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Pocas bandas son tan abiertamente blasfemas y poderosas en su acto como Nunslaughter, quienes llegaron a México a repartir una dosis de verdadero Satanic Metal por varias de nuestras ciudades.

En la CDMX la quema de monjas se llevó a cabo en el Salón Bolívar  por cortesía de Madhouse México, donde un público mayoritariamente veterano y de la vieja escuela del metal, se dio cita desde temprano para apoyar a la escena local aplaudiendo a las primeras bandas Black Torment, Carnal Epitaph y los veteranos R’Lyeh. Las paredes rojas del recinto, son el marco perfecto para sentirnos dentro del averno, y las luces se apagan para que los verdaderos demonios hagan su aparición.

Nunslaughter abre las puertas del infierno al ritmo de “Death By The dead” y los hasta el momento quietos asistentes deciden de inmediato agitar sus cabezas y armar el moshpit; el cual se vuelve mas violento al sonar “Fuck The Bastard” y seguir la noche con “In The Graveyard”. La lujuria, uno de los pecados capitales favoritos de Satán, se hace presente con ‘She lives by night’, para que luego el ritmo lento y denso que antecede a ‘Three Nails, One Liar’ se vuelva demencial cuando el tema llega a su máxima velocidad. “Esta canción habla de Jesucristo, el mentiroso más grande de la historia” sentencia Don Crostly al micrófono para de la manera más blasfema interpretar “God Has Lied”, para luego invocar la aparición de “Phantom”.

El poder de las tinieblas se hace presente con “Power Of Darkness”, que con su melodía más pesada pero pausada, da un poco de respiro a los demonios que se la han pasado brincando y golpeando como si de descarnados chamucos se tratase; para después terminar cayendo al mundo de los sueños infernales con ‘Worst Nightmare’. El momento de rendir tributo al gobernante de los infiernos se hace presente con ‘Emperor Of Hell’, y Don en verdad posee una actitud impresionante y magnéticamente diabólica que lo hace parecer un verdadero demonio sobre el escenario. ‘Cataclysm’ hace retumbar el recinto mientras que al terminar, el  baterista de Nunslaughter, levanta sus baquetas haciendo una cruz invertida al terminar la canción, y luego con ‘Black Horn Of The Ram’ , haciendo la señal universal del metal, se levantan en lo alto regalando una postal infernal memorable.

“Traigan a una maldita perra aquí ahora, para sacrificarla en este altar de la muerte” solicita Don como ofrenda a cambio de interpretar ‘Altar Of The Death’, mientras el veterano cantante se mueve y agita sus brazos revestidos con púas de un lado al otro. El ritmo casi bailable del inicio de “Hex”  levanta las palmas de los asistentes al ritmo de la melodía, y nos seguimos consumiendo en el infierno con el pesado riff de “It Is I”, una de las canciones con menos adrenalina y mas sonido denso del repertorio de Nunslaughter. El odio a los seguidores de Dios es algo que los norteamericanos no temen expresar y “I Hate Christians”, que es una de las canciones más esperadas de la noche, les recuerda a los fieles al señor que esta noche no son bienvenidos. “God” y su sonido atascado entonces retumban en el Bolívar y en la parte frontal del escenario uno que otro fan vuela por encima de la gente hacia el escenario.

Las llamas del infierno empiezan a consumirse, pero de nuevo el pecado carnal exhibe su fruto de perdición al ritmo de la poderosa ‘Satanic Slut’ y la gente no pierde la oportunidad de desquitar los últimos respiros de la noche, que tiene su fin momentáneo con la invitación a incendiar el convento con todo y sus fieles monjas dentro con la poderosa ‘Raid The Convent’. Nunslaughter se despide momentáneamente, pero ante la insistencia de los fans, regresa a interpretar un par de temas más para ahora si, retornar al fuego eterno de donde salieron para regalarnos una noche inolvidable de Satanic Metal.

Blasfemia pura al ritmo de Satanic Metal
Nunslaughter dejó en claro que son una banda abiertamente hereje y anti-Dios, con una energía bestial que pareciera es brindada por el Diablo mismo.
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