Por Vic Vixo García / @1simple


¿Piensas que el único atasque en el metal lo logran las bandas de Pornogore, Grindcore, Brutal Death? Pues otros géneros pueden llegar también a ser atascados desde otra trinchera, como la creada por los británicos de DragonForce, quienes entregan su ‘Maximum Overload’ (que igual sirva como alusión a su sonido).

 
Esta nueva producción es la segunda con Marc Hudson en la voz, un efectivo cantante que llegó en 2011 a cubrir el puesto que dejó vacante ZP Theart. Además, Dave Mackintosh abandonó este año la banda pero grabó su parte en la batería; por lo que Gee Anzalone [el nuevo baterista] tendrá el trabajo de convencer al público y llenar la labor de enérgica ejecución que Dave impuso en el instrumento.

 
Apenas comienza ‘The Game’ y las melodías rápidas de las guitarras se aventajan de todo, aunque la batería es bestial y atrona los oídos, exigiendo también su lugar. El coro principal está muy bien logrado, y Matt Heafy [Trivium] participa con su voz para darle un toque distintivo al tema; desde aquí es preciso comentar que las 3 canciones donde Matt contribuye parecen de Trivium con velocidad mayúscula, curioso.

 
Irremediablemente, ‘Tomorrow’s Kings’ me transporta a un videojuego de peleas, y digo irremediablemente porque por ahí hay opiniones que citan a DragonForce como una banda de soundtrack de videojuegos o de anime, caí en el lugar común pero espléndidamente es la única que me remite a eso en el disco. Penosamente aquí abusan del atasque, mucho más notorio en el coro donde el teclado y la voz toman el primer plano y aturden. El tema grita ATASCADO ATASCADO ATASCADO a lo largo de su duración.

 
Con unos cuantos segundos de descanso al embate sufrido, ‘No More’ no espera más y detona a lo habitual. Heafy apoya una vez más en las vocales. El pre-coro es bastante pegadizo y lo mejor conseguido. La parte de “No More!” llevará a Hudson a colocar el micrófono en dirección al público. Pudo haber terminado de forma superior, aquí sí había chance para la aceleración.

 
‘Three Hammers’ está ligada a ‘No More’, así que si te distraes un poco, ni siquiera te darás cuenta en qué momento cambió el track. Dentro de lo posible, esta canción es la más lenta del álbum, así que se trata del primer “descanso” a lo que veníamos escuchando. Coloco este tema como la joya de ‘Maximum Overload’ por sus cambios de tempo, en algunos momentos parece que retomará el camino de los DragonForce usuales pero no lo hace; la variedad impera. Igualmente podría calificar como un corte más clásico dentro del power metal.

 
‘Symphony of the Night’ sigue el tono de la anterior, pero sin llegar a ser tan grandilocuente. Un teclado a la mitad guía a un momento de calma, para luego recuperar la melodía y culminar como inició. Remite un poco a Stratovarius en ciertos fragmentos.
La canción de mayor duración es ‘The Sun is Dead’, y suena a un metal muy jovial, está llena de mucha frescura. Es otra de las más destacadas… pese al fade out, efecto que no me encanta en la música.

 
Matt Heafy se marcha de ‘Maximum Overload’ con ‘Defenders’, en la que nos invitan a mantenernos fuertes: “Hold on, Stay strong / ‘Till the end a fate of dying / No more, what for / Nothing left but to keep on fighting”. Las colaboraciones de Matt son atinadas, su voz hace buena mancuerna con la de Marc y proporciona algo diferente al disco.

 
¿Black/Death a la Behemoth en DragonForce? Sí, ‘Extraction Zone’ lo tiene, en sus primeros 15 segundos, pero lo tiene. Después se escucha una voz diciendo “Uh, we got a killstreak coming up if anyone’s interested”. A los 2 minutos realizan un cambio de tempo que no había aparecido hasta el momento, con un regustillo funk y progre.

 
Casi también ligada como unas canciones atrás, ‘City of Gold’ porta el mood que el álbum cobró desde la quinta pista aproximadamente. Incluso por ahí hay un mini pasaje thrash.
Finalizan con un cover a Johnny Cash, ni más ni menos que a uno de sus grandes hits: ‘Ring of Fire’. El estilo mariachi original de la canción es transformado por DragonForce para llevarlo a su mundo, pero retiene la tonada. El “And it burns, burns, burns” se te queda pegado sí o sí.

 
‘Maximum Overload’ puede llegar a cansar al escucha que no esté acostumbrado a este tipo de extreme power metal como les llaman a DragonForce, y es que en el transcurso de las canciones hay una buena dosis de saturación. Si bien es disfrutable, hay que saberle agarrar el modo para no acabar quitándolo.