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Hell and Heaven 2022: una mirada a dos enfoques

3.5

Hacer una reseña de un evento tan enorme como lo fue el Hell and Heaven en su edición 2022 es complicado ya que tiene un gran número de aristas que pueden sesgar la evaluación real del evento. Es por ello que en esta reseña vamos a desmenuzar al menos en dos partes fundamentales el enfoque desde el que se analizará y narrará lo vivido, tomado de alguien que fue a disfrutar como tal de la oferta musical y comodidades que el festival ofreció.

La parte musical

Kiss

Sin duda la parte en la que el festival no adoleció en prácticamente nada es en la curaduría del cartel. En los escenarios principales pudimos disfrutar de un adiós de Kiss digno de quedarse en la memoria con una asistencia enorme adornada con una verdadera fiesta de parafernalia a la altura del fenómeno que es la banda a nivel espectáculo. Pantera tuvo por su parte una actuación aplastante y brutal mientras que el show de Slipknot no dio nada por debajo de lo que la enorme banda de Iowa ofrece en cualquier otro país del mundo. En estos escenarios tuvimos a dos de los cuatro miembros del llamado big four con la presencia intensa de Megadeth y Anthrax, así como a verdaderas leyendas del heavy metal europeo como Scorpions y Judas Priest o bien el regreso de la macabra ceremonia de Mercyful Fate. Ya tan solo estos nombres conforman un cartel envidiable en cualquier parte del mundo y eso no se puede negar. Pero la cosa no se quedó ahí pues bandas consagradas y consentidas de México como Trivium, Epica, Behemoth, Lindemann y Arch Enemy alternaron con estrellas de la vieja guardia la legendaria Doro, Stryper y Yngwie Malmsteen por mencionar algunas. Además hubo cabida para proyectos que se van labrando un camino sólido en el mundo del metal como Avatar, Architects o Spirit Box. Los escenarios principales cumplieron con creces su función de sostener el valor del festival por si mismo.

Pantera

Y por supuesto la oferta no acabó ahí, ya que los escenarios trve y modelo también contaron con brutales propuestas de talla internacional. En el escenario trve bandas como Benediction y Possessed abrieron moshpits para el recuerdo, mientras para los amantes de sonidos más oscuros Samael y Marduk por ejemplo dejaron en claro por qué la gente los espera con ansias en cada visita a nuestro país. Hubo también tiempo para disfrutar proyectos como Hypocrisy o Slaughter to Prevail que no vienen tan seguido a México o bien a Cradle Of Filth que no importa cuantas veces venga siempre tiene una fiel respuesta. Pero los nombres no tan famosos dieron también mucho de que hablar, tal como Kanonenfieber y su propuesta de black metal estilo militar o los potentes Einherjer. Ni que decir de las presentaciones de Cruachan, Kampkfar y Revocation entre otras, de verdad valieron la pena de principio a fin. En el escenario modelo por su parte las bandas de punk y ska le dieron una cachetada con guante blanco a todos los que las critican solo por aires ridículos de superioridad, pues Panteón Rococó y Ska-P dieron presentaciones monumentales llenas de convocatoria. Bandas como Bad Religion, Black Flag, The Interrupters, Doyle, Soziedad Alkoholica, Garrobos, Tijuana No, Acidez o Total Chaos pusieron a mover las piernas a la gente ya sea con baile o con tremendos slams. Y ni que decir de la actuación de bandas como Filter, Candlebox o Soul Asylum y hasta los Alien Ant Farm que demostraron son más que solo “smooth criminal”. Y para cerrar pero no menos importante aunado a toda esta oferta, el new blood stage fungió como una ventana abierta a conocer las bandas mexicanas que se abren poco a poco camino en esta escena.

La parte operacional

Slipknot

Sin duda la parte que más atención tenía -para bien y para mal- por parte de los asistentes. El festival en efecto tuvo muchos puntos que afinar. Los de atención más inmediata a mi parecer son la cuestión del acceso y el estacionamiento, principalmente el primer día que se realicen los canjes de los abonos. También la extrema atención a los problemas de audio intermitentes pero constantes en gran parte del line-up y por todos los escenarios; situación que teniendo en cuenta hablamos de música no puede dejarse de lado pues lo es todo en la experiencia auditiva. Problemas como la obtención de los boletos antes del evento o la incorporación de más facilidades para personas con discapacidad son también situaciones a verificar, ya que su mal funcionamiento afecta de forma directa a la experiencia total sin importar que banda vaya a tocar. Ah, y un acceso a la zona preferente también por el otro escenario también se habría agradecido.

Arch Enemy

Pero también hubo puntos muy positivos a rescatar. Si bien no a la perfección al 100 % (cosa que en ningún festival del mundo se alcanza) la puntualidad de las bandas fue la adecuada, por lo que podías apegarte a un itinerario pre-establecido y disfrutar lo que realmente querías ver. Personal de seguridad, limpieza y apoyo había de sobra, así como baños y oferta gastronómica ágil dentro de lo que cabe en un evento de tal magnitud. El cartel sufrió pocas cancelaciones y todas fueron por situaciones especiales de las bandas las cuales algunas de ellas incluso prometieron su visita para el próximo año. La distribución de los escenarios fue perfecta y podías moverte de forma veloz de uno a otro por su cercanía, pero a la vez dicha cercanía no significaba que un escenario ensordeciera al adyacente. El servicio de cashless funcionó de forma correcta y si bien los precios eran considerables están dentro del promedio del tipo de evento. Finalmente, el que ya haya fechas y hasta primeras bandas confirmadas para el 2023, habla de que todo empieza a planearse y evaluarse con mucha antelación.

La conclusión

Lindemann

Hell and Heaven ofreció uno de los mejores carteles de rock y metal que hayan habido en nuestro país, lo cual se agradece y también se convierte en un reto más para el festival mismo ya que tendrá que mantener la vara en alto y no puede ofrecer ya menos. Tiene muchos detalles que apuntalar si, pero también ha demostrado que tiene con qué. La mejoría en comparación con la anterior edición o más aún con las experiencias vividas con su hermano menor el Force Fest es abismal, y considero de verdad se ganó por lo menos el beneficio de la duda y en mi caso, el respaldo total para las edición siguiente. Los problemas ahí están pero ya con una sede fija el festival como cuando arreglas un coche tener que cambiar todo el motor del auto lo cual lleva a nuevas fallas e imprevistos, sino solo tiene que reparar poco a poco las tuercas y bujías detectadas como flojas hasta apuntalarlas. Esta reseña la escribe alguien que estuvo ahí los tres días y que como amante de los shows en vivo aplaude lo bien hecho y se molesta con lo que afecta la experiencia: dejemos de creer tanto en halagos irrisorios y desmedidos de paleros como de críticas y berrinches de personas que ni siquiera se pararon ahí y sus opiniones tienen más un fondo personal o de competencia que objetividad, y esperemos con ansias el cartel del 2023 en el que esperamos por supuesto mejoras en lo que hace falta y que la calidad se mantenga en lo que fue bien hecho.

Todas las fotos propiedad de Summa Inferno Team

Hell and Heaven 2022: una mirada a dos enfoques
La edición 2022 del Hell And Heaven ofreció un cartel de ensueño, en una organización que si bien tiene muchas áreas de oportunidad en que enfocarse, también demostró una buena evolución suficiente para apoyar al proyecto.
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