¿Cuándo fue la última vez que Marilyn Manson fue relevante en lo mediático y en lo musical? Además, ¿cuál fue el último buen trabajo que entregó? Después de la cúspide que significó Mechanical Animals y quizá en algún punto entre Holy Wood (2000) y The Golden Age of Grotesque (2003), el Reverendo comenzó a perder aquella monstruosidad que lo colocó en los altos estándares del rock y por supuesto ya nadie le teme ni lo sataniza cual mamá preocupada por su retoño (a menos que seas un persignado extremo); eso ha quedado en el pasado. En el escenario, Manson ya se ve acabado con esos azotes de cuerpo que dan más pena ajena que asombro (no tan desafortunado como el actual Ozzy Osbourne pero poco le falta).

Para regocijo de los que aún esperamos algo de Marilyn, un pequeño atisbo de la genialidad perdida, The Pale Emperor es mucho mejor que los anteriores The High End of Low y Born Villain, y tal vez a la par o superior que Eat Me, Drink Me, asunto que sí es de considerarse para acercarse sin desconfianza a este nuevo álbum. Tampoco es un disco que recupere el sonido industrial de la década de los 90 pero sí contiene ciertos elementos de Shock Rock que ayudan a darle mayor “carnosidad” a la producción. También acabemos de entender que el metal industrial no volverá a las creaciones de Manson, algo que se volvió evidente con estos últimos 4 álbumes.

Para The Pale Emperor, Marilyn Manson se ha encargado de explorar un lado redneck y blues que hasta ahora parecía estar oculto, se sirvió de ellos para darle una nueva gama a su voz. Parte del sonido también se debe a la participación de Shooter Jennings, un músico nacido en Nashville, Tennessee, que practica el country, el rock sureño y la psicodelia, géneros que igualmente se asoman a lo largo del álbum.

Lo anterior queda constatado al adentrarnos en ‘Killing Strangers’, la carta inicial del disco inspirada en el blues que se alimenta también en una armonía con la cadencia del Cabaret, me recuerda a la pista homónima de The Golden Age of Grotesque. ‘Deep Six’ fue la segunda muestra de este álbum para poco antes de que culminara el año 2014, es la única que sí rescata la pesadez del metal industrial con la que conocimos a Marilyn Manson, concretamente la incluida en Holy Wood; los viejos fans que se decepcionaron con lo hecho a partir de Eat Me, Drink Me se sentirán recompensados.

‘Third Day of a Seven Day Binge’ fue la carta de presentación de The Pale Emperor, aquella vez no me pareció una gran canción pero ahora con más escuchas considero que es una decente propuesta con ese blues del cual Manson declara sentirse inspirado. Tesituras cálidas y muy ambientales.

‘The Mephistopheles of Los Angeles’ va por la dirección de The High End of Low y Born Villain, mientras la batería se enfoca en el ritmo juguetón de The Golden Age of Grotesque; aunque al final resulta ser la más floja del disco. Una capa de neblina acondiciona el entorno oscuro de ‘Warship My Wreck’ con un piano que le otorga mucha inquietud a lo lóbrego de este tema.

Un erotismo bestial es la carga de ‘Slave Only Dreams to be King’, encumbrado por fuertes golpes de batería y riffs salvajes, Manson se escucha más imponente y en el tramo recorrido del álbum es la mejor lograda. Con ‘The Devil Beneath My Feet’ se regresa al espectro Hard Rock de Eat Me, Drink Me, aderezándolo un tenue sintetizador.

Las últimas 3 canciones representan la parte espléndida del álbum. ‘Birds of Hell Awaiting’ provoca diversas intensidades con un Manson desgarrándose la voz en este tema que desprende impudicia. Después viene una guitarra acústica a guiar la incitación de ‘Cupid Carries a Gun’ en la que, por otro lado, la guitarra eléctrica maneja una melodía lasciva; incluso hay un riff de Stoner Rock. ‘Odds of Even’ compendia cada elemento de The Pale Emperor, es inquietante, tenebrosa y se da el tiempo preciso de recorrer las distintas formas de la oscuridad, una que Marilyn Manson conoce perfectamente pero que no había logrado aterrizar en esta fase de su música.

Este un álbum sólido que hace tiempo no concedía El Reverendo, las canciones justas y una posible vuelta del Manson que creíamos perdido. Sin embargo, falta que esté a la altura para conceder también un regreso a los buenos conciertos.