Grabado entre septiembre y octubre del año pasado en Suecia, el nuevo álbum de una de las bandas estandarte del Black Metal, Marduk, fue lanzado hace unos días para regocijo de sus fervientes seguidores quienes no permiten que el subgénero decaiga. Frontschwein representa la producción de estudio número 13 en el archivo de los suecos, un número temido en algunas culturas, temor que viene a bien para anticipar que estamos ante un álbum maligno, notable en cada segundo que lo compone.

Si hay algo de lo que a veces se habla más sobre Marduk que de su propia música es la constante etiqueta de nazis que hoy día es una necedad y funciona únicamente para darles más popularidad sin que esa aseveración sea correcta. Sólo hace falta dirigirse a bandas como Slayer, KISS o Motörhead a quienes también se les ha llegado a calificar de nazis por sus letras, logos o demás imaginería y al final no es más que mera propaganda y usos ambiguos de símbolos o simple gusto por éstos.

Pero la temática de guerra sí que viene al caso en este disco tan sólo despunta la homónima ‘Frontschwein’ con tamborazos sin compasión alguna y la guitarra machacante que desata el aterrador embate. La batería (tocada por el recién llegado Fredrik Widigs de apenas 26 años) no para de martillar mientras los riffs de Morgan se transforman en melodías oscuras y Mortuus liderando todo movimiento con sus fieros growls.

‘The Blond Beast’ es la absoluta sorpresa del álbum por su peculiar ritmo labrado en armonías Post-Punk y una batería monótona muy Rock-Pop. La gente de Marduk construyó una canción particular y dinámica que de lo extraña se vuelve un acierto, una rara combinación de bases Black y Post-Punk.

Después del singular encuentro con ‘The Blond Beast’, ‘Afrika’ retorna a la caña blacker y ‘Wartheland’ da marcha a un Black melódico con puntuales ataques de brutalidad en la batería. ‘Rope of Regret’ es la amalgama de esas 2 canciones e incorpora riffs Doom.

La variopinta ‘Between the Wolf-Packs’ contiene elementos de Black, Death y Heavy en sus riffs, es un tema muy rico en variantes compositivas con un buen equilibrio entre éstas. La mayor declaración de guerra se llama ‘Nebelwerfer’, tajante medio tiempo a base de una atmósfera desoladora, imaginería a pestilencia de muerte y la destrucción tras una batalla. El Black Metal más clásico tiene su representante en ‘Falaise: Cauldron of Blood’.

Los poco más de 8 minutos de ‘Doomsday Elite’ dan cabida a una introducción Doom en la vena de ‘My Dying Bride’ que continúa hasta un estallido Black para luego dar un total giro Punk, éste se confronta con la belicosidad del Black más puro y así es como se desarrolla hasta su fin.

El aire se recupera con ‘503’, aunque una vez terminada llega ‘Thousand-Fold Death’ que va hecha la tralla, absolutamente despiadada y tosca, las letras en las estrofas son prácticamente incompresibles por la velocidad con la que avanza.

Frontschwein es un álbum que alterna mucho entre brutalidad y medios tiempos, lo que puede influir para que algunas personas lo valoren aburrido o impasible, pero en términos generales está muy por encima del promedio y es de lo mejor que ha lanzado Marduk en los últimos años.