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Los suecos de Merciless vinieron a la CDMX a dar un gran show para los amantes del death-metal de la vieja escuela que esperaban ansiosos la visita de una banda de culto de de la escena underground.

El concierto inicialmente programado para llevarse a cabo en un recinto más pequeño terminó efectuándose en el circo volador debido a la clausura del venue elegido previamente. La velada inició con Trough Troment, banda local muy habitual como soporte en los conciertos de death y black metal de la escena, y seguidos por el death metal de The Zephir. Ambas propuestas bien recibidas y aplaudidas por los asistentes.

Un pendón con una desoladora parca en su mortaja con el logo de la banda anuncia que Merciless va a tomar el escenario. El intro de “Denied Birth” sirve de preámbulo para que los músicos tomen sus posiciones, y se arranquen de inmediato con el potente sonido de “The awakening” que arranca alaridos y vitoreos por parte del público. “The Awakening” de su primer álbum y “Perrish” del segundo, confirman que la banda viene dispuesta a pagar su ausencia en estas tierras con un repertorio old school con lo más selecto de sus primeros trabajos.

“Tenemos tocando más de 30 años juntos, y apenas hemos podido venir aquí, muchas gracias por recibirnos” saluda el veterano Roger “Rogga” Petterson al micrófono mientras el poco pero largo cabello que adorna su cabeza se agita al compás de “Feebleminded”, “Realm of the dark” y “Unearthly salvation”. Es una lástima que el cambio de recinto haya influido en el ambiente del evento en la gente: Merciless es una banda selecta y conocida en un círculo reducido de conocedores del death metal, ideal para un recinto como el que primero se había anunciado y que hubiera estado cerca del sold out. En el circo que es mucho más grande y espacioso el mosh pit era demasiado amplio y eso desanimaba a los slamers a desatar su locura, aburridos de correr mucho y chocar siempre con los mismos tipos en el espacio abierto. Aún así, un reconocimiento a algunos fans que casi solos seguían buscando con quien empujarse y disfrutar su show de la forma que los suecos lo merecían, y que con temas como “Branded by sunlight” y “Dying world” se mantenían firmes a no abandonar su espacio para los empujones.

“Este es un tema de nuestro cuarto albúm y se titula Cleansed by fire” anuncia Rogga al micrófono, en un ritual que se repitió muchas veces en el show pues al vocalista sueco parece le gusta recordarnos el numero de disco del cual se desprende cada canción tocada. Los guitarristas rasgan sus riffs aplastantes mientras el bajeo y la batería son unas metralletas sin piedad todo el show. Uno de los músicos se gana al público regalando una playera oficial de la banda y se gana los vitoreos de todos. En “Unbound” las catapultas se abren y algunos fans son lanzados hacia la barricada en la locura cada vez mas desenfrenada, hasta que llega el momento cumbre de la noche: “Pure hate” es como su nombre lo indica puro odio y sin duda la canción más esperada de la noche, y ahí si el mosh pit se llena con decenas de fans que solo así se animan a vivir el show como se debía desde el inicio, ¡Puro poder sin piedad!

Merciless se retira brevemente del escenario pero ante los gritos de la gente decide regresar con un tema más , demostrando que vienen deseosos de dejar la mejor impresión en su visita, y “Souls of the dead” es la canción con la que los europeos dan cerrojo a su exitosa presentación, en un show que cualquier “trve” presumirá con razón haber asistido como verdadero conocedor del género.

Merciless ofreció un show que cualquier “trve” presumirá con razón haber asistido como verdadero conocedor del género.
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