“¿No que abrian las puertas a la 1? Ya van a empezar con los retrasos de nuevo”, era la frase común afuera del VD+ el sábado entre las personas que se dieron cita para acudir al Orus Fest 2014, evento que promete en convertirse en uno de los más importantes de la escena en nuestro país. Y tal vez sus miedos eran totalmente justificados tras los retrasos del año pasado, pero por fortuna esta vez el tiempo de retraso fue mucho más corto.

El festival se dio por inaugurado con actuación de los veracruzanos Degeneración Debraye, incluyendo su sampleo de “Toque de Bandera”, ¡y nosotros sin pantalón de gala! Electro Nivel SEP, pues. Hasta ese momento, la asistencia todavía era poca y realmente no lograron animarlos a pesar de los intentos del vocalista Ricardo Ygrod. Mala suerte, tal vez.

God Destruction tuvo mejor suerte, con su sonido potente y sus -tal vez demasiadas- referencias al buen Satanás. ¡Si, si. Ya sabemos que son bien diabólicos, malos, blasfemos, no necesitan repetirlo en absolutamente todas sus canciones!. Los capitalinos lograron conectar con el público, aunque todavía siendo poco, lo cual mejoró bastante para la llegada de Bestias de Asalto, quienes confirmaron su posición como una de las bandas más interesantes dentro de la actual escena mexicana. Los oriundos de Oaxaca sin duda tienen poder y lo demostraron con creces. Lastimosamente, fallas de audio detuvieron su actuación por momentos.

Psyclon Nine fue sin duda uno de los puntos más altos de todo el evento. Si sus trabajos de estudio son duros, sus presentaciones en vivo son simplemente brutales. La conexión con el público fue inmediata, llegando al punto en el que Nero -vocalista de la banda- se bajó a la pista a cantar en medio de la multitud. Geniales.

La noche siguió con la presentación de los alemanes de [X]-RX. Cumplidores, hicieron bailar a los presentes con sus beats que tanto me recuerdan a Combichrist [cuando era Combichrist] y que con temas como “Escalate”, “Kein Herz” o “Virus Infect” seguramente se consolidarán en poco tiempo como uno de los actos favoritos por los amantes del género en nuestro país.

Tras esto, llegó la primera presentación en nuestro pais de Solar Fake, el proyecto de Sven Friedrich [Zeraphine], quienes bajaron los decibeles dejados por Psyclon Nine y [X]-RX para entregar su sonido Futurpop/Synthpop que deleitaron a los presentes, quienes se entregaron por completo a Friedrich con temas como “Under the Skies”, la emblemática “More than this” y “One Step Closer”, un cover de Linkin Park. ¡Lástima que una presentación tan sublime se opacara por un repentino fallo en el sonido!

Una breve pausa precedería a la llegada de los ya bastante conocidos Alien Vampires. ¿Qué se puede decir de estos anglo/italianos que no se haya dicho antes? Su sonido pesado, martillante llenó el recinto de Iztacalco, creando incluso circulos de slam en la pista [algo que se vuelve cada vez más común]. Sin duda son una banda muy potente, pero tienen un no se qué que no logran proyectar todo eso durante sus presentaciones en vivo.

Uno de los momentos más épicos de la noche fue la presentación de NamNamBulu. El dueto compuesto por Vasi Vallis [Reaper, Frozen Plasma] y Henrik Iversen quienes con su sonido synthpop lograron por primera vez en la noche, una comunión total con un público que -ahora si- tenía casi abarrotado el VD+. Grandes clásicos como “Deception”, “Answers” o “Beaten” fueron coreados por cientos de fanáticos de la banda sin descanso alguno. Épico sin duda y de lo mejor de todo el festival.

Con Aesthetic Perfection no hay medias tintas, o lo amas o lo odias y eso quedó demostrado durante la presentación de la banda de Daniel Graves, pues aunque un sector del público estaba totalmente inmerso en el show del polifacético cantante, otra parte del público nunca respondió. Parecían estar o muy aburridos o muy cansados -me inclino por ésta- . Aún así, Graves y compañia dieron un espectáculo digno del buen nombre que se han creado a lo largo de sus años de carrera, donde temas como “The New Black”, “Big Bad Wolf”, “Spit it Out” o “Antibody” hicieron la noche a todos sus fans. Excelente presentación.

El cansancio, el tedio, el enojo por los errores. Todo eso se fue cuando sobre el escenario apareció Covenant. Desde los primeros acordes de ‘Bullet’ el público enloqueció con la mera presencia de los suecos. ‘Judge of my Domain’, ‘Thy Kingdome Come’, ‘Theremin’, fueron apareciendo una por una, y una por una fueron coreadas sin descanso. Afortunadamente, no hubo fallas, el sonido fue fantástico desde el primer minuto hasta el cierre con ‘Dead Stars’. Si todo el festival hubiera tenido este nivel de calidad, la organización se hubiera llevado el premio por el evento del año. Épicos. Sublimes. Impresionantes. Calificativos faltan para este show de Covenant.

A pesar de los errores, puedo decir que el Festival fue bastante satisfactorio tanto para los asistentes como para las bandas. El crear un concepto desde cero, en un país donde la escena no es tan fuerte y aún así ser exitoso, no es algo fácil. Realmente, pienso que la gran mayoría de estos errores vienen en una errónea elección de la sede. No creo que el VD+ sea un lugar adecuado para llevar a cabo un evento de esta magnitud. O cualquier concierto. O unos XV años siquiera. Si, le tengo tirria desde aquella presentación de VNV Nation en aquel ya lejano 2007 y no me da pena decirlo.

Al final del día, la producción fue muy buena, geniales los visuales que se proyectaban durante la presentación de la banda y a pesar de todo, el retraso inicial no afectó demasiado. Sin duda quedan muchas cosas por mejorar, mucho por aprender y mucho camino por delante, pero confío que los organizadores tomen nota de los fallos y se haga todo lo posible para evitarlos en la edición próxima, pues están logrando algo muy bueno.

 


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