El año cierra a tambor batiente en cuanto a metal se refiere, con la segunda edición del ‘Night of the living Death’, festival homónimo de aquella cinta de los 60s, pero que en vez de zombies, nos trae a lo mejor del Death Metal.

Llego al José Cuervo Salón y veo con un poco de decepción que es un día normal: No hay gente formada para ingresar o en la taquilla, ni comprando souvenirs. Y al ingresar me encuentro con un foro muy vacío a tan solo 20 minutos para el inicio del show. Es una pena que la escena metalera pida conciertos, que las promotores se avienten a traer a bandas distintas y a la mera hora no asistan a los shows. A pesar de que final la asistencia mejoró un poco, los que estuvimos desquitamos con creces a los 2 titanes que desde Austria y Canadá vinieron para provocar un terremoto metalero en nuestro país. Si, tal vez hubiera sido una mejor experiencia con una mejor asistencia, pero como dice el refrán, “somos poquitos pero bien escandalosos”.

Puntual, Belphegor apareció en el escenario del Cuervo con toda su oscuridad y brutalidad. Si, brutalidad es el adjetivo perfecto para definir el show de los austriacos, quienes te lo hacen saber a través de sus rostros y torsos ensangrentados. ‘In Blood- Devour His Sanctity’ es el tema con el que los austriacos arrancan su presentación, con esas segundas voces distorsionadas de Serpenth que hacen recordar mucho el estilo de bandas como The Faceless, mientras Helmuth entona sus potentes voces guturales. Su micrófono en un pedestal adornado con mascaras de gas es el idóneo para ilustrar la siguiente canción de la noche, ‘Gasmask’ -de su más reciente álbum ‘Conjuring the Dead’-, mientras Morluch y Serpenth ejecutan su guitarra y su bajo respectivamente al lado de estructuras llenas de cráneos de borrego al más puro estilo blackmetalero.

Abajo en el público un tipo no entiende la diferencia entre hacer slam y golpear con saña y estupidamente a diestra y siniestra, pero el descerebrado calmado a golpes y patadas por los demás asistentes que le hacen ver que hasta en el metal hay códigos y normas de comportamiento. ¡Ay, estos malacopas! Este no tuvo tanta suerte y es sacado semi-inconsciente mientras Belphegor desata temas como ‘Hells Embasador’ y ‘Conjuring The Dead’. ¿Y saben que pasa? El terco intenta regresar, pero las personas de seguridad lo sacan del recinto, para evitar que termine mucho peor de lo que ya estaba.

‘Impaled Upon the Tongue of Sathan’ y ‘Lucifer Incestus’ resuenan en el Cuervo de forma estruendosa, y Belphegor muestra lo mejor de su “Blackened Death Metal”, hasta que el sonido de las campanas y los gruñidos de muertos vivientes anuncian que uno de los tracks más esperados hará su aparición, ‘Bondage Goat Zombie’ es intensa y rápida y el moshpit que hasta ese momento no era muy grande alcanza su mayor tamaño, al menos durante la presentación de estos brutales músicos maquillados. Pero Belphegor se guarda lo mejor para el final, y con ‘Bleeding Salvation’ cierra su presentación que a pesar de la entrega, pareciera deja inconformes a los asistentes quienes esperaban tocaran más tiempo tras 7 años de espera.

¡Cataclismo devastador en el José Cuervo Salón!

Tras un breve momento para reacomodar el escenario, las luces se apagan para volverse a encender minutos después con el simbolo de Kataklysm cubriendo la parte trasera del escenario. El ambiente deja atrás sus tintes Black y el Death Metal se apodera de él, cuando tras un intro sinfónico de esos que suenan en las escenas de guerra en las películas bélicas, Kataklysm pisa fuerte haciendo temblar el José Cuervo desde el inicio con ‘Like Angels Whiping ( The Dark)’ y de inmediato un moshpit se abre para no cerrarse durante toda la presentación.

“¡México!, es momento de enloquecer, quiero verlos correr y armar un “circle-pit”, quiero verlos… ¡como animales!” ordena Maurizio Iacono el frondoso y matudo vocalista -y alguna vez bajista- de la agrupación, y los asistentes obedecen embistiéndose como bestias al ritmo de ‘Like Animals’, para posteriormente mantener ese ritmo brutal e inmisericorde con ‘The Ambassador of Pain’, ‘Elevate’ y la antañisima ‘The Awakener’.

Para este momento el cataclismo está en su momento más descontrolado y los oriundos de Montreal vuelven loca la escala de Richter con la devastación que genera ‘In Shadows And Dust’, generando uno de los momentos más agresivos y memorables de la noche. Posteriormente 2 de sus temas más movidos son interpretados de manera continua y ‘As I Slighter’ e ‘Illuminati’ ponen a todos a mover el esqueleto y dejarse llevar por los ritmos de la guitarra de Jean-Francois Dagenais, para después romper de nuevo lanzas con ‘Fire’, un tema que empieza bastante lento y de repente acelera en un estallido de adrenalina pura. La presentación de los canadienses va llegando a su fin, pero todavía vendría el pico más alto de la cataclísmica experiencia con uno de sus más grandes y agresivos éxitos: ‘Cripped & Broken’ la cual desata la hecatombe final, y de puro milagro el suelo no se cuartea y las paredes no colapsan con esos riffs agresivamente deathmetaleros.

“Gracias por venir a vernos, ustedes son increíbles. Tocaremos un tema más para que puedan partir y llegar con bien a sus casas” anuncia al micrófono Iacono y cierra la noche con la melódica ‘The Road to Devastation’. Kataklysm se despide escuetamente y las luces se encienden para que los asistentes abandonen poco a poco el recinto… y para que quizá los meteorólogos puedan evaluar el grado de daño ocasionado por tan deathmetalero cataclismo.