El octavo disco de estudio en la cuenta de esta banda californiana formada en 1992, de cuya alineación original ya sólo queda el líder Robb Flynn tras la partida del bajista Adam Duce el año pasado. Machine Head ha sido muy regular en cuanto a sus lanzamientos, el peso de esta agrupación recae más en ciertas canciones de su discografía que en un álbum en especial que sobresalga de entre todos, exceptuando quizá el anterior Unto the Locust que recibió críticas más favorables. ¿Será Bloodstone & Diamonds más notable?

De entrada, el disco tiene un elemento que no se había escuchado nunca en Machine Head, una sección de cuerdas que abre ‘Now we Die’, la cual desaparece una vez entrado el departamento habitual de guitarras, bajo y batería, y que reanuda en los coros para darle un toque distintivo a la canción. Pese a que la banda puede gustar o no, Robb Flynn es un cantante que hasta este momento de su carrera no ha mostrado mellas de desgaste vocal, su destreza parece intacta y eso sí es algo muy destacable.

‘Killers & Kings’ agarra fuerza conforme avanza pero no consigue ser tan buena como la anterior. En ‘Ghosts Will Haunt My Bones’, la voz limpia de la que hace gala Flynn en algunos trayectos de esta canción se parece mucho a la propia de Corey Taylor de Slipknot, mientras que la melodía es un aspecto que impera en el tema.

El siguiente track, ‘Night of Long Knives’, me remite a aquellas canciones en directo donde el vocalista inicia a capela con una parte de la letra por su coro excesivamente pegadizo y muy adecuado para un momento así, o que por lo menos sí debería ser tocada en concierto. Tiene una base Thrash Metal que la hace violenta y donde quien más destaca es un bestial Dave McClain tras la batería, además de un duelo entre Phil Demmel y Flynn con solos de guitarra a mitad de la canción.

La que requiere atención de sobremanera es ‘Sail Into the Black’ pues está repleta de tesituras ambientales sombrías en la primera parte y un poco de caña en la segunda, y las cuerdas vuelven muy tenues a impregnar un sello de misticismo. Es seguro que este corte no aparezca en los setlists de la banda pero sí es digna de darle oportunidad en nuestros reproductores de música. Y si definitivamente la experimentación no es lo tuyo, ‘Eyes of the Dead’ recupera la furia con guitarras dobladas que conciben otro punto máximo en el disco.

Pasó la mitad del álbum y aún no hay señales de hastío, cosa que sí pasa con las siguientes canciones. ‘Beneath the Silt’ es un tema en el que Robb Flynn descansa un poco su voz más áspera y que en general es un bajón al ritmo del disco, se queda muy mediano en comparación a lo sonado hasta ahora.

No obstante a que esta segunda mitad de Bloodstone & Diamonds es más floja, ‘In Comes the Flood’ es un auténtico temazo con un inicio sinfónico muy de película y los riffs más inspirados en todo el álbum. Las guitarras están soberbias en composición y poseen varios cambios a lo largo de la canción.

De lo posterior sólo se salva ‘Game Over’ (y justo eso es, el acabose del disco) que comienza con un riff sencillo y en la que luce mucho el trabajo del nuevo bajista Jared MacEachern, mientras Flynn se pone bastante dramático al final. ‘Damage Inside’ no fue más que un puente innecesario a ‘Game Over’, e igual de innecesaria es ‘Imaginal Cells’ con voces en off. Ya para terminar, parece que ‘Take Me Through the Fire’ no tiene gran cosa que decir.

Machine Head otorga otro álbum mediano que se queda en aceptable sólo por las canciones destacadas en esta reseña, tal vez sea yo pero a la banda aún le falta algo que los haga realmente indispensables.