PRODUCCIÓN80
VENUE80
AUDIO75
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78
EN RESUMEN:
El mejor show de punk en lo que va del año. Eso sí, algunas cosas pudieron ser mejores, como el audio del Gato Calavera que suele fallar.

Los españoles de Eyaculación Post Mortem (EPM) regresaron a la ciudad de México este 25 de febrero pasado a promocionar su próxima placa titulada “Noches de blanco Satán” ante un Gato Calavera lleno hasta el tope, al grado de que algunos fans que no compraron su boleto en preventa tuvieron que irse desilusionados sin poder entrar por lo exitoso del evento en cuanto a aforo se refiere.

El evento empieza tarde, y el line-up anunciado en el flyer tiene que sufrir modificaciones y recortes, por lo que la noche empieza con la actuación de los nacionales Frankenputa, quienes prendieron e hicieron click rapidísimo con los fans ya sedientos y desesperados por recibir su dosis de after-punk. Su vocalista Jezreel Ortega aparece ataviado con una mortaja blanca y regala temas como “Fabula”, “Vainilla” y “Dichoso aquel que sabe la hora de su muerte”. Pese a que el micrófono deja de escucharse por completo en algunos lapsos y el sonido no es el mejor, los Frankenputa vienen con toda la actitud lanzando trozos de algo que parece carne a la pista, y siguen su presentación con temas como “Loco” y “El señor del cementerio” que desatan el slam a todo lo que da; y se despiden con “La mocosa” para dar paso al acto estelar entre aplausos y chiflidos de aprobación.

En el Gato Calavera no cabe nadie más, ni vivos ni muertos. El calor es sofocante y de verdad le urge al foro un sistema de ventilación para refrescar a los asistentes pues es un horno abrasante en noches como esta cuando hay más gente que en el infierno mismo. En el audio de ambiente suena “Nekrománticos” de los Carniceros del Norte y es tal la pila que trae el público para echar slam que con la pura pista grabada tienen para ponerse locos.

Finalmente al filo de la medianoche, EPM hace su aparición y de inmediato deshace el recinto con “Me cago en mi puta vida” y su coro que invita a cortarse las venas, para luego proseguir con la canción que da título al venidero disco de larga duración que verá la luz este año: “Noches de blanco Satán”. Los músicos vienen revolucionados y desde el principio se lanzan instrumento en mano encima del público para tocar levantados por las manos de los amantes del afterpunk “Soy un tarado mental”. La voz militar e imponente del sargento de artillería anuncia que el siguiente tema es “Viva la muerte”, y la verdad es que nadie queda en pie entero después del bestial slam que se desata al centro del foro y en el que hasta un fan caracterizado como Beetlejuice le pone folklor a la fiesta.

La noche no va más que empezando, y no queremos ni imaginar cómo estarán sudando los españoles con esas caras rodeadas de vendajes, si nosotros abajo estamos escurriendo en nuestros jugos corporales. “Dios me odia”, “Gusanos”, “Todos los feos se me parecen” y “Soy tu vecino no tengas miedo” son las siguientes canciones de EPM y mientras son ejecutadas las 2 chicas de imagen sadomasoquista y rostros también vendados bañan a los fans con sangre convirtiendo la tocada en un verdadero pandemónium hemofílico. Y el momento de la herejía descarada se hace presente con “La hoguera”, donde al ritmo de una batería acelerada y que parece parte de un ritual para liberar demonios, la invitación a quemar curas, monjas e iglesias es aceptada por los fanáticos, muchos de ellos con su rostro vendado para parecerse a sus ídolos musicales y otros, los más, con sus mohawks y púas saturadas de spray y gel de todos los colores.
 
“Quiero ser párroco” es una critica satírica a la pedofilia y poder del clero, y después de burlarnos de la sacristía es hora de emprender el viaje a la siempre tenebrosa “Transilvania”. Posteriormente la hora de las canciones que hacen referencia al baño de fluidos ha llegado con “Cantando bajo la lluvia dorada” que todos sabemos como dice la canción, “te la tragas”, y luego con el clásico “Me sabe el semen a mora”. La gente esta deshidratada por el calor y aun así no deja de empujarse y cantar al límite, incluso a tal grado que cuando suena “La noche de los vivos murientes” un fan tiene que ser sacado a rastras desfallecido y mas muerto que vivo, seguramente por la sofocación.

El ultimo chorro de la eyaculación está a punto de ser disparado, y las revoluciones bajan un poco con una triada de temas más tranquilos o por lo menos de atmosfera más densa y menos vertiginosa como son “Requiem”, “Tu vienes de negro y nosotros volvemos de gris” y el inicio de sonidos muy del tipo de fil de Quentin Tarantino que precede “La vida me sonríe la hija de puta”. Para este momento Jordi Oskura Najera vocal, guitarrista y compositor de EPM ya se ha despojado del vendaje que cubría su rostro y agradeciendo a la gente por su apoyo y asistencia cierra la noche con broche de oro con las clásicas “Yo fui una sadoréxica adolescente” y “Ectoplásmica”. La gente pide a gritos “Astroputas” como en su visita anterior e incluso con una cartulina, y como en su visita anterior EPM nos vuelve a dejar con las ganas de conocer a sus amigas del espacio. Esperemos lean esto y la próxima vez que vengan lo tengan en cuenta.

Terminada la presentación de los españoles, los nacionales Gorgonas van subiendo al escenario para tocar para aquellos que sienten la madrugada aun es joven y permanecen en el Gato Calavera. A ti que lees esto, si no fuiste al concierto te preguntamos: ¿Le sacas a la Eyaculación Post Mortem? ¿Te da miedo o algo así? Si asististe pues felicidades: Podemos asegurarte disfrutaste del que puede ser el show más intenso de after-punk del año.