Con una estricta norma de lanzar un álbum nuevo cada 3 años desde aquel primer engendro de 1999 llamado Nattestid Ser Porten Vid, el multiinstrumentista noruego Ørjan Stedjeberg, o Hoest para asuntos de este proyecto, entregó este pasado diciembre Stridens hus’ con el que Taake horroriza una vez más a los seguidores del Black Metal.

Otra particularidad de Taake es que cada uno de sus álbumes está compuesto por 7 canciones, y este Stridens Hus (“Casa de la guerra” en español) por supuesto no es la excepción. ‘Gamle Norig’ da comienzo al embate con una atmósfera gélida establecida por las guitarras y sus riffs despiadados, el sonido clásico del Black. El resto de instrumentos termina por darle más crueldad al tema, incluidos los gruñidos de Hoest.

Si la canción anterior va más por lo habitual, ‘Orm’ está marcada por cierta experimentación entre punk y hasta toques de rock bluesero (pasado por Black) si se le pone suficiente atención o eres un clavadazo en desentrañar cada detalle. La melodía y los espacios ambientales también tienen cabida aquí, todo decentemente balanceado.

Cuando ‘Det Fins en Prins’ se desarrolla en sus poco más de 8 minutos se hace más notable el número de variedades que otorga Taake en este álbum. El track en su primera mitad es una mezcolanza de riffs duros que pasan por el Thrash y el Blackened Death que son más bien genéricos pero adquieren algo de progresivo para dejar una segunda mitad instrumental, aunque quizá aturda o aburra a más de uno.

‘Stank’ está fabricada por un compendio de riffs desmesurados y un regreso al atasque más puro –o impuro- del Black, una canción que se percibe rapidísima. Enteramente instrumental viene ‘En Sang til Sand om Ildebrann’, apta únicamente para quienes no sea motivo de tedio el asalto abrumador de riff tras riff, aquí sí sin atisbo de diversidad.

Para ‘Kongsgaard Bestaar’ está preparada una combinación de la decadencia del Doom Metal y una partícula del Death progresivo de los Opeth primigenios. Este tema cuenta con una mejor estructuración de pasajes agresivos y otros lánguidos, logrados en mayor parte por la vena Doom.

Con ‘Vinger’ hay una evocación más al Thrash, terminando el álbum con la misma dosis de agresión del inicio, y Hoest al borde en sus gritos desesperados.

Aun con los varios elementos que contiene Stridens Hus no son suficientes para considerarlo un álbum destacado; sin embargo para los más acérrimos al Black Metal no habrá mayor problema en “arroparlo”.