Romanos y Griegos fueron famosos en tiempos pasados por su exquisito arte, sus avances en rubros como la filosofía, el derecho, el conocimiento y la ciencia. Pero también fueron conocidos por ser fieros guerreros y adictos a los espectáculos sangrientos y brutales donde bestias y gladiadores hacían las delicias del público con afrentas épicas y legendarias. Siglos después, la costumbre sigue viva y cuando subes a romanos y helénicos a un mismo escenario, el pronóstico siempre será épico. Y así fue.

 
Fleshgod Apocalypse fue la encargada de abrir el espectáculo en la más profunda oscuridad. Con una manta que plasma la imagen de su nuevo álbum ‘Labyrinth’, la mujer que los acompaña en la gira como soprano hace su aparición vestida con un elegante vestido y un antifaz a la par de los acordes de ‘The Hypocrisy’ para abrir la velada. Finalmente la espera ha terminado y ahí están ellos, tras el primer fallido intento por traerlos en Marzo pasado al Hell & Heaven Metal Fest 2014 por fin ante nuestros ojos. ‘Minotaur [The Wrath of Poseidon]’ continua una canción semi-pausada que te deja listo para ‘The Deceit’  donde la batería de Francesco Paoli se vuelve brutalmente taladrante.

 
Y entonces, realmente la posta de El Plaza Condesa se convierte en un campo de batalla. Los acordes lentos y orquestales que preceden a ‘The Violation’” suenan, acelerandose poco a poco, mientras se abre un circulo en el centro de la pista con una buena cantidad de metaleros esperando el inevitable Wall of Death, que se desata cuando la canción por fin estalla en uno de los momentos más impactantes en el set de los italianos, ¡Debes estar orgulloso si sobreviviste! ‘Requiem En Si Minore’ y ‘Pathfinder’ continúan con la noche, mientras los miembros de la banda continuan deleitandonos, enfundados en elegantes trajes y ejecutando de forma impecable y la voz de Tommaso Ricardi, gutural y exquisita, cerrando la boca a todos aquellos detractores que tanto dicen que la banda desmerece en vivo.

 
El final del show de los italianos está por llegar y ‘The Egoism’ y ‘The Elegy’ son el último chance que tienen los asistentes de disfrutar del caos destructor de la banda italiana, antes de que el piano de Francesco Ferrini interprete de manera hermosa el melancólico acorde de ‘The Forsaking’ dando un cierre épico y tan nostálgicamente poderoso a la presentación. Una presentación perfecta de una banda que no había estado nunca en nuestro país, y que se fue con un gran sabor de boca por la entrega del público asistente.
Apenas minutos más tarde, el fondo del escenario muestra ahora unas mantas blancas con deidades paganas. Cuerpos humanos y cabezas de cabras solo pueden significar que el Coliseo Romano se ha convertido en una Arena Griega preparada para recibir a Septicflesh. ‘The Vampire from Nazareth’ es el tema elegido para que los griegos y su impactante presencia hagan suyo el escenario, y no lo suelten dejando ir un tema lleno de acordes rápidos y pausas perfectamente intercalados como lo es ‘Communion’. Es hasta la tercera canción que su más reciente producción, ‘Titan’ hace su aparición con ‘Order of Dracul’ la cual es tan perfectamente recibida como los clásicos.

 
Vestido en una entallada bata de piel, Seth Antoniou, vocalista y bajista, anuncia que la siguiente canción en ser tocada es ‘A Great Mass of Death’ la cual por si sola era ya motivo suficiente para prender al público pero que se queda corta cuando el músico hace con sus dedos la señal del triangulo que indica ha llegado el momento de agradar al dios de la pirámide con ‘Pyramid God’ que si bien es una de las canciones con el ritmo menos pesado y más digerible de Septicflesh, es también una de las consentidas por sus fans que no pierden un segundo en corearla y brincar si parar. Le siguen ‘Unbeliever”, ‘Prototype’ y ‘Burn’. Ver a los griegos es presenciar una obra sinfónica, épica, oscura y sublime combinado a un espectáculo teatral como ofrenda lujosa y ostentosa para alguna deidad carnal o algún demonio poderoso del bajo astral.

 
Y si con ‘The Violation’, Fleshgod Apocalypse logró su Wall of Death a lo Romano, por supuesto que los griegos no podían quedarse atrás. “¡Destruyan la Persepolis!” ordena Seth y en la canción con el nombre de la mítica ciudad se da un enfrentamiento brutal e inmisericorde, de esos que perduraran por décadas en la mente de los asistentes. ‘Lovecraft´s Death’ y sobretodo ‘Oceans of Grey’ son canciones más teatrales y elaboradas que permiten un respiro previo a ‘We the Gods’ y su sonido mucho mas emparentado con el Black Metal cierran momentáneamente la velada.

 
Una breve pausa precede a la llegada del tema más esperado de la noche. “¡Oh! ¡Ooooooh! ¡Oh!” corea el público en la parte instrumental de ‘Anubis’, en uno de los momentos de mayor conexión entre la banda y sus fans, la oda al Dios canino egipcio hace retumbar las paredes de El Plaza. Y luego los griegos se despiden de nuevo, pero de nuevo regresan con un solo de batería cortesía de Fotis Benardo (ataviado con una camiseta de la Selección Mexicana impresa con su nombre), para cerrar ahora si la última batalla en la arena de los gladiadores de la oscuridad con ‘Five-Pointed Star’.

 
Una noche inolvidable e histórica sin duda alguna, en la que las 2 bandas dieron todo ante una gran asistencia, desatando una carnicería metalera, de esas que pocas veces se ven por estos rumbos. .


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