Por Vic Vixo García | @1simplemistake


A estas alturas, la gente de In Flames manifiesta un estilo que casi nada ya tiene que ver con el de su nacimiento, cuando ayudaron a forjar el llamado “metal de Gotemburgo” a lado de At the Gates y Dark Tranquillity. También, algunas –o muchas- personas parecen haberles dado la espalda y perdido todo interés en escuchar los discos que han lanzado desde 2002, año en que se dio el cambio a una propuesta más digerible.

 
El asunto con estos muchachos suecos es comparable (guardando distancias) con el de Lacuna Coil después del boom que significó su tercer disco Comalies: su sonido se volcó a un estilo más propio del metal estadounidense que acabó en una mezcla algo desafortunada entre aquél y el europeo, aunque esto no significa que el primero sea malo, sino que ambas bandas le restaron la fuerza que caracterizó a sus primeras producciones. En In Flames hay más peso en la crítica por ser pioneros del Melodic Death Metal, se les reprocha el haber desechado la fiereza de la época comprendida entre Lunar Strain (1994) y Clayman (2000), y a partir de Reroute to Remain (2002) poseer armonías más suavizadas.

 
Con Siren Charms dejan claro –una vez más- que no apetecen volver a ser la banda de su primera década, y a la vez queda patente que ya han fabricado su estilo, guste o no a la gente. Lo primero a resaltar en esto es la manera de cantar de Anders Fridén, inclinado a una expresión dramática que en ocasiones llega a cansar porque no es precisamente el tipo con la voz limpia más sobresaliente; su apartado gutural es el que más se extraña en las canciones de In Flames, uno que ya no suele aparecer.

 
‘In Plain View’ y su inicio como de música de noticiario estadounidense nos reciben para posteriormente dar paso a las guitarras de Björn Gelotte y Niclas Engelin, quienes hacen un buen trabajo durante todo el disco, pero que no es suficiente para dar energía a las composiciones; a un poco más de la mitad de la canción parece que explotará a algo más Gotemburgo… pero no, aun así es una de las más rescatables.
‘Everything’s Gone’ nos ilusiona con el fuerte golpeo inicial de Daniel Svensson en su batería; y en ilusión se queda. El coro tiene un destello de ferocidad. Parece que van por un camino decente.

 
Pero del tercer track al quinto encontramos canciones monótonas y que bien podrían ser una sola: ‘Paralyzed’ “destaca” por la ausencia de voces desgarradoras, ya no digamos guturales; ‘Through Oblivion’ cuenta con un coro vocal cubierto por un teclado que trata de esconder lo desganado que, ahí en especial, suena Anders; ‘With Eyes Wide Open’ nos lleva a querer darle stop y traer el ‘The Jester Race’ (1996), pero seguimos cual chav@ esperando a que el (la) novi@ mala onda cambie.

 
Llega la canción que da título al decimoprimer larga duración del quinteto sueco: ‘Siren Charms’. Ésta comienza con una buena melodía a la “Opeth Bohemios” – ok, no supe qué quise decir con eso -, apacible y que funciona para recordarla después. Mucho mejor que las 3 anteriores.

 
Si hay que mencionar una sola canción que merezca ser escuchada es ‘When the World Explodes’, la cual está cargada de buen Melodic Death y hasta de Metalcore, tal vez más de ese último (que no espante a los más old school… que de todos modos ya ni han de escuchar a la banda). Aquí los guturales y voces ásperas retoman el protagonismo, por lo menos en los primeros 3 minutos del track; la parte instrumental también se une a la fiesta, dándole el cuerpo más hostil en todo el Siren Charms. Una voz femenina acompaña a Fridén en el coro, terminando con un tramo final muy celestial.

 
En ‘Rusted Nail’ las guitarras continúan su preponderancia, y ‘Dead Eyes’ nos regresa a la condena de la apatía musical.
Aún hay tiempo para un último resplandor de contundencia con Monsters in the Ballroom y su riff pegadizo que me recuerda un poco a ‘Cloud Connected’ del Reroute to Remain. Y aquí hubiera terminado el disco para hacerlo con fuerza, cosa que no pasa con ‘Filtered Truth’.

 
Silent Charms suena a Linkin Park tratando de volver a la rudeza [por decirlo de alguna manera] de sus primeros 2 discos, pero añadiendo riffs y melodías más heavy a sus bases electrónicas; pero no, lamentablemente se trata de In Flames acercándose a lo que aquéllos hacen actualmente: canciones planas con prominentes secuencias electro y semejantes una con otra, casi llegando al auto-plagio. In Flames regresó, pero dejó su fuerza perdida en algún lado en el camino. ‘Siren Charms’ es un álbum tedioso y sin fuerza. Una lástima.