Sylosis no es una banda que improvise su identidad. Con The New Flesh, el grupo británico entrega un disco que no busca reinventarse radicalmente, sino consolidar el sonido que han ido puliendo en la última etapa de su carrera: riffs densos, estructura clara, agresividad constante y una producción que prioriza definición sobre caos.
El arranque con “Beneath The Surface” es inmediato y frontal. No hay introducción atmosférica ni construcción lenta: entra directo al golpe. Es uno de esos temas que deja claro que el álbum va a sostener tensión desde el primer minuto. El riff central es contundente y marca el pulso general del disco.
“Erased” mantiene esa línea pero introduce mayor dinamismo. Aquí la banda juega con cambios de intensidad que permiten respirar antes de volver al ataque. Es un corte que equilibra groove con violencia técnica, y funciona como puente entre la brutalidad directa y los momentos más estructurados.
Uno de los puntos más sólidos es “All Glory, No Valour”, probablemente uno de los temas más redondos del álbum. Tiene gancho, tiene estructura y tiene agresión. No es solo velocidad: hay intención compositiva. Es de los cortes que mejor funcionan tanto en escucha individual como dentro del conjunto.
En la mitad del disco, “Lacerations” y “Mirror Mirror” profundizan el carácter oscuro del álbum. Aquí Sylosis demuestra control técnico sin caer en el exceso. Los riffs son complejos pero no gratuitos; hay un equilibrio claro entre virtuosismo y peso real.
“Spared From The Guillotine” es uno de los momentos más thrash del álbum: directo, afilado y diseñado para el impacto inmediato. En contraste, “Adorn My Throne” aporta un matiz más épico y atmosférico sin perder agresividad. Esa combinación evita que el disco se vuelva plano.

El tema título, “The New Flesh”, actúa como núcleo conceptual. No es el más extremo del álbum, pero sí el que mejor sintetiza su identidad: riffs compactos, ritmo firme y un coro que funciona como declaración. Es una pieza pensada para el directo.
El contraste más evidente llega con “Everywhere At Once”, que baja la intensidad e introduce un enfoque más emocional. Es el momento que más divide: para algunos añade profundidad, para otros rompe el flujo agresivo que el disco venía construyendo.
El cierre con “Circle Of Swords” y “Seeds In The River” recupera la contundencia y deja una sensación de cierre sólido. No es un final explosivo desmedido, sino uno firme y controlado.
En conjunto, The New Flesh es un álbum compacto y agresivo, técnicamente impecable y bien producido. No revoluciona el sonido de Sylosis, pero lo refuerza con convicción. Su mayor virtud es la coherencia; su mayor limitación, la escasa sorpresa estilística.








