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Azares del destino o tal vez el lado oscuro de “la fuerza” quiso que Vader, una de las bandas más brutales de death metal europeo y que de hecho toma el nombre del villano de la saga de Star Wars, se presentase en una carpa con el nombre “astros” ; lo que trajo como consecuencia una noche tan poderosa y explosiva como un choque de galaxias mismo.

Al aire libre y con un clima perfecto para una gran noche las bandas abridoras empiezan el evento. Primero desde Izcalli con Nunca Digas Muere, quizá la propuesta mas cercana al hardcore en la noche; para luego dar paso a Armada y su death metal más denso y pesado. Finalmente desde Tamaulipas y con mucha actitud Evil Entourage y su poderoso metal extremo cerraba la triada de bandas que pondrían el escenario listo para la banda estelar.

La estrella de la muerte ha aterrizado en el recinto de calzada de Tlalpan y uno a uno los miembros de Vader toman el escenario al ritmo de un particular intro. Debido a un problema con el pasaporte de Tomasz Rejek quien se quedó atorado en Ecuador  los polacos se presentan en forma de trio, pero sin desmerecer en poder como desde el principio lo demuestran con “Dark Age” y “Vicious Circle”, para luego entrar a los terrenos de la blasfemia pura y desvergonzada con “Crucified Ones”. La gente está algo estática y tuvo que llegar un verdadero puñetazo en la cara como lo es “Final Massacre” para que la audiencia mas extrema despertara y entonces si, se armara el mosh pit que debe acompañar a una banda de este tipo si si o si.

El color rojo de los instrumentos de Vader combina perfecto con las enormes letras rojas del nombre de la banda que brillan como sangre en la manta detrás del escenario. Los polacos ejecutan “Testimony” que es una melodía un poco menos vertiginosa, pero que nos permite tomar aire antes de la descarga de energía bestial que viene con 2 de las canciones mas demenciales y agresivas de la banda juntas: “Chaos” y su vomitivo coro lleno de riffs masacrantes y luego la velocidad extrema y locura sanguinaria de “Decapitated Saints” ponen el slam en sus puntos mas altos a tal grado que seguro desde el espacio podría visualizarse tan genial circle pit.

“Es momento de que se preparen y abran sus alas” dice al micrófono el veterano y único miembro fundador activo  Piotr  Wiwczarek antes de interpretar “Wings”, otro gran tema lleno de punch y la batería de James Stewart no deja de dar blast que bien podrían pasar por detonaciones provocadas por rayos laser de una nave del imperio. Y si eso no fuera suficiente el ritmo pegajoso y mas thrash de “Triumph of Death” pone a la gente a girar de un lado al otro desatando el frenesí de los fanáticos. “Esta es la iglesia de Vader, sean bienvenidos en esta noche de domingo” pronuncia en señal de bienvenida Wiwczarek antes de continuar la velada al ritmo de “Sothis”.

La veterana banda luce algo cansada y no es para menos: Esta es su sexta fecha seguida sin descanso en el tour que dieron por nuestro país una tras otra cerrando su estancia en tierras aztecas en la capital. Pero se requiere mas que eso para doblar a un sith y los polacos piden a la gente un “Wall of Death” en el tema “Carnal” convirtiéndolo en uno de los momentos cumbre de la noche ante el choque de dos mundos de amantes del pogo. “Send Me Back to Hell” es quiza el tema mas tranquilo y monótono de toda la velada y la gente aprovecha para tomar fotos o solo agitar la cabeza al ritmo de la tonada, antes de enloquecer de nuevo un poco mas con “Cold Demons” tema con el cual la banda se retira unos cuantos minutos.

El característico sonido que antecede a “Helleluyah!!! (God is Dead)” desata gritos y aplausos entre los headbangers deseosos de mas poder, así que es momento de prender de nuevo los sables de luz y sumergirse en contienda con la poderosa música de Vader como fondo. El tema termina y mucha gente piensa que como suele suceder en los shows de los polacos este ha sido el final. Sin embargo, en el recinto empieza a retumbar el característico inicio de “Raining Blood” -original de Slayer claro- y muchos nos quedamos pasmados pensando si tocarán la canción o solo están jugando con el estribillo en forma de despedida. Afortunadamente ocurre lo primero, y al ritmo de la lluvia de sangre mas famosa del metal la noche termina en golpes, cuellos girando y gritos eufóricos de un grupo conquistado con un cierre de oro. El show termina y claro, el audio de la marcha imperial de Star Wars es el sonido con el que Vader se despide de sus fans dejandoles un gran sabor de boca y retirándose a tomar un poco de aire para recibir a los ganadores de las dinámicas para convivir con la banda.

¡El lado oscuro del metal extremo!
Vader entregó un show cósmico y explosivo lleno de death metal de la vieja escuela.
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