Hace poco más de un año los señores de Obituary lanzaron una campaña en la plataforma Kickstarter para financiar un nuevo disco, la cual pueden consultar en este enlace para conocer sus razones. Lograron llegar a la meta y a 5 años del Darkest Day, su última placa, grabaron un nuevo engendro del metal extremo al que titularon Inked in Blood, con una carga de agradecimiento a los fans que ayudaron a una de las bandas precursoras del Death metal para seguir en el ruedo.

El resultado es satisfactorio y toda esa gente que apoyó no se sentirá defraudada, tampoco el resto de fans que no les pierden la pista. Inked in Blood mantiene con creces el carácter distinguido de la banda y la condimenta con trozos de actualidad metalera.

El golpe cruento inicial lo da ‘Centuries of Lies’ e inmediatamente salta al oído esa actualidad a la que me refiero con un sonido muy en la nueva era del thrash metal que lidera gente como Havok o Municipal Waste, más notorio en el departamento de guitarras de Trevor Peres y Kenny Andrews, más el Terry Butler en el bajo. Los hermanos Tardy se ocupan de la parte más Death, Donald en el doble pedal y John en las vociferaciones. Los de Florida han bebido de la sangre metalera reciente y la proyectan ampliamente.

Con una raya menos de velocidad pero en la misma tendencia thrasher está ‘Violent by Nature’ y John Tardy se asemeja vocalmente a hombres como Tony Foresta de los ya mencionados Municipal Waste y a Guillermo Izquierdo del Angelus Apatrida, banda española que también iza la bandera del thrash moderno. Pero esa no es la inclinación total de John en el álbum, pues ya más en su tono cavernoso habitual canta en ‘Pain Inside’ y paralelamente lo musical se vuelca al death.

Sin llegar a ser súper masacrantes, las guitarras sí truenan chido y son la mejor parte en todo el álbum; rígidas en ‘Visions in My Head’, melódicas en ‘Back on Top’ y rápidas en ‘Violence’. El trabajo de Trevor y Kenny reclaman los oídos como acceso a inquietar tu existencia.

El tema título poco a poco masacra con su lentitud, ‘Inked in Blood’ va alargando la agonía de ser desmembrado y, tal cual, impregnar su actitud trastornada al escucha. ‘Deny you’ continúa la perturbación de sonoridades agónicas que incluyen un buen solo que da paso a unos riffs y doble pedal violentos.

La influencia de Celtic Frost es evidente en ‘Within a Dying Breed’ que en su segunda mitad agarra más velocidad y culmina con unos cuantos ecos de golpes de batería. Vuelven a la agilidad del death thrasherizado de mano de ‘Minds of the World’ cuyo riff desataría un brutal mosh pit.

Donald Tardy se embrutece y brinda un atasque en su instrumento -sin albur- que hace a ‘Out of Blood’ una canción muy salvaje. Ya en el último track, John Tardy se vuelve atemorizante y tensa los oídos con capas vocales encimadas que crean un buen grado de incertidumbre en ‘Paralyzed with Fear’, al final deja sola a la música para que termine con la entintada de sangre.

Si bien es un álbum simple hasta cierto punto, las canciones son muy disfrutables y el hecho de que posean un toque de modernidad las hacen más interesantes para los nuevos escuchas y plácidas para la vieja guardia.