Son casi las 3 de la tarde y llego corriendo -tanto por la lluvia como por la hora- al Circo Volador para no perderme ni un solo instante del Eyescream Metal Fest V, en día donde el correr se convertirá en una constante. Y es que ambos escenarios en el evento; tanto el grande -nombrado EYE stage- como el chico -el SCREAM stage- tendrán bandas tocando de manera continua, así que cuando la acción termina en uno, hay que correr al otro para no perder detalle.

 

Y ENTONCES TODO COMIENZA CON UNA CARRERA

Una carrera directa al escenario principal, pues Havok ya esta descargando todo el poder de su presentación con ‘Point of no Return’ [el show abrió con ‘Covering Fire’, pero desgraciademente, no alcancé a llegar lo suficientemente temprano]. Lo de los de Colorado es simplemente increíble. Tenian sobre sus hombros el peso de abrir el evento e intentar prender a un Circo Volador que para ese entonces se encontraba aún bastante vacio -por la hora- y no solo lo logró, sino la manera en la que lo hizo es totalmente remarcable, demostrando que es una de las bandas pilar en esta nueva ola del Thrash Metal, y pone de cabeza Circo con temas como ‘From The Cradle To The Grave’, ‘I Am The State’ y ‘Give Me Liberty …Or Give Me Death’ haciendo que el moshpit vaya creciendo en tamaño e intensidad. David Sanchez se presentó con la mano rota y su férula verde resalta en el brazo, pero eso no merma su actitud ni su manera rabiosa de cantar mientras Dan Gargulio de Revocation [guitarrista invitado] toca sus acordes. ‘Under the Gun’,‘Fatal Intervetion’ y ‘D.O.A.’ son una descarga brutal y veloz, que cierra con la muy pedida ‘Unatural Selection’ y ‘Time Is Up’.

Corro al Scream Stage a checar a la primera propuesta nacional de la tarde. Death Letters es una banda con una propuesta dura y pesada, pero que en mi opinión tiene un terrible defecto; en sus canciones meten solos muy largos y que rompen el ritmo de sus melodías, al grado de parecer mas que un solo, una balada instrumental dentro de la misma. Esto hizo para mí su presentación muy tediosa y siendo sincero no me dejo nada a destacar.

¡Somos una legión de condenados!

¡Y vuelvo a correr al Eye Stage! Solo para descubrir que corrí para nada. La aparición de Legion Of The Damned va muy retrasada y hay problemas con la batería que parecen no quedar. Es raro para mi porque una característica de los eyescream metal fest ha sido siempre la puntualidad y que de verdad cuando acaba una banda ya esta la otra empezando, pero ahora si algo falló.

Por fin la banda aparece en escena, y ‘Son Of The Jackal’ retumba pero el público parece adormilado, como si la espera los hubiera puesto en latencia. Por fortuna unos 3 individuos locos y que quería ver a Legion of the Damned no dejamos de brincar y hacer slam en esa canción, y para la siguiente que es ‘Bleed for Me’ se nos unen otros 3 y así sucesivamente, hasta que temas como “Burn Me in a Nameless Grave” y “Pray And Suffer” ya el ambiente es el idóneo. “Estamos muy felices de estar aquí con ustedes México, les prometimos que vendríamos y aquí estamos” dice al publico Maurice Swinkels con emoción por su primera visita y la descarga de su Thrash pesado tan Old School continua con temas como “Cult Of The Dead” y “Taste Of The Wipe” entre otros, hasta cerrar con el tema homónimo a la banda.

Como les dije, correr se te hace una costumbre en el Eyescream Metal Fest, pues ya en el otro escenario esta listo, Delirium. Una propuesta bien elaborada originaria del Distrito Federal; Death Melódico y uno que otro tinte de Doom, pero con voces muy allegadas al Dark e incluso al Black Metal. En verdad logran una atmosfera oscura y melancólica bastante agradable para quienes gustan de este tipo de géneros.

The Faceless: ¿Con esa cara se presentan en México?

Y de nuevo corro de balde, sin saber que voy rumbo a la decepción mas terrible de toda la noche. Es el turno de The Faceless y siendo ya hora todo es un caos. Nadie esta listo, los técnicos de audio están hechos un lio, y cuando finalmente la banda sale, ¡lo hace para anunciar que solo tocara 5 canciones! debido a que su guitarrista renunció ese mismo día y ya no tomó el vuelo a México. Y además, las pocas canciones que tocan como “Autheist Moment” o “An Autopsy” suenan pésimo, culpa del propio ingeniero de audio de la agrupación y además, se notaba que tocaban de malas y forzados. Días después con el desmembramiento en bandada de la agrupación entenderíamos el porque. Una tristeza. Lo único rescatable es que con el recorte del set de The Faceless, el festival recuperó gran parte del retraso que ya arrastraba en sus horarios.

Para ese entonces, en el Scream Stage se presenta Orcus O Dis, y de nuevo me llevo una sorpresa, pero para mi agrado esta vez es bastante positiva. Que poder y que vibra se cargan estos chavos norteños ataviados con playeras de Havok reventando el escenario con puro Thrash y Speed metal. El slam es inevitable se forme y de la voz de Alfredo Rocha se crea un ambiente de fiesta en el moshpit. Increiblemente el Circo Volador no enciende las luces del escenario, pero eso no detiene a esta banda que alumbrada solo con un reflector de luz blanca que sostiene una persona del Staff me dejó con un gran sabor de boca.

 

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 Exhaustos y además, decapitados.

El ejercicio aeróbico no se detendrá en toda la noche, mientras en el Eye Stage se da la que a mi parecer es la presentación mas brutal del evento. Si The Faceless fue nefasto, Cattle Decapitation lo hizo olvidar en un santiamén. Son una aplanadora, una bestia inmisericorde en el escenario. No importa que canción sea, pudo ser “Lifestalker”, “Do Not Resuscitate”,”Kingdom of Tyrants”; no importa, da totalmente igual, pues todo es un enfermo delirio de mosh y guturales de la mano y voz de Travis Ryan, un loco endemoniado que canta con los ojos en blanco mientras se estrangula con el cable del micrófono, o bien mientras demuestra su habilidad para lanzar escupitajos al cielo y cacharlos de nuevo con su mano o en la boca misma. Sin medias tintas, Cattle Decapitation marcó a mi gusto positiva y sanguinariamente el Fest.

De regreso al escenario pequeño me encuentro con la banda Acrania y de inmediato me causa sorpresa el hecho de ver una trompeta y un pequeño saxofón. Y en efecto, lo curioso y original de esta banda es la combinación que hacen de los sonidos más extremos y rudos del metal, con la inclusión de instrumentos de viento y sonidos latinos que incluso pueden parecer festivos y de carnaval. Propuesta sui generis sin duda que dicho sea de paso fue muy ovacionada por los presentes.

Y entonces corro de nueva cuenta pues poco a poco los miembros de The Agonist van tomando el escenario dejando para el ultimo a la esperada Vicky Psarakis, quien enfundada en un pantalón negro de piel y una blusa gris rasgada además de un largo y muy bien cuidado cabello rubio roba de inmediato atención mientras interpreta “Disconnect Me”. Tras esta canción, uno de los clásicos más arraigados de la banda suena, y “Thank You Pain” es uno de los puntos más altos de la presentación con un buen slam donde curiosamente se dan cita los asistentes mas jóvenes del evento. Otros temas como “Panophobia”, “Dance Macabre” o “Gates of Horn and Ivory” son ejecutados, y puedo decir que Vicky tiene una voz limpia mucho mejor que la de Alissa White-Gluz, aunque aún debe trabajar en sus guturales para hacerlos mas rabiosos y potentes. Eso si, en carisma y humildad se lleva de calle a la ahora vocalista de Arch Enemy. “The Tempest” y “…and Their Eulogies Sang Me to Sleep” son de lo mas coreado de manera posterior , para un cierre excelente con la marcial y poderosa “Business Suits and Combat Boots”

Correr ha hecho mella en mi, así que decido guardar energía pues recuerdo que aún falta Exodus, y decido sentarme por algunos momentos en la gradería del Circo Volador, y solo alcanzo a oír de lejos a los norteamericanos de Black Trip. pero supongo que les fue bien, digamos que si.

 Exodus destruye. Así de simple.

No se vale, señores. De verdad que es totalmente injusto que de golpe y sin siquiera un pequeño respiro, Exodus llegue y reviente el escenario con “Bonded By Blood”. ¡Un poco de misericordia, por el amor de Dios! Son pocas las bandas que pueden darse el lujo de abrir con un clásico así y Exodus no tiene empacho en desatar su poder con esta canción demostrando su grandeza. “Hola Mèxico, ¿como eres tu?” pregunta en un mal español, confundiendo la palabra “are” con su significado de “ser” y no de “estar”- Steve “Zetro” Souza, pero ¿a quien le importa el error?, si el señor viene a lo suyo, que es desatar el caos con temas como “Scar Spangled Banner”, “And Then There Were None”, “Iconoclasm” y “Metal Command”.

Todos están cansados, pero todos entienden a quien tienen enfrente. Con Exodus no hay lujo de descansar o quedarse parado. Los californianos tienen el don de infectar de violencia y rabia a cuanto escucha tienen cerca y la gente retoma bríos para slamear como si fuera la primera banda con temas como “Fabolus Disaster”, “Children of the Wortless World”, la muy clásica “Piranha” y “Pleasures of the Flesh”.

Hay que decir que yo tenía mucha curiosidad por comparar en directo a Souza con Rob Dukes, el vocalista anterior y puedo decir que Exodus mantiene su poderío. Las voces son parecidas y brutales, y aunque Rob Dukes es más imponente y agresivo en su imagen, la verdad es que Exodus es una ametralladora que funciona de igual manera con cualquiera de los 2. Gary Holt es una bestia en las cuerdas y lo deja bien claro en su manera excelsa de tocar en temas como “A Lesson in Violence” y “Blacklist” un poco mas rítmica, y de luego llevar su habilidad a temas mas veloces como “War Is My Shepard” o “Toxic Waltz” y la invitación impresa en sus liricas, a estrellar al de junto contra la pared.

El cierre claro, tenia que incluir “Strike Of The Beast”, un himno de la banda famoso por generar los Wall of Death mas épicos y gigantes del planeta -en el Wacken Open Air-, y tras un breve encore todavía sacar el ultimo resto de los sudados pero eufóricos presentes con “The Last Act Of Defiance”  y por si aún quedaba algún hueso ileso, dar cerrojazo final con la tremenda “Good Ridance”.

Una noche llena de contrastes, con puntos altos como la actuación brutal y desmembrante de algunas bandas nacionales y extranjeras, pero que también tuvo sin sabores particularmente en el audio y algunos detalles de producción -ah si…y lo de The Faceless-, pero que en el balance final te deja con un muy buen sabor de boca y un dolor en las piernas al siguiente día en efecto, por tanto correr.