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El festival© hizo arder el R&R Live con una verdadera llamarada de talento nacional y extranjero con grandes exponentes de lo mejor del heavy y power metal.

Llegabas al lugar y la curiosidad de que en el mismo cartel donde se anunciaba el evento se promocionara también un tributo a Bronco (sí, la banda de música regional) te daba risa si o si. Ya lo dijo Dalí : No me gusta venir a México porque no tolero lugares mas surrealistas que mis pinturas. Ya al ingresar sorprendía el hecho de que el lugar estuviera lleno de sillas y mesas hasta en la pista, algo inusual en eventos de metal.

Desde las 5 de la tarde la llama del Metal México soltaba sus primeras chispas con la participación de Infinite, EV, Solarian y Hada de Beng. Todas ellas propuestas nacionales interesantes y que dentro de su estilo propio robaban aplausos de quienes poco a poco iban ingresando al recinto. Ya para la presentación de los ecuatorianos de Black Sun el aforo era mucho mas considerable y la gente se prendió con su gran descarga de power metal y la gran voz de Chemel Neme, con momentos cumbre como el palomazo con Anton Darusso cantante de la banda de Costa Rica Wings of Destiny, y un cierre trepidante con el cover a “I want out” original de Helloween. Y entonces vendrían ahora los costarriscences antes mencionados que sin duda fueron de lo mejor de la noche: Su música es veloz y de verdad poderosa y son fuego en el escenario, levantando a la gente de sus sillas y poniendo a hervir el ambiente -con todo y palomazo al reves ahora con Chemel– previo al plato estelar.

Un intro épico seguido de una oda de cuerdas resuena en el R&R como preludio a la aparición de Firewind, quienes asaltan el escenario con “Ode for Leonidas”, canción que abre su mas reciente producción “Immortals” , un álbum conceptual dedicado a narrar las aventuras del protagonista de 300`s. La banda es pura adrenalina y todos están de pie aplaudiendo y gritando, pese a que el micrófono de Henning Base no se escucha mucho en esta canción. El desperfecto es arreglado y “We Defy” resuena con todo seguida del ritmo pegajoso y elevado de “Head up High” . Base se disculpa por el fallo del sonido al inicio pero a la gente de verdad hasta parece se le olvido pues disfruta como loca d elas notas de la agrupación.

Un par de temas de fuego total detona con “Between Heaven and Hell” y “World on Fire”, y el foro es abrasado por las llamaradas de puro power metal de alta manufactura En todas las canciones -De verdad en todas, de inicio a fin- hay un momento para que Gus G se adelante al frente y con las luces sobre el deleite a sus seguidores con un solo. Muy narcisista y egolatra diran algunos, pero si has tocado con leyendas como Ozzy o Arch Enemy y fuiste seleccionado en el 2003 por la revista japonesa Bang! como el tercer mejor guitarrista del mundo, puedes darte ese lujo. Y si de muestras de virtuosismo hablamos, “The Fire and the Fury” es brutal: Un tema instrumental donde cada músico demuestra sus mejores artes y deslumbra con su técnica individual en una canción realmente suprema.

 

 

“Hagamos un viaje al pasado, ¿quienes reconocen esta canción?” pregunta Base antes de interpretar “Destiation Forever”, y la manera en que el publico la canta nos hace ver que sin duda muchos la reconocieron. “Wars of Ages” continua con narrando las aventuras de los espartanos y cada vez mas la noche se vuelve un hervidero de emociones. “Lamentamos mucho haber estado ausentes tanto tiempo, pero no volvera a pasar” promete Gus G al microfono y todos claro le aplauden: El es el consentido de la noche y viene de muy buen humor, bromeando incluso con el heco de que la banda es algo asi como la union europea por tener griegos, alemanes y belgas en su alineación.

El momento de melancolia llega con “Lady of a 1000 sorrows” , la infaltable power ballad de los conciertos de este tipo. La flama de Firewind sigue potente pero el tiempo de que se extinga va llegando, pero lo hace como un sol radiante y en eclosión con un cierre de locura con temas como “Mercenary Man”, “Tyranny” y por supuesto “Falling to Pieces” que da fin a la noche . El fuego finalmente se extingue pero ha dejado a su paso las cenizas de una batalla inolvidable donde no hubo perdedor: Bandas y público fueron los ganadores al vivir en comunión una noche de metal inolvidable.

 

Un buen inicio para el Metal Mexico Festival con un espectacular Firewind a la cabeza. Hay algunas cosas por pulir, pero es un evento que tiene futuro.
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