El José Cuervo Salón fue testigo de una verdadera descarga de poder y brutalidad con un concierto que demuestra la vigencia del Metalcore como género en nuestro país. Y es que quizá sea lo emotivo de las letras y tonadas, conjugado con los gritos salvajes y los guitarreos acelerados, pero la fanaticada de esta vertiente del metal vaya que se entrega y recibe con los brazos abiertos a sus exponentes.

 
Everyone Likes Cathleen, banda originaria del Distrito Federal, fue la encargada de abrir el show, y la encargada de apaciguar a un público ya desesperado por la media hora de retraso conforme a los horarios anunciados. Y vaya que lo lograron. Sin duda son chavos que tienen actitud de sobre y han trabajado mucho en el aspecto musical. Hicieron click de inmediato con la audiencia al grado de que cuando abandonaron el escenario y contrario a lo que suele ocurrir en nuestro país con los teloneros nacionales, el publico pedía a gritos otra canción. Cabe destacar que filmaron esta actuación para usarla en su próximo videoclip.

 
Un receso eterno en el que tuvimos que soportar el desatinadisimo playlist del sonido de ambiente del José Cuervo con canciones de Eminem, Will Smith y hasta Jenifer López precedió la salida de Memphis May Fire. Teóricamente, seria Attila quien tocaría, pero su participación se canceló el mismo día del show entre dimes y diretes sobre si quien tenía la culpa era la banda misma o la promotora. A final de cuentas, quienes salieron perdiendo fueron los fans.

 
Los Texanos liderados por el pelirrojo Matty Mullins, pusieron a brincar y saltar a todos los presentes, volviendo el José Cuervo en una locura. Todo empezó con ‘The Sinner’ y a partir de ahí temas como ‘The Rose’, ‘The Decived’ ,‘Vices’ [la más coreada en su set] y ‘Prove me Right’ pusieron las gargantas de los presentes al límite. Los moshpits comenzaron a abrirse en una mezcla entre los tradicionales llenos de slam y metaleros que gustan de correr y estrellarse, y otros más del estilo hardcore, con amplio espacio para esos bailes exagerados y tirando golpes y patadas voladoras muy comunes del género: 2 mundos co-existiendo en un solo género hibrido como el Metalcore.

 
Y por fin, y después de otro eterna pausa intermedia -en verdad son de esos shows en los que no entiendo para que hacen soundcheck previo, si todo lo reacomodan retrasando el evento- pero por fortuna con música más ad-hoc al evento, el curioso intro con ‘Celebration’ de los ochenteros Kool and the Gang, anuncia la llegada de Killswitch Engage -desde ahora, KSE- que de inmediato enloquecen al público con su ya muy tradicional ‘Fixation on the Darkness’ como canción de entrada, para posteriormente tocar un gran clásico como ‘This is Absolution’.

 
Con toda la parafernalia nacional y ataviados con sombreros de charro y mascaras del Huracán Ramirez, los oriundos de Massachusetts vuelven a sorprender con un setlist largo y muy completo -que ya habían revelado en Guadalajara un día antes- de 21 canciones, con algunas que no tocaron o lo hicieron poco por EU como ‘Beyond the Flames’ ,‘The Arms of Sorrow’ y ‘The Hell in Me’.

 

“Hola México, en verdad su cerveza es deliciosa, he venido a bebérmela toda, y las tetas de alguien también”- grita detrás de su guitarra con su característico humor Adam Dutkiewics, y comienza de nuevo la descarga musical con ‘Breathe Life’ el himno de la confrontación, ‘No End Insight’ y luego ¡wow!, uno de los momentos más brutales y geniales del show, con el gran clásico ‘The Rose of Sharyn’ que en verdad puso de cabeza el recinto. Sin duda la más esperada por la audiencia junto a la canción que cerraría el show – pero no me adelantare en mi reseña, no sean impacientes-.

 
-“Su comida es lo máximo México, en verdad no puedo creer que 15 años pasaron para poder visitarlos por primera vez, son grandiosos”- exclama un impresionado Jesse Leach al micrófono, y el brincadero y el slam no paran con temas como ‘This Fire Burns’  [¡Si son fans de CM Punk de la WWE, sabrán de que canción hablo!], ‘Life to Lifless’ y su inicio con percusiones pesadas y taladrantes; y grandes temas como ‘Prelude’ y ‘Temple From the Within’.

 
-“Este tema va dedicado, a todos aquellos que han sufrido el dolor de perder a alguien muy especial”- continua Leach diciendo e interactuando, ientras ‘Always’ es ejecutada en el momento más profundo, melancólico y emotivo de la velada, pero el sentimentalismo no para sino incrementado por ‘A Tribute to the Fallen’. Pero no hay que deprimirse, esto es una fiesta, y el ritmo acelerado y vertiginoso regresa de nuevo con ‘A Bid Farewell’ y ‘The New Awakening’ un par de canciones poderosas y veloces con las que es imposible quedarse quieto.

 

Leach pide una cerveza -algo que según Dutkiewics, nunca hace- y tras darle unos sorbos la comparte con el publico -aunque se gano ser llamado Pussy por el guitarrista por no terminársela- en un momento curioso del show, y es entonces cuando los inconfundibles acordes de ‘My Last Serenade’ suenan, para regalarnos otro momento inolvidable previo a ‘In Due Time’ que marcaría el momento de un breve receso, en el que el respetable no paro de pedir el regreso de la banda al escenario.

 
KSE vuelve rápido, y es entonces que antes de irse ahora si, suelta 2 temas que todo mundo espera: ‘This is my Curse’ con su inicio puro y melódico y su ascendencia trepidante durante toda la canción y claro, el clímax total, ‘The End of a Heartache’. Sublime. No hubo una sola garganta que no coreara esa solemne y famosa canción de la que muchos se enamoraron cuando fue puesta ante los oídos del mundo en el soundtrack de Resident Evil: Apocalypse, y aunque muchos dicen que sonaba mejor con la voz del cantante Howard Jones -anterior vocalista de KSE que de hecho sustituyo al propio Leach cuando abandono la banda- la verdad es que te ponía la carne de gallina por la emotividad del momento. Un gran show que no obstante las fallas y retrasos, cumplió gracias al poder de las bandas en escena y a la entrega total de los fans.

 

 

Fotografías: Tono.TV / Toni Francois.