Después de meses de planeación, fallos, caidas, levantones, excusas y un sin fin de trabas, se llevó a cabo el Hell & Heaven Metal Fest en su edición 2014 en el Autódromos Hermanos Rodriguez. Fue la primera en la Ciudad de México, tras su salida de Guadalajara y tres ediciones previas. El miedo a la lluvia que tanto había aquejado a lo asistentes tras el lodazal que fue el Corona Capital, desapareció desde muy temprano, pues el sol salió con bastante -demasiada- fuerza.

Una marea interminable de gente ataviada con playeras negras de alguna de las más de 70 bandas que se presentarían en el evento caminaban a lo largo de la pista del Autódromo. “¡Te pintamos la cara como los Kiss!” era la frase más escuchada a lo largo del enorme éxodo. Niños, adolescentes y adultos recorrian el largo camino hacia la Curva 4. La entrada fue ágil y rápida. Inmediatamente después de pasar las aduanas, los asistentes se encontraron las primeras atracciones como una versión en miniatura del Tianguis del Chopo, el área de luchas y la zona Kids, donde la nueva generación de Metaleros podían pasar un buen rato.

Debemos hacer la mención de que el evento se llevó en total calma. Los asistentes demostraron que se puede convivir con total paz y civilidad, dejando la violencia frente a los escenarios para un amistoso slam. ¡De lo que te perdiste, Texcoco!

 

Empiezan las hostilidades.

Poco antes del mediodía, las bandas comenzaron a sonar a lo largo de los 5 escenarios dispuestos para el evento. Bandas como los veteranos Makina en el Heaven Stage, el sonido industrial de Mikankh en el Hell Stage o Alaydha en el New Blood Stage hicieron que tuvieramos un buen presagio. La escena nacional estuvo muy bien representada con bandas como Leprosy, Mystica Girls [aunque las he visto en mejores días], Biomortek, Agora o Sekta Core.

El festival como todo evento de este tipo tuvo sus puntos altos y sus puntos bajos. En lo más alto puedo poner a bandas como a los mexicanos Cemican quienes tienen una sorprendente calidad y una enorme fuerza en vivo, los alemanes de U.D.O, los suecos Samael quienes destrozaron el True Metal Stage con su música; punto aparte para la legendaria banda británica Venom y para los canadienses Annihilator. Palabras faltan para describir el poder y la brutalidad que ambas agrupaciones imprimieron en el Festival. Tanto Venom en el True Metal Stage [con un largo retraso] como Annihilator en el Hell Stage lograron crear moshpits totalmente bestiales. De lo mejor de todo el festival sin duda alguna.

 

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La constante: Fallos en el sonido.

El punto gris oscuro -que no negro- en el Festival fue la constante falla en el sonido. ¡Y es que estamos hablando de un Festival de música, donde lo más importante, es precisamente eso, el sonido! Y falló varias veces. Demasiadas. El sonido se cortaba con Rotting Christ, a Fred Durst le tuvieron que cambiar el micrófono en varias ocasiones durante la presentación de Limp Bizkit; Korn sonó opaco y demasiado bajo. Y eso eso solo para hablar de forma general, que si nos ponemos quisquillosos no terminamos.

Y si en la zona preferente el sonido estuvo deficiente, ni hablar de la Zona General. ¿De verdad a nadie se le ocurrió instalar unas -obligadas- torres repetidoras? Está casi, casi escrito en la Biblia y me sorprende que a nadie de la producción se le prendiera el foco y notara que faltaban. Tache, pues aunque el audio no fue garrafal ni nada, si es un punto muy importante a tratar para las próximas ediciones del Hell & Heaven.

 

¡Y llegó la Superbestia!

Rob Zombie apareció puntual en el Heaven Stage para presentarse por primera vez ante una audiencia mexicana. El BoogieMan acompañado por Piggy D John 5 salieron para interpretar ‘Dead City Radio and the New Gods of Supertown’ con lo cual rompieron la maldición de sus fans mexicanos que vieron con suma frustración como los 3 shows agendados para Marzo pasado se fueron diluyendose uno tras otro por el efecto dominó que causó la cancelación del Hell & Heaven.

“¡Zombie, Zombie, Zombie!” era el grito de los miles de fans del también cineasta que los complació a lo largo de poco más de una hora y 14 temas interpretados. ‘Living Dead Girl’, ‘Never Gonna Stop‘, la poderosa ‘Scum of the Earth’, ‘Superbeast’, ‘Thunder Kiss 65´’ y ‘Am I Evil’ fueron algunas de las canciones más coreadas -y slameadas- antes de un corto encore previo al cierre.

El punto bajo fue -de nuevo- el sonido. Muy bajo, muy opaco. Si bien fue mejorando a lo largo del recital, la realidad es que las personas que estaban en la zona general tuvieron que adivinar que canción era la que Rob Zombie estaba tocando en ese momento. Una lástima, de veras.

La clasiquisima ‘Dragula’ fue la encargada de cerrar el show del Zombie, quien se vio feliz y energético a lo largo de toda la presentación al igual que sus compañeros. Rob Zombie pisó México por primera vez y lo hizo muy bien.

Esperemos que las promotoras se den cuenta de la gran convocatoria de la banda de Robert Bartleh Cummings y se animen a traerlo de nuevo próximamente.

 

20 de años de Korn.

Jonathan Davis y sus alegres compadres volvieron a México tras muchisimos años de ausencia y lo hicieron para presentar su nuevo álbum –‘The Paradigm Shift’ y aún más importante: Para celebrar sus 20 años como banda.

‘Falling Away for Me’ fue la encargada de abrir las hostilidades.

Jonathan Davis sigue siendo un amo sobre el templete. Su capacidad de interpretación está -casi- intacta y acompañado por Ray Luzier, Reginald Arizu y Brian Welch hicieron las delicias de los fans que tuvieron que esperar desde 2010 para poder tenerlos de nuevo frente a ellos. Lástimosamente, de nuevo el sonido fue deficiente, sobre todo al inicio del show.

El setlist tuvo solamente 13 temas, pero fueron más que suficientes para complacer a quienes se habían dado cita para verlos esa noche. La nuevas ‘Love and Meth’‘Never Never’ y ‘Hater’ o los clásicos como ‘Coming Undone’ o ‘Got the Life’ se hicieron presentes, además de la infaltable ‘Freak on a Leash’.

 

Limp Bizkit: Como si fuera 1999.

Y si bien con Korn ya habiamos tenido un viaje al pasado; con la presentación de Limp Bizkit de plano nos pusimos el pantalón Principe de Gales y el sweater de la secundaria.

A diferencia de cantantes como Axl Rose, del cual ya no queda más que la sombra de lo que alguna vez fue vocalmente, Fred Durst aún conserva la potencia y la habilidad en la voz. De Wes Borland hay poco que agregar: Es un gran guitarrista y un show visual enorme en vivo.

‘Rollin´‘ desató todo. Desde las primeras notas de la canción, la pista del Heaven Stage se volvió una locura total.

“Hoy, estamos en una fiesta. Hoy, es 1999. Esta noche es su noche.” proclamó Durst mientras sus cientos de fans, con gorras rojas y pantalones super holgados, con los cuales no tengo idea como demonios podían saltar. “¡No mames, cabrón! Llevo 13 años esperando a estos weyes” fue lo que alcancé a escuchar antes de que ‘My Generation’ reventara en las bocinas. ¡Caos total! Pero del bueno debo aclarar. No había alma quieta, todos saltaban y gritaban con lo que les quedaba de fuerza. Canciones como ‘Gold Cobra’, ‘Pollution’, ‘My Way’ y la favorita ‘Nookie’ sonaban en el aire. Ahora, el sonido estuvo bueno [excepto algunos momentos donde falló el microfono, lo cual fue resuelto muy rápido. ¡Vamos! Hasta covers de Guns N´Roses [‘Welcome to the Jungle’] y Nirvana [‘Smell Like Teen Spirit’] se aventaron. Caimos en un vórtice hacia el pasado.

¡Gracias al creador no tocaron su más reciente single, la espantosa ‘Endless Slaughter’! Es mejor para todos que se queden así: Como una maquina del tiempo. Una banda de Greatest Hits y que no le muevan, pues así nos hacen felices.

‘Break Stuff’ fue la encargada de cerrar la presentación, no sin antes subir a unos cuantos fans de entre el público al escenario para interpretarla al unisono. No faltó el subnormal que en vez de disfrutar el momento, quiso tomar la selfie de su “hazaña”. Pero el buen Fred Durst tuvo la decencia de arrebatarle el telefono y aventarlo al público ante los ojos atónitos de su -ex- propietario. ¡Un aplauso!. Tras esto y una breve despedida, Limp Bizkit cerró una excelente presentación.

 

KISS: Nada nuevo por aquí, pero muy bien hecho.

De manera muy personal, debo aclarar que no me gusta Kiss. Para nada, ni un poquito. Su música me puede hacer entrar en un coma y su tan “espectacular” show, no se me hace tan espectacular; es como ir al Zócalo en 15 de Septiembre, pero con un poco más de fuego. Pero aún así, reconozco que la banda comandada por Paul Stanley, Gene Simmons, Eric Singer y Tommy Thayer saben perfectamente lo que hacen y lo hacen muy bien, no por nada tienen millones de fans leales e incondicionales a lo largo y ancho del planeta.

‘Creatures of the Night’, la cual no había sido tocada desde hace 10 años fue la carta de presentación del cuarteto neoyorquino. “México, ustedes querían lo mejor, entonces tendrán lo mejor. La banda más caliente del planeta, ¡Kiss!” se escuchó desde el escenario. Luces, pirotecnia y la misma coreografía desde hace 40 años, nada nuevo por acá. Y no quiere decir que sea malo, ni nada. Simplemente es que ya no sorprende. Puedes ver a Kiss hoy o lo puedes ver en 10 años y ya sabes que harán. Eso si, la calidad con lo que lo hacen es sobresaliente. Es como la comida de la abuela: Ya sabes a que sabe, la haz comido 500 veces y te sigue gustando, pero a veces quisieras que le pusiera más sal.

‘Psycho Circus’, ‘Lick It Up’ [con un toque de ‘Won’t Get Fooled Again’ de The Who] ‘War Machine’, ‘Tears are Falling’ [otra sorpresa] y ‘Hell or Hallelujah’ precedieron al esperado solo de bajo de Gene Simmons, quien escupió sangre al público antes de estirar las alas y volar a la punta de su Spider Stage.  Traes esto, ‘I love it Loud’, ‘Detroit Rock City’, ‘Love Gun’ con Paul Stanley volando hacia la audiencia y ‘Black Diamond’ sonaron antes de un encore.

Tras el breve descanso, la banda regresó para cerrar su actuación con broche de oro con ‘Shout it Out Loud’ y por supuesto sus dos canciones más clásicas y reconocibles: ‘I Was Made for Lovin´You’ y ‘Rock and Roll All Nite’, enloquciendo a la hora de fans que los adoran y que no podían perderse el show de sus idolos al cerrar este edición del Hell & Heaven Metal Fest 2014. Y es que tal vez Kiss se haya quedado en el “clásico Kiss”, pero siempre seguirá siendo Kiss y fue una más que excelente clausura para el evento.

Si, el Hell & Heaven Metal Fest no fue perfecto. Tuvo fallas y omisiones como cualquier otro evento, pero son cosas que se pueden subsanar. Son cosas que se deben subsanar. Es bastante obvio que el festival fue un éxito en términos de números con unos 50 mil asistentes por lo que su continuidad está más que confirmada, cosa que me da bastante gusto. Estados Unidos, Alemania, Francia, Inglaterra… todos tenían su Festival masivo de Metal, ¿y por qué México no, si tenemos un fanbase enorme? México necesita un festival de esas características. México merece un festival de esas características.

Ahora, al equipo de Live Talent / OCESA no les queda más que trabajar para evitar las fallas de las que adoleció esta edición y que podamos decir que el Hell & Heaven llegó para quedarse.