Estamos en una época en la que las redes sociales se han convertido en más que una mera forma de mantenernos comunicados, ahora son motivo de asuntos tales como la difusión de proyectos, seguimiento y generación de noticias, posicionamiento de marcas, movimientos sociales por medio de eventos o hashtags, interacción con celebridades e incluso la aparición de nuevas desde que cualquier cosa que se haga viral se hace acreedora a la fama; es lo que hay y está bien, para todo hay un público consumidor.

Por supuesto también son una fuente de trabajo, y fue YouTube la plataforma que le dio un fuerte trabajo y popularidad a Vicky Psarakis, una cantante de origen estadounidense (específicamente de Chicago, Illinois) cuyos videos fueron vistos por los chicos de The Agonist, quienes estaban en la búsqueda de una nueva vocalista para la banda después de la tan comentada partida de la fundadora Alissa White-Gluz.

Con influencias musicales que van desde el clásico hasta el rock, y con una inspiración que viene de cantantes como Annke Van Giersbergen, Mikael Åkerfeldt o Sting, Vicky ya había incursionado en el rock dentro de su proyecto E.V.E. (Equations Vanquish Equality), una banda de progresivo que lanzó un EP en 2012. Asimismo, ha prestado su voz en otras agrupaciones como los griegos Daylight Misery y Rage of Romance. La entrega y alcance vocal dieron a Psarakis el puesto que ahora tiene.

En lo que concierne a Eye of Providence, Vicky realiza la labor esperada para este debut con The Agonist, sus registros guturales y limpios figuran convincentemente sin pedirle nada a la ex líder peliazul, y es en la voz limpia donde posee mayores méritos, además de ser el sello de esta producción.

‘Gates of Horn and Ivory’ y ‘My Witness, Your Victim’ están muy cercanas al sonido de Arch Enemy, aunque con mayor dramatismo gracias a Vicky en la primera y a la armonización del apartado musical en la segunda. El Metalcore conocido en la banda se presenta en ‘Danse Macabre’, en la que la voz es principalmente limpia y gruñida, parecido a lo que sucede con ‘I Endeavor’, donde el uso de la melodía es muy predominante.

Reitero que el soberbio registro limpio de la cantante es el fuerte de Eye of Providence entre melodías interesantes de los guitarristas Danny Marino y Pascal Jobin, argumento que continúa al paso de ‘Faceless Messenger’. Una “balada” en terreno The Agonist puede escucharse en ‘Perpetual Notion’, cuyo inicio acústico y cierto ritmo progresivo enmarcan esta canción.

A Necessary Evil’ trae de vuelta el espectro Arch Enemy en los versos, entretanto los estribillos y coros están en la zona The Agonist; Vicky, como dirían por ahí, “se sale” al interpretar este tema, lo mismo que con los guturales trágicos de ‘Architects Hallucinate’.

Los Agonist de Lullabies for the Dormant Mind son remitidos en la contagiosa ‘Disconnect Me’, de las que enganchan con más facilidad. En otro extremo, ‘The Perfect Embodiment’ luce muy rockera con la ayuda de una Vicky Heavy versátil.

Taciturna es la palabra que describe a ‘A Gentle Disease’, la representación acústica de The Agonist en su totalidad. No obstante, ‘Follow the Crossed Line’ rompe ese ambiente por el atascadero de los guitarristas y baterista (Simon McKay) más el mordaz bajeo de Chris Kells. Pero no es hasta ‘As Above, So Below’ que se percibe la canción más singular del álbum, lo que se debe a su equilibrio Hard Rock (aquí coloco de referencia a The Pretty Reckless) y nuevamente el fantasma del progresivo en inicio y final.

Enhorabuena por Vicky Psarakis y por la banda que hizo bien en elegirla. Eye of Providence cumple aunque falta una dirección más clara para encaminar este proyecto a cosas más grandes.