El deathcore vive desde hace años una tensión constante entre evolución y saturación, y Endless, el nuevo álbum de Ov Sulfur, se mueve precisamente en esa línea. El disco no intenta redefinir el género, pero sí llevar al límite una fórmula donde la brutalidad, la estética oscura y la intensidad permanente son el centro del discurso. El resultado es un trabajo contundente, agresivo y diseñado para impactar, aunque no siempre para sorprender.
Desde el primer minuto queda claro que Endless apuesta por una producción moderna, densa y extremadamente comprimida. Los breakdowns son pesados, las guitarras suenan como muros en colisión y la batería empuja con una violencia constante que apenas concede respiros. Todo está pensado para maximizar el golpe físico de cada tema. En ese sentido, el álbum cumple con creces: es demoledor, oscuro y frontal.
La voz es uno de los elementos más dominantes del disco. Los registros guturales, los gritos agudos y las capas vocales refuerzan una sensación casi inhumana que conecta directamente con el imaginario extremo del deathcore actual. Sin embargo, esta omnipresencia vocal también termina siendo un arma de doble filo. En varios pasajes, la intensidad se mantiene tan alta que el impacto pierde contraste, y lo que debería sentirse devastador comienza a volverse predecible.

A nivel compositivo, Endless se apoya en estructuras conocidas: acumulación de tensión, explosión en breakdown y repetición del ciclo. Ov Sulfur ejecuta esta fórmula con solvencia, pero rara vez se desvía de ella. Hay momentos donde la producción cinematográfica y los arreglos atmosféricos sugieren una ambición mayor, pero el disco casi siempre regresa a la ruta segura de la agresión inmediata.
Ese es el dilema central del álbum. Endless funciona perfectamente como una descarga de brutalidad moderna, pensada para el impacto directo y el entorno del mosh pit. Sin embargo, para oyentes que buscan evolución, dinámica o una narrativa más variada, el disco puede sentirse excesivo. La intensidad constante termina jugando en contra del recuerdo individual de las canciones.
En conjunto, Endless es un álbum coherente con su escena y su público. No pretende ser sutil ni sofisticado; pretende ser pesado, oscuro y aplastante. Ov Sulfur entrega exactamente eso, con una producción sólida y una identidad estética clara. Su principal virtud es también su mayor límite: un enfoque tan extremo que deja poco espacio para el contraste.








