Belleza y brutalidad de la mano de Jinjer en CDMX

Belleza y brutalidad de la mano de Jinjer en CDMX

por Jorge Figueroa Tapia

Fotos por Michelle Velázquez

La primera visita de los ucranianos de Jinjer a la capital de nuestro país fue un suceso sin duda por demás exitoso. El concierto tuvo que moverse del venue pensado inicialmente, a uno de mucho más aforo que de hecho estuvo a punto de llegar a su capacidad máxima. Desde horas antes la gente ya se encontraba haciendo fila afuera del SALA Puebla para buscar asegurarse el mejor lugar en la pista, y la muchedumbre estaba ansiosa por entrar aunque hay que decirlo, también un poco inconforme por tener que hacer una fila para canjear su boleto impreso por uno físico: una situación totalmente ajena a los promotores que se vieron atados de manos ante este problema, generado por el compromiso del recinto por forzosamente tener que manejar boletos físicos de la conocida empresa del maestro de los tickets para los accesos.

Quienes lograron entrar temprano disfrutaron como plato inicial la actuación de Archetype. La banda de death metal melódico con una marcada influencia de grupos como Arch Enemy se llevaría aplausos por parte del público interpretando algunos de sus éxitos como «Doppelganger» y «Wings Of War». El proyecto liderado por la pelimorada Ethel Archetype tuvo un muy aceptable recibimiento en la audiencia y con «Monarkill» abandonaba el escenario. Pero la verdadera masacre llegaría después con Nunca Digas Muere quienes desde Izcalli arribaron a dar una cátedra de lo que una banda tiene que dar en cuanto a entrega y bestialidad. La verdad es que pocas veces uno ve que un grupo abridor conecte de tal manera con la gente y la haga suya, insitándola de manera animal a hacer moshpits y wall of death con temas veloces y poderosos como «El Látigo de Dios» o «Nunca Muere». JP Push es un demonio imparable que no deja de brincar y violentarse lo mismo yendo de un lado a otro que lanzándose encima del público, y pone junto con sus compañeros el nombre del metal mexicano muy en alto; aún y cuando por error pidió a la gente brincar «del techo al techo» (queriendo decir en realidad «del suelo al techo»); lo que le valió que un grupo de bromistas fans se lo recordará a gritos en cada canción. Con todo esto, estamos seguros que Nunca Digas Muere ganó cientos de nuevos fans con su increíble presentación.

Terminado el tiempo para las bandas locales es momento de recibir a la agrupación más esperada de la noche. Uno a uno los miembros de Jinjer se van colocando en el escenario, pero es por supuesto el momento en el que Tatiana Shmaylyuk hace su aparición para desgarrarse la voz al ritmo de «Captain Clock» , que el SALA Puebla se vuelve un gritadero ensordecedor y pasional. Y es que como era de esperarse la frontwoman es el imán de todas las miradas luciendo un traje regional típico amarillo que hace contraste con sus largas calcetas blancas tan características del outfit hardcore, y roba suspiros con su belleza pero también con el poder que su voz imprime en temas como «Words Of Wisdom» y «Ape». «Tatiana , Tatiana» comienza a gritar el público, pero la ucraniana mueve el dedo en signo de negación como respuesta, y el público entiende que no le agrada el reconocimiento  individual; por lo que cambia su grito a «Jinjer, Jinjer» con lo cual la cantante parece estar mucho más feliz.

Unas guturales por demás animales que entran de golpe son el inicio de «Sit Stay Roll Over», y el slam en la pista crece y se pone violento como un concierto de esta envergadura lo amerita. «Es nuestra primera vez en México y estamos muy felices de estar aquí» saluda Tatiana a la gente antes de continuar la metralla auditiva con «Teacher, Teacher», seguida de uno de los éxitos más esperados de la banda como lo es «I Speak Astronomy», y continuando la noche al ritmo pesado de «Dreadful Moments. Posterior a ello un sonido de agua corriendo inunda el recinto, y nos sumergimos de lleno en el ritmo melódico y profundo de la famosa «Pisces» , donde una afortunada fan es elegida por Tatiana para subir al escenario a brincar y agitar el cuello a su lado. La gente está simplemente en conexión total con Jinjer y no deja de brincar y hacer headbang en cada canción, y se desgarra la garganta mientras «Just Another» y «Perennial» son ejecutadas. «Esta es nuestra última canción, muchas gracias de verdad por haber venido» despide Tatiana al micrófono, y un creciente bajeo desata «Who´s Gonna Be The One»: un tema brutal y taladrante que la gente desquita con energía y adrenalina hasta el tope, con una parte intermedia cuyo sonido burlesque hace bailar sensualmente a Tatiana lo que por supuesto todos agradecen. Sin duda un excelente momento que toda la fanaticada vivió al límite.

Por supuesto la gente quiere mucho más de Jinjer y pide a gritos el regreso de los músicos, quienes obvio; regresan. «Esto es hardcore ucraniano amigos» introduce Tatiana con entusiasmo, y la banda toca como último tema «I Want It I’ll Get It», que sin duda es uno de los éxitos con mas punch y potencia del set, y que convierte al SALA en un pandemonium de emociones y violencia al máximo. Jinjer entonces ahora si se despide, no sin antes tomarse la clásica foto del recuerdo con todos sus fans detrás. Una postal inmejorable para una primera vez que ni el grupo ni sus fieles seguidores podrán olvidar nunca.

 

 

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