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Lacuna Coil, una de las bandas consentidas del público mexicano regresó a nuestro país presentando su más reciente placa “Delirium”, un disco conceptual acerca de los diferentes estados de locura y ambientado dentro de un sanatorio para enfermedades mentales.

Al momento de llegar al recién remodelado Pabellón Cuervo – el cual ha dejado de ser una simple bodega para convertirse en una verdadero venue para shows-, los fans se encuentran los nacionales Morante, quienes tras la mala pata –literal- de la cancelación de New Years Day, se subieron al escenario con su propuesta gótica a calentar motores previo a la banda estelar.

Lacuna Coil tomó el escenario y abre las chirriantes rejas de su manicomio invitándonos a pasar con “Ultima Radio” como acto de bienvenida. No obstante la gente no hace click del todo y no es sino hasta que suena “Spellbound” que haciendo gala del nombre de la canción el hechizo se libera y el público cae rendido en emoción ante los italianos, quienes ataviados con camisas de fuerza manchadas de sangre y rostros maquillados dignos de una pesadilla esquizofrénica continúan la velada con “Die & Rise” y “Kill the light”, una canción que solo que no tengas alma no te va a poner a brincar, cantar y aplaudir de principio a fin.

Todo el mundo está embelesado con la banda, y realmente se nota en el escenario que ellos también disfrutan mucho estar aquí. Cristina Scabbia siempre tan guapa y llena de buena vibra nos sorprende con un look totalmente pelirrojo, y con una actitud y alegría por lo que hace que muchos vocalistas deberían aprenderle mientras nos deleita con su voz en “Blood, Tears, Dust”y “Victims”. La contraparte gutural de las vocales nos las otorga Andrea Ferro, quien es un dejo de pasión y entrega, que abre sus ojos y boca de manera enorme ante la emoción que destila al cantar cada nota de “Ghost in the mist” y “My demons”, un tema que no estaba planeado originalmente, pero que fue incluido en el setlist por la presión de los fans en las redes sociales.

Ryan Folden se pone de pie cada que puede sobre su banco y arenga a la gente y aporrea con todo los bombos y platillos en “Trip the Darkness”. “Esta es una canción para la gente de la vieja escuela, una canción que no es en inglés y que no voy a decir su nombre pues seguro la conocen” nos dice Scabbia al micrófono para cantar un fragmento de “Senzafine” y ligarla con “Swamped” en el momento profundo de la noche. Ferro, quien para ese entonces ya tiene la camisa de fuerza rasgada dejando ver una playera con su número de confinamiento en el sanatorio, pide el tradicional “ole ole ole” para la banda para continuar la noche con “Downfall” y “Our Truth”, canciones en las que Marco Coti –alias Capitan Maki- y su visualmente impactante imagen de payaso se luce en el bajo.

“Quiero que llenen de luz este lugar con sus celulares, cámaras y lo que traigan.” pide Scabbia a la gente, y el pabellón en su oscuridad parece un cielo lleno de estrellas que es el marco perfecto para “Enjoy the silence” el famoso cover que los italianos hicieron a Depeche Mode, pues en este sanatorio también hay lugar para la locura de viajar a atmosferas tranquilas y de inmensidad cósmica más allá de la mente. “La vida a veces es buena y a veces mala. A veces parece estar tan jodida que pensamos que no hay solución y todo va mal, pero no se desesperen que al final siempre habrá luz” es el mensaje que la bella cantante y fan del AC Milán, nos regala previo a “Nothing Stands in Our Way” con lo que la primera parte de la terapia en el manicomio da por concluida.

Los fans de Lacuna Coil están ávidos de una dosis extra y la banda regresa al escenario con “Delirium”, canción homónima de su más reciente placa para tratar de contener sus demonios. La hora de apagar las luces en el sanatorio está por llegar, pero todavía hay tiempo para un gran clásico como lo es “Heaven`s a lie” en el que Scabbia recibe al final de manos de un fan un dibujo de ella, apreciando y agradeciendo mucho el detalle. La línea delgada entre la locura y la estabilidad mental esta por romperse y con “The house of shame” recibimos la última terapia de electroshock por parte de los lombardos.

La banda se retira y nuestra estancia en el sanatorio ha concluido. No sin antes darse el tiempo de despedirse y agradecer a la gente regalando plumillas y baquetas al por mayor. A mi lado observo que una de ellas es lanzada lenta y directamente de la mano de Ryan a un fan en la zona VIP que la pide a gritos, y este tras malabarearla un poco la deja caer a la zona general. Seguramente el sí necesitó un psiquiatra para superar el trauma. La pregunta al abandonar el sanatorio es ¿Estamos curados de nuestros delirios? o por el contrario, ¿hemos sido sumergidos en una espiral de locura y demencia sin darnos cuenta al atravesar ese portal? Quizá al final, la locura es la verdadera cura.

 

 

LACUNA COIL: DELIRANTE
Lacuna Coil volvió a demostrar porque es una de las bandas consentidas de los metaleros mexicanos, desatando todo su poder en un Pabellón Cuervo que lució una nueva cara, la cual luce bastante bien. ¡Forza Italia!
POSITIVO
Lacuna Coil es una maquinaria potente y destructiva.
La producción del evento se fue practicamente sin fallas.
NEGATIVO
El audio del Pabellón puede mejorar, sin duda.
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