GHOST - 'Meliora'

Si hay una banda que es el centro de la polémica del momento en el rock duro –para variarle un poco de Metallica, Slipknot, Cradle of Filth, etc.- por el clásico argumento de si es metal “verdadero” o no, es la formada por los muchachos de Ghost, agrupación que desde la salida de su debut 'Opus Eponymus' ha sido objeto de críticas tan dispares entres quienes los consideran interesantes y con mucho potencial, y aquellos a los que les parecen unos payasos del montón que no tienen nada para aportar.

Los suecos no son una banda fácil de adoptar en una biblioteca musical, tanto por su propuesta musical arraigada en el sonido de antaño que no a todos apetece y por la imagen errónea que la gente puede hacerse de ellos, dadas sus túnicas, maquillaje y puesta en escena.

Ahora llegan con su tercer trabajo, 'Meliora' el cual muy probablemente no haga cambiar de opinión a quienes los han ninguneado, aunque habrá a quienes sí podría arrancarles un “not bad” tras escucharlo. Es un trabajo que se ha endurecido en el área de guitarras y teclado, mejor logrados en comparación con sus antecesores.

Para goce de los fieles sectarios de Ghost, este tercer disco simboliza otro paso ascendente en la carrera de los oriundos de Linköping. Esta vez -siguiendo la tradición- la portada del disco está basada en el poster de la película Metropolis, estrenada en el lejano 1927 bajo la dirección del austriaco Fritz Lang. En ésta puede apreciarse el rostro del “nuevo” Papa Emeritus, el tercero, aunque a estas alturas ya todos sabemos que se trata del mismo sujeto con pequeñas modificaciones en el maquillaje.

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Con una producción marca setentera, el álbum abre puntualmente fantasmal (¿de qué otra forma podría ser?) con ‘Spirit’, siniestra en el universo de Ghost. El endurecimiento de las guitarras se hace patente en ‘From the Pinnacle to the Pit’, un tema de puros riffs traídos desde las cofradías del Heavy primitivo. ‘Cirice’ encanta con sus melodías vocales y un sabor a Blue Öyster Cult y Black Sabbath.

‘Spöksonat’ da paso a un primer entreacto con arpa, muy bello y que gustará bastante a los partidarios del instrumento. Luego entonces llega una canción de amor para Lucifer, Belial, Satanás o como quieras llamarle, una balada dirigida al señor maligno de distintos nombres, ‘He Is’.

Otro momento de lucidez del Nameless Ghoul a cargo del teclado viene en ‘Mummy Dust’ con melodías, notas de piano y órgano que logran una canción espectral. Y de entre los temas más pesados se encumbra ‘Majesty’, una fuerte muestra de la madurez musical que ha alcanzado la banda.

El segundo entreacto se titula ‘Devil Church’, un nombre más que adecuado para lo aquí escuchado, órgano funesto y guitarra melodiosa. Más grandes riffs a la Sabbath en ‘Absolution’ y por último la pieza maestra del álbum, ‘Deus in Absentia’ con un ritmo incluso de cabaret, incluso de burlesque y un final magistral.

'Meliora' es un álbum muy elaborado, por encima de sus precedentes, sin dificultades ni invención de nada pero sí pensado en dar un trabajo que los ubique como una banda seria que viene a robustecer el rock.

 

[dropcap]Escucha completo 'Meliora' a través de Apple Music: https://itun.es/mx/Q6BM7[/dropcap]


ASCENDIA - 'The Lion and the Jester'

 

En la escena canadiense del metal existen varias bandas que ya han colocado un nombre en el registro mundial, están Annihilator, Voivod, Anvil, The Agonist, Cryptopsy, Kataklysm, Kittie, entre muchas otras. Pero pocas son las que tienen que ver con el metal sinfónico y Power, y es ahí donde entra una nueva banda de Toronto que, formados en 2012, llegan con su álbum debut para comenzar el duro camino en la vertiente más estruendosa del rock.

The Lion and the Jester es el título con el que este quinteto da inicio a su andar discográfico, ya que no hubo demos o sencillos previos. Ascendia practica un Power Metal con detalles sinfónicos y progresivos, haciéndose patente la rama que pretenden seguir, la de bandas como Kamelot o Nightwish.

Los canadienses se integran con Billy Lov comandando la batería, Maestro en la labor del teclado, John Abanador rasgando el bajo, la guitarra dirigida por John Lov y el quehacer vocal a cargo de Nick Sakal, quien en momentos alcanza registros de tenor.

Desde el primer tema ‘At the End of It All’ se exhiben varios factores de lo que tiene Ascendia para este álbum, la impresión de drama en el desempeño vocal de Nick que se mantiene en cada canción e instrumentación etérea, con trances melódicos y otros más dados a lo pesado. Y es en ‘Remember Me’ donde Maestro hace de su composición de teclado una fuerte carga que brinda ostentación al track.

‘Moonchild’ viene como otro corte de mucha sinfonía, sin descanso de este elemento que gustará a los más adeptos a la suntuosidad sinfónica. Por otro lado, ‘Demon Eyes’ muestra a unos Ascendia trágicos y hasta Doom, lo que los pone como una banda que también puede salirse un poco de su estilo sin perder.

También la fragilidad posee aforo en el álbum con la balada de rigor, ‘Last Forever’ coloca el momento sutil con un Nick muy íntimo y conmovedor.

La inclinación progresiva se vuelve bastante notoria al sonar ‘No More Tales to Tell’ y sus puntuales pasajes crecientes y sucesivos, una cimentación gradual característica del estilo. Después viene ‘Why Angels Cry’, una breve y melancólica pieza instrumental con un violín protagonizando.

Un cierto ritmo de metal épico es el que tiene ‘Faded Away’, aunque quizá no sea de las mejores del álbum… La que sí lo es lleva por nombre ‘My Last Song’ gracias a los efectivos riffs y doble pedal en la batería, lo que convierte a este tema en uno de los más pesados.

Una canción extraña es ‘The Song That You Deserved’, podría encajar en el clímax de una película animada infantil, aunque no es un mal tema sí es muy dulce.

Para terminar se arroja un contraste, primero en un viaje sinfónico más que pone la pomposidad aún mayor, por si hacía falta una descarga más intensa. Y luego un final acústico que se hace pasar por otra balada.

Ascendia se ha marcado un muy buen debut que debería traerles buenas oportunidades y un lugar en el panorama del metal, tanto Power como sinfónico e incluso progresivo.


MARILYN MANSON - 'The Pale Emperor'

 

¿Cuándo fue la última vez que Marilyn Manson fue relevante en lo mediático y en lo musical? Además, ¿cuál fue el último buen trabajo que entregó? Después de la cúspide que significó Mechanical Animals y quizá en algún punto entre Holy Wood (2000) y The Golden Age of Grotesque (2003), el Reverendo comenzó a perder aquella monstruosidad que lo colocó en los altos estándares del rock y por supuesto ya nadie le teme ni lo sataniza cual mamá preocupada por su retoño (a menos que seas un persignado extremo); eso ha quedado en el pasado. En el escenario, Manson ya se ve acabado con esos azotes de cuerpo que dan más pena ajena que asombro (no tan desafortunado como el actual Ozzy Osbourne pero poco le falta).

Para regocijo de los que aún esperamos algo de Marilyn, un pequeño atisbo de la genialidad perdida, The Pale Emperor es mucho mejor que los anteriores The High End of Low y Born Villain, y tal vez a la par o superior que Eat Me, Drink Me, asunto que sí es de considerarse para acercarse sin desconfianza a este nuevo álbum. Tampoco es un disco que recupere el sonido industrial de la década de los 90 pero sí contiene ciertos elementos de Shock Rock que ayudan a darle mayor “carnosidad” a la producción. También acabemos de entender que el metal industrial no volverá a las creaciones de Manson, algo que se volvió evidente con estos últimos 4 álbumes.

Para The Pale Emperor, Marilyn Manson se ha encargado de explorar un lado redneck y blues que hasta ahora parecía estar oculto, se sirvió de ellos para darle una nueva gama a su voz. Parte del sonido también se debe a la participación de Shooter Jennings, un músico nacido en Nashville, Tennessee, que practica el country, el rock sureño y la psicodelia, géneros que igualmente se asoman a lo largo del álbum.

Lo anterior queda constatado al adentrarnos en ‘Killing Strangers’, la carta inicial del disco inspirada en el blues que se alimenta también en una armonía con la cadencia del Cabaret, me recuerda a la pista homónima de The Golden Age of Grotesque. ‘Deep Six’ fue la segunda muestra de este álbum para poco antes de que culminara el año 2014, es la única que sí rescata la pesadez del metal industrial con la que conocimos a Marilyn Manson, concretamente la incluida en Holy Wood; los viejos fans que se decepcionaron con lo hecho a partir de Eat Me, Drink Me se sentirán recompensados.

‘Third Day of a Seven Day Binge’ fue la carta de presentación de The Pale Emperor, aquella vez no me pareció una gran canción pero ahora con más escuchas considero que es una decente propuesta con ese blues del cual Manson declara sentirse inspirado. Tesituras cálidas y muy ambientales.

‘The Mephistopheles of Los Angeles’ va por la dirección de The High End of Low y Born Villain, mientras la batería se enfoca en el ritmo juguetón de The Golden Age of Grotesque; aunque al final resulta ser la más floja del disco. Una capa de neblina acondiciona el entorno oscuro de ‘Warship My Wreck’ con un piano que le otorga mucha inquietud a lo lóbrego de este tema.

Un erotismo bestial es la carga de ‘Slave Only Dreams to be King’, encumbrado por fuertes golpes de batería y riffs salvajes, Manson se escucha más imponente y en el tramo recorrido del álbum es la mejor lograda. Con ‘The Devil Beneath My Feet’ se regresa al espectro Hard Rock de Eat Me, Drink Me, aderezándolo un tenue sintetizador.

Las últimas 3 canciones representan la parte espléndida del álbum. ‘Birds of Hell Awaiting’ provoca diversas intensidades con un Manson desgarrándose la voz en este tema que desprende impudicia. Después viene una guitarra acústica a guiar la incitación de ‘Cupid Carries a Gun’ en la que, por otro lado, la guitarra eléctrica maneja una melodía lasciva; incluso hay un riff de Stoner Rock. ‘Odds of Even’ compendia cada elemento de The Pale Emperor, es inquietante, tenebrosa y se da el tiempo preciso de recorrer las distintas formas de la oscuridad, una que Marilyn Manson conoce perfectamente pero que no había logrado aterrizar en esta fase de su música.

Este un álbum sólido que hace tiempo no concedía El Reverendo, las canciones justas y una posible vuelta del Manson que creíamos perdido. Sin embargo, falta que esté a la altura para conceder también un regreso a los buenos conciertos.