Contrario a lo que se cree “por encimita” sobre que el rock hecho en México en la actualidad está dominado por baladistas, fusiones con cumbia, chillones y demás especímenes, yendo más allá de lo usual se encuentran grupos de gente que le dan una esperanza al género, gente que le pone bolas en lugar de blandura. Y en todos lados hay, como en León, Guanajuato, con los muchachos de Legacy, quienes en julio próximo cumplen apenas 3 años de haber comenzado en el negocio del metal.

La banda formada por Miguel Heredia, Spartano Morrison, Adrián Rodríguez y Emedius Moreno (quien al momento se encuentra en recuperación tras una operación) trae influencias de Iced Earth, Metallica, Megadeth, Lamb of God, DevilDriver, Stratovarius y Kamelot, según lo descrito por ellos mismos. Las más notables en este álbum homónimo son las referentes a las bandas de Power Metal, sobre todo en la voz que tiene toda la tirada del estilo, aunque el Thrash y el Heavy también se perciben.

Esta agrupación sabe de qué se trata el metal y lo hace bien, dejándolo evidente en cada tema. El inicio de este álbum es con un preámbulo instrumental melódico, para luego dar paso al Thrash como primer recibimiento ya en forma con ‘Dragon’s Den’ y la voz Power/Heavy de la que ya daba nota, en ocasiones con un tono a la Sebastian Bach en tiempos de Skid Row, aunque aún falta más trabajo en este sector. La batería destaca con recios asaltos de bombo.

Algo que da gusto en este tipo de bandas es que el bajo suene y no sea un mero adorno, este es el caso de Legacy con Spartano en esa labor, da mucho cuerpo a las canciones y en momentos sobresale con grandes líneas. Es parecido a lo que pasa con Anthrax, por ejemplo, donde el bajo es parte importante del sonido.

El primer y único punto flojo es ‘Embers Fall’ cuando en ciertas partes los instrumentos van en discordancia, como en el primer solo donde el bombo desentona. Pero el bache queda atrás con la completísima ‘Beyond the Gates’ y sus versos, estribillos y coros en pulcra conexión. Muy Heavy y veloz después del segundo coro, aquí se lucen con vastas armonías y solos. Miguel hace lo propio pegándole duro a los tambores.

‘Frozen Chaos’ se representa por versos del Thrash más actual y coros Power, devastando luego con riffs y solos previo al puente. Entonces toca el turno de la cuasi power ballad ‘Empty Tears’ de estrofas serenas y coros intensos. El solo de la ocasión va de menos a más hasta crear esa atmósfera de power ballad y luego retomar el tono Power.

Otra joya viene en forma de los riffs más agresivos y bajeos aniquiladores, el estribillo mejor trabajado e intensidad, de eso va ‘Chosen One’. El álbum culmina con ‘The Howling’, cuyo primer verso es totalmente acústico con una voz afligida, severidad en el resto y termina similar al inicio, esta vez con una frase hablada: “I wouldn’t trade you for a shooting star, for you are the one who lights my night sky-everlasting”.

Así es como Legacy entrega un primer álbum de estudio cumpliendo con creces, sólo hace falta trabajar más en el asunto de la voz y en cuestiones de producción, por lo demás, muy bien por estos guanajuatenses.