6 años de espera, valieron la pena.

¿Qué tanto puede pasar durante 6 años en la vida de una persona? Más concretamente, ¿qué han hecho desde 2008 hasta hoy? Yo inicié la universidad y la terminé, he visto a bandas que nunca creí ver, me tatué los brazos, me fui solo a viajar por México, caí una vez en las redes del amorts… cosas comunes, ¿no? ¿Y qué tal en la vida de una familia como lo es una banda de rock?

6 años es el tiempo que Slipknot tardó para aparecer con un nuevo álbum de estudio, el sucesor de All Hope Is Gone de 2008. En ese lapso, los de Iowa sufrieron la pérdida de uno de sus integrantes: el bajista Paul Gray (#2) murió el 24 de mayo de 2010 a causa de una sobredosis accidental de morfina, según los resultados de la autopsia. El proceso de duelo en la banda fue muy duro; a Corey Taylor se le puede ver en varios videos hablando de Paul con mucha tristeza hasta caer en llanto, como en este segmento donde él va a hacerse un tatuaje inspirado en su amigo fallecido.

Posteriormente se comunicó que Joey Jordison, pieza clave en el sonido de los de Iowa, no estaría más en la banda. Hasta la fecha no se ha esclarecido el motivo, sólo declaraciones vagas de ambas partes.

La banda tituló a su quinto álbum .5: The Gray Chapter, evidentemente en memoria a Paul Gray. Con este lanzamiento se vienen las cuestiones a, sobre todo, los nuevos integrantes y su desenvolvimiento, a si son capaces de cumplir con el trabajo.

¿Ubican esa sensación de suspenso cuando en una película el ambiente indica que algo fuerte está por pasar y resulta que no? Así es como abre el álbum, con ‘XIX’ y una tensión creada por sonidos extraños y Corey Taylor hablándote siniestramente al oído. Avanza el desconcierto pero no explota aunque justamente sea eso lo que se espera.

Manteniendo la conmoción anterior, ‘Sarcastrophe’ nos da el estruendo característico de Slipknot, aquel con el que los conocimos: riffs potentes, scratch demencial que somete todo el track, batería y percusiones caóticas, voz dura. Todo está ahí, la marca de su disco debut y el Iowa.

Jay Weinberg – dicen – podría ser el nuevo baterista que apalea cual engendro en ‘AOV’ para convencer que está en toda la forma imperiosa y no sucumbir ante la sombra de Jordison. Corey regresa a rapear y a intercalar con voz limpia. Hacia el final sucede una marcha encendida lograda por las percusiones de Chris Fehn y Shawn Crahan. Esta vez se hace presente el sonido de sus 2 últimos álbumes.

‘The Devil in I’ fue la elegida por la banda para mostrarnos el suicidio de su imagen anterior y darle camino a las nuevas máscaras y a los nuevos integrantes, quienes portan la misma careta y que también tuvieron que enfrentar la “cordial” bienvenida del resto.

La siguiente canción -aunque parezca fuera de matiz- tiene un inicio que remite a Massive Attack, ‘Killpop’, con efectos notoriamente propagados por Sid Wilson y Craig Jones. Después arremeten unas guitarras con el estilo del metal estadounidense bastante marcado y bastante bien llevadas por Jim Root y Mick Thomson. Aquí Taylor hace gala de sus registros limpios, en momentos siendo muy erótico. Culmina con aceleración. Podría convertirse en un single, es muy radiable.

“The world will never see another crazy motherfucker like you. The world will never know another man as amazing as you.” ¿Hace falta algo más para decirnos que este tema se refiere al fallecimiento de Paul Gray? ‘Skeptic’ trae de vuelta el sonido del Iowa con tintes del Vol. 3. Una canción con mucha ira y aderezada con unos toques melodic death.

‘Lech’ es el momento de Corey para gritarnos directo al oído “I know why Judas wept, motherfucker!” Y con tremenda línea es innegable la agresividad que carga esta composición, mucho más enfurecida que todo lo anterior. Alessandro Venturella – supuesto nuevo bajista – es traído al primer plano para ejecutar su bajo en colaboración con sintetizadores fantasmales y secuencias electrónicas sombrías, dando una primera mitad de ‘Goodbye’ imputada de “suave perturbación”. Culmina con un contraste pesado y la voz limpia que sin previa advertencia se endurece. Para añadir más cuerpo, suenan unas campanas.

Otra labor destacable de Sid Wilson y Craig Jones es en ‘Nomadic’, mientras que The One That Kills the Least se siente rescatada de viejas sesiones.

Próximas películas de terror podrían solicitar ‘Custer’ como parte de sus sountracks, está infestada de una atmósfera enfermiza lograda por los “chillidos” en los scratch y guitarras rapidísimas.

‘Be Prepared for Hell’ es estrictamente lo que dicta, nos dispone mediante una voz retorcida a recibir ‘The Negative One’, la rola que estampó el regreso de Slipknot y que es realmente la mejor del álbum. Brutal, insana, esquizofrénica, insensata, cruel y cuantos más apelativos de esa talla le puedan encontrar; resume lo que es .5: The Gray Chapter.

Culminan con una lenta e inquieta ‘If Rain Is What You Want’, caminando entre la ruina, observando la plaga que han dejado a sus pasos.

Este quinto capítulo no va a decepcionar para nada a los fieles Maggots, no tengan duda, Slipknot posee muchísima fortaleza aún. Entregan todo lo que esperas de ellos, con algunos nuevos elementos a descubrir en cada escucha.