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Rude Pride es una de las bandas emergentes que viene pegando con todo dentro del mundo de la música Oi!, por lo que la expectativa por verlos era bastante alta. Los españoles se presentaban en el Salón Bolívar en la CDMX cortesía de Unity Records MX, cuya experiencia en eventos de este corte está llena de éxitos dentro de la comunidad skinhead. Esto hizo que el foro luciera a tope de su capacidad.

Al pasar el tiempo y las cervezas fueron desfilando una por una las propuestas invitadas para abrir el show, tales como Puños y Sangre, Drunken Shamrocks, Camaleón Oi! X Oi!, Himnos y una de las bandas nacionales con más reconocimiento en la escena local Sparrow 68. El tradicional cántico skinhead de “Mooolinera, ah ah ah, eh eh eh , oh oh oh…” retumbó en el foro un par de veces mientras llegaba el momento de que subieran al escenario los estelares. Sin embargo, algo ocasionaba un retraso en su presentación irritando incluso a los organizadores quienes reclamaban airadamente y ante los ojos del público la tardanza del crew para que todo estuviera listo. Los ánimos estaban arriba y abajo en el escenario cortesía de la impaciencia; hasta que por fin Rude Pride hizo explotar la noche con el inicio de su setlist abriendo con “Hated And Rejected”.

“Hemos tenido unos problemas con los instrumentos pero denos unos minutos y ya nos ponemos a la par” pide Miguel, vocalista de la banda; constatando que el apurado inicio del setlist fue para enfriar un poco la atmósfera del retraso. Por fortuna esta vez la pausa es de verdad de solo unos minutos y ahora si el show arranca con un sonido impecable con el sonido mas relajado y de hermandad de “Underpaid Scars”; pero retomando pronto la adrenalina con “Broken Silence”y otros temas más, que ponen al publico a repartir golpes y empujones sin cesar. Las cabezas rapadas se agitan arriba y abajo de la tarima y la tan solicitada “No Problem” es tocada, para después hacer arder  las gargantas al unísono  al ritmo de “Flag On Fire”.

Pero si de momentos llenos de poder hablamos , sin duda la interpretación de “Once Again” se lleva las palmas como uno de los picos de slam y entrega del concierto. ¡Una verdadera locura! El ritmo acelerado como locomotora de la canción hizo que la gente se contagiara bestialmente con ese ritmo vertiginoso, y el matar o morir en el moshpit fue de antología. Claro, no faltó el individuo con ganas de joder que buscó pleito con algún otro asistente, pero el mismo público se encargo de separarlos y mantener la violencia en lo estrictamente musical. El show continuó sin problemas , y “45 years” fue la canción que mantuvo los cantos a altos decibelios

 

 

“Es la primera vez que como se dice: brincamos el charco”, y ya otros colegas nos habían platicado como es de entregada la gente en México, pero se han quedado cortos: “Ustedes son fenomenales, estamos sorprendidos” reconoce Miguel al micrófono para continuar la fiesta con “Too Fast (Back With A Crash)” y “We’ll Never Change”. Y entonces en un curioso momento de la noche Rude Pride decide hacer una muy sui generis pausa con un interludio de puro reggae instrumental para después interpretar “My Generation”, un tema por demás agresivo pero que he admitir se quedó corto en cuanto a respuesta: quizá los sonidos herencia de Bob Marley adormecieron un poco a la hinchada y no fue sino hasta “Wrong Way” que los brincos volvieron a mandar en la pista. Aunque tal vez ese respiro no estuvo mal y fue planeado para que guardáramos energías, porque Rude Pride se toca entonces seguidas “Outta My Way” y “Take It As It Comes” que bueno: ¡Fueron una maldita brutalidad slamera!. “De verdad que siempre presumen a los fans ingleses, pero hoy puedo decirles que la escena mexicana es simplemente mejor” agradece Miguel sinceramente, para con “My Way Of Life” dar por terminada momentáneamente la presentación.

El público entonces empieza a pedir al unísono “Historia Triste”, un cover a Eskorbuto que Rude Pride suele hacer en sus presentaciones en vivo. “Nos falta uno de nuestros guitarristas de base, y quien nos acompaña hoy no se la sabe bien” se disculpa Miguel con la gente, y un ligero abucheo empieza a escucharse en el Salón Bolívar. Pero antes de dejarlo crecer mas aclara “Aún así que cojones: ¡Vamos a tocarla!” e “Historia Triste” nos termina recordando que tal vez ese momento, ahí, podría ser el último momento de nuestras vidas y nosotros ni siquiera lo sabíamos. Rude Pride tiene felices y en el bolsillo a todos los asistentes y vuelve una locura la noche al interpretar “Screaming Oi!” en un escenario en el que entre invitados, músicos y gente de staff , parece ya nadie puede moverse a gusto. “Aquí acababa el show, sin embargo Julio -organizador del evento- quien ha hecho esto posible poniendo mucha plata de su bolsa, nos ha pedido toquemos una versión de un himno que a ustedes les gusta mucho, así que con esta nos vamos” explica Miguel y “Ultra Sub Normales” es ejecutada para ahora si, terminar el recital; no sin antes en un gesto de hermandad cantar a capela de nuevo el cántico de “Moooolinera ah ah ah eh eh eh  oh oh oh…” con todo su público.

Rude Pride puede sin duda regresar a España orgulloso y con la cabeza en alto, de haber tenido un show inolvidable en CDMX; y esperemos cumpla su promesa de regresar próximamente.

Orgullo y rudeza al puro estilo skinhead
Rude Pride tuvo un debut de ensueño en la CDMX con un aforo y ambientes inmejorables en el Salón Bolivar
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