Nada como una noche con una lluvia torrencial como telón para recibir por primera vez en México a Gojira, quienes hicieron total justicia al enorme reptil japonés, aplastando al Circo Volador con su brutal poder y la majestuosidad de su sonido.

Wild Demise fue la banda encargada de abrir el concierto. Pese al principio ser bien recibida y sonar bastante bien, al final los gritos que pedían en el escenario a la banda principal fueron cobrando cada vez más fuerza. No obstante, cumplieron y dieron muestra de una muy buena ejecución sobre la tarima, dejando todo listo para que el monstruo del metal haga su aparición.

Las luces se apagaron y Gojira hace su aparición de manera paulatina. Los tonos azules del iluminado buscan simular la profundidad del océano, para buscar adentrarnos en el abismo más profundo del mar acompañados por la melodía de ‘Ocean Planet’, que sirvió como apertura a los franceses, continuando con ‘The Axe’. Desde el inicio, el público no para de vitorear.

“Estamos muy contentos de estar aquí por primera vez, México es lo mejor, son increíbles” trata de decir en un mal español Joe Duplantier, aunque se agradece el detalle.’The Heaviest Matter of the Universe’ peca de pleonasmo, pues como su nombre lo indica, es una de las canciones más pesadas de la banda y es aquí donde nace el slam más poderoso hasta el momento y que ya no se apagaría durante toda la velada.

Gojira es una banda de pocas palabras y se dedican a lo suyo, que es tocar de manera aplastante y enorme, soltando tremendos mazazos sonoros con temas como ‘Backbone’, ‘Love/Remembrance’ y ‘L´Enfant Sauvage’, poderosísma canción homónima del disco que lanzaron en 2012.

Tic, toc, tic, toc. Unos sonidos tribales que te hacen pensar en las manecillas de un reloj gigante que suenan en la oscuridad envuelven al Circo Volador, para dar paso a ‘The Art of Dying’, una canción que una vez que explota, es una ametralladora conjunta de descargas inmisericordes ejecutada por la combinación de cuerdas de Joe Duplantier y Christian Andreu seguidos de un solo impecable de Mario Duplantiera en la batería y proseguir con ‘Toxic Garbage Island’ canción que -como la gran mayoría de sus éxitos- busca hacer conciencia sobre la contaminación y los daños de los seres humanos al planeta.

“Disculpen si el sonido es algo deficiente, pero nosotros no tenemos como transportar nuestros instrumentos vía aérea y tuvimos que rentarlos, ¿Se escucha bien alla abajo todo?” pregunta Joe y recibe como respuesta un ensordecedor aplauso que le da aval de que todo está bien. Personalmente creo que el sonido estuvo muy bien y las atmosferas que los franceses buscan crear con sus notas fueron conseguidas a la perfección. Con ‘Wisdom Comes’ y ‘Vacuity’, los oriundos de Bayona se retiran del escenario por unos minutos, solo para regresar e interpretar ‘Oroborus’, donde los hermanos Duplantier se intercambian los instrumentos, y dejando que ‘The Gift of Guilt’ sea el último rugido del monstruo gigante antes de despedirse. ¡Simplemente apoteósico!.

 

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