sin llegar a exagerar… la manera en la que se va construyendo hasta alcanzar el clímax. Asimismo, hay que destacar al violinista invitado Chris Baum (de la banda estadounidense Bent Knee, con la que Leprous estuvo de gira por Estados Unidos y Canadá).

“Distant Bells” es otro de los tracks más extensos (7:22) y fue el último single que nos presentaron antes de lanzar el disco, el cual es totalmente diferente a los otros dos sencillos lanzados por el quinteto noruego. Hay que remarcar que el bajista Simen Børven es el responsable de muchas de las melodías de este tema. El piano, las cuerdas y la voz de Einar son lo predominante mayormente, hasta que el clímax se alcanza poco antes de llegar a los 6 minutos, y vaya que suena desgarradora la voz de Solberg.

“Foreigner” es uno de los temas que más podrían recordarnos al viejo Leprous con esas guitarras más pesadas, los beats en la batería y el bajo… e inclusive con ciertas líneas líricas, como al inicio donde dice “my Congregation is in flames”, o “trapped within my own fence” (ambas referencias al álbum “The Congregation”), al igual que la voz de Einar y ese grito al final. ¿Será que están despidiéndose de ese sonido “prog metal” o nos están dando a entender que no se ha ido del todo?

Y para cerrar con broche de oro: “The Sky Is Red”. ¡Vaya tema! Me ha volado la cabeza desde la primera escucha… con ese intro en guitarra y el coro clásico, sí, leyeron bien, un coro. Quién lo hubiera imaginado. La canción mas prog, por decirlo así. En los 11:21 minutos que dura este track, los noruegos demuestran su capacidad para componer temas complejos, pero sin exagerar. Y justo cuando pensaba que la canción estaba por terminar, veo el contador de tiempo, y casi llegando a los 7 minutos comienza un extraño riff (?) en guitarra, seguido por la batería, el precioso coro… y un orgasmo auditivo, si me permiten la expresión.  La monstruosidad que es Leprous puede ser resumida en este track… y no es fácil de explicar sin llegar a sonar redundante. Tienen que escucharlo por ustedes mismos.

Reseña por: Viry Abernethy


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