100

Relámpagos y hechizos al ritmo de heavy metal fue lo que se vivió en el pabellón cuervo con el regreso de los argentinos de Rata Blanca a nuestro país, quienes visitaron de nuevo tierras aztecas en un tour por varias ciudades con su gira “Tormenta eléctrica”.

Al fondo del escenario una enorme manta azul con un castillo enmarcado por una gigante luna llena es el marco perfecto para las historias mágicas de amor y hechicería con la que la banda hará retumbar el recinto. Rata Blanca sabe lo que su público quiere y el primer rayo de su tormenta eléctrica retumba con “Los chicos solo quieren rock”, para después continuar con “Quizá empieces otra vez” y “La misma mujer”  para llegar al momento mágico de apostar a ganar o perder con “el jugador”, que tiene a toda la gente cantando y coreando cada estrofa.

“Estamos muy contentos de estar aquí de regreso, muchas gracias por venir” saluda Adrián Barilari, un cantante que parece que como los vinos entre mas pasa el tiempo mejor desempeño tiene, pero su discurso se ve interrumpido por un emocionado Walter Giardino que sin soltar la guitarra arrebata el micrófono para gritar su amor por México. Y es momento de que la tormenta arrecie con “El círculo de fuego” un tema épico y veloz para agitar las cabezas y arder con el virtuosismo de los argentinos. Para los que no pueden olvidar a quien han perdido llega “Tan lejos de aquel sueño” y la velada sigue su curso con “Solo para amarte”. En “El beso de la bruja”, quizá el tema más agresivo del setlist la velocidad llega a mil por hora aunque no pudimos presenciar el slam característico de esta canción en venues mas populares; hay que decir que entre el sitio y el precio del boleto el público que se dio cita en el pabellón fue algo selecto.

Y es entonces que el que debe ser el momento más mágico y sublime en los conciertos de Rata Blanca se hace presente con los primeros acordes de “Mujer Amante”. Hay que estar ahí para vivir y entender la pasión con la que centenas de almas se unen en una sola voz para cantar este tema que a casi 3 décadas de vida se nota es inmortal y permanece vigente y poderoso como al principio ¡Qué momento tan inolvidable!. Con todo y bromas y saludos a Alex Lora por parte de Barilari, la primera parte del concierto concluye con una tercia de melodías compuesta por “Rock and Roll Hotel”, “Aún estas en mis sueños” y el llamado a los hijos del sol con “La llave de la puerta secreta”, todo con un sonido exquisito que deja apreciar cada nota y cada tono.

 

 

Tras una muy breve pausa Rata Blanca regresa al escenario y la oscuridad de “El reino olvidado” devora el pabellón y vuelve a hacer sonar las gargantas de un público ansioso de más. Con “Guerrero del arcoíris” el llamado a cuidar nuestro planeta es un aviso de que o hacemos algo o nuestros hijos no tendrán un lugar donde estar en un futuro.

El hechizo de heavy metal argentino está por concluir pero no puede haber un show de Rata Blanca sin que cual si fueran un grupo de juglares los músicos nos cuenten la leyenda del amor mágico y de tragedia ente el hechicero y su musa del bosque con “La leyenda del hada y el mago”, un tema que sin duda es parte del legado que la banda ha dejado al mundo de la música en español para toda la eternidad, y en el que se da el pico más alto de saltos y canto en la pista. La tormenta cesa, el conjuro se desvanecen y los pamperos parten para seguramente regresar en la primera oportunidad que tenga.

 

 

 

¡RELAMPAGUANTE!
EN RESUMEN:
Los mexicanos aman a Rata Blanca y Rata Blanca ama a México, eso es un hecho. Los argentinos hechizaron una vez a su público y dejaron en claro porque son quienes son en el heavy metal latinoamericano. Excelente show.
POSITIVO:
Gran producción.
El Pabellón Cuervo se posiciona como un excelente lugar para shows tras su remodelación.
NEGATIVO:
El precio de los boletos no permitió que cierto sector de los fans no pudieran acudir.
100