La pesadilla regresa más controversial que nunca.

Después de su última producción, Thomas Rainer regresa más controversial que nunca, levantando polémica no solo entre los sectores tradicionalmente conservadores, sino incluso entre mucha gente dentro de la escena,  gracias a “Feindbild”, la útima placa discográfica de Nachtmahr, que se erige como una clara apología a la estética del nacionalsocialismo alemán, pero una apología tan irónica, que todo mundo creerá que Nachtmahr habla de otra cosa, más allá de la mera estética.

El álbum abre con “Wir sind züruck”  y desde un principio sabemos que estamos escuchando a Nachtmahr, gracias a las melodías de sintetizador y al poderoso fondo aderezado con la voz de Thomas Rainer.

“Dämeon”, “Stehend sterben” y “Die Fahnen unserer Väter” son temas con letras elaboradas especialmente para levantar polémica, aunque lentas y pausadas; son temas para escucharse y disfrutarse.

“Chaos” es un track perfecto para dejarse llevar por el ritmo de la música, con una estructura muy similar al chupacabra, pero sin llegar a su nivel de  exotismo.

“Feindbild”, el track que da el título al disco sigue en la misma linea de las demás piezas que lo conforman, aunque es un poco más rítmica que las anteriores.

Liebst du mich?” tiene todo lo necesario para convertirse en uno de los mejores tracks del álbum, ya que es una canción ciertamente pegajosa. Le sigue “The torch”, la única canción en inglés y cerramos con “Wache”, una bella melodía en piano, que rompe con el entorno de esta producción que en sus demás tracks se percibe marcial y sintetizada.

“Feindbild” es un disco extremadamente bien hecho y sería totalmente demoledor si no lo compararamos a los anteriores trabajos de la banda.  Es una lástima que Nachtmahr repita un gran número de elementos que ya hemos escuchado en sus producciones anteriores. Personalmente, creo que con este disco, Rainer dedica totalmente su inspiración en las letras, atreviéndose a poner cosas a las que no se atrevió en producciones anteriores.